CHAU HOTEL

Amor arriba del auto: cada vez más mendocinos tienen relaciones en las playas de estacionamiento por el alto precio de los telos

La crisis llegó a los hoteles alojamiento y las parejas eligen lugares poco seguros para tener intimidad. Los "niditos de amor" cuestan entre 30 y 150 mil pesos por turno. Los más arriesgados lo hacen en las playas de súper e hipermercados y a toda hora.

Amantes mendocinos tienen que lidiar entre administrar el escaso tiempo que tienen antes de volver a sus hogares y la inseguridad en ciertos parajes mendocinos, donde es habitual ver autos estacionados con parejas prodigándose amor. 

Los más tradicionales son ciertos espacios en el interior del Parque General San Martín, también en cercanías del Cerro de la Gloria, los miradores de Papagayos, o bien zonas retiradas como los miradores de ruta panamericana en Las Compuertas y otros eligen directamente la zona de montaña como Blanco Encalada, Cacheuta o Potrerillos.

El turno en los hoteles alojamiento varían de precios según la calidad del servicio que se desee contratar. Arrancan en unos 30.000 pesos y puede llegar a pagarse hasta 150.000 pesos, las dos horas. 

Los que logran contar con “tiempo†y “dinero†contratan cabañas donde combinan  el amor y la visita a lugares turísticos emblemáticos como el “manzano histórico†en Tunuyán, en la zona de Blanco Encalada en Luján de Cuyo y en la zona este y sur también con el Valle Grande, como lugar predilecto en San Rafael.

     

Lo más importante que deben tener en cuenta en Mendoza es el riesgo que se corre al querer “intimar†arriba del auto en parajes que parecen seguros, pero que según cuentan las crónicas policiales han sido propicios para atacar a las parejas, robarles, amenazarlos y hasta golpearlos y algunos han sido hasta agredidos físicamente con arma blanca. 

Es así que ha ido ganando terreno el encuentro sexual en las playas de estacionamiento de súper e hipermercados. Lo curioso es que ese tipo de contactos se realizan a cualquier hora del día y con escasa discreción, según testigos de una Mendoza que se va adaptando a los nuevos tiempos, crisis mediante.

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