Amplio rechazo de los clubes de barrio a las SAD
A pesar de la complicada situaci贸n que atraviesan muchas instituciones deportivas sin fines de lucro en el pa铆s, sus dirigentes y socios se mantienen firmes聽y se resisten a pasar a formar parte de la l贸gica empresarial.
Luego de una breve tregua, las Sociedades An贸nimas Deportivas vuelven a la carga a trav茅s de diferentes v铆as, impulsadas, incluso, desde diversos estamentos gubernamentales, siendo su mayor reflejo el DNU, aprobado recientemente en el Congreso de la Naci贸n.聽
Se trata de una avanzada que coloca a los clubes de barrio en estado de alerta y resistencia, a pesar de que los apremios econ贸micos ahorcan cada vez m谩s, producto de las subas de las tarifas. Sin embargo, sus socios y directivos dejan en claro sus posturas de no claudicar en sus luchas por mantener el esp铆ritu no lucrativo de las asociaciones deportivas, y continuar representando espacios de inclusi贸n y formaci贸n.
El r铆o suena y las instituciones deportivas tiemblan, o al menos, sucumben, intentan fortalecer sus pilares, para justamente ellos mismos significando un pilar social para los ni帽os, adolescentes y, tambi茅n, adultos que conforman sus masas societarias. En este sentido, Hugo Grassi, Presidente de la Federaci贸n Entrerriana de Clubes y Entidades Deportivas, afirm贸 que "la misi贸n de nuestras entidades radica en contener a los chicos, formarlos con una ideolog铆a deportiva basada en la amistad, en la colaboraci贸n. El club forma buenas personas, somos f谩bricas de buenos valores".
En correlaci贸n a la expresi贸n de Grassi, hay un sinf铆n de ejemplos que dan cuenta del rol social de las Asociaciones Deportivas sin Fines de Lucro, como ceder sus instalaciones para los trueques que comenzaron a florecer tras la crisis econ贸mica de 2001, o en una cat谩strofe, para asistir a los evacuados de la Inundaci贸n de La Plata en 2013, o por el motivo de brindar asistencia alimentarias, o que all铆 funcionen vacunatorios, y asimismo articular con escuelas p煤blicas y centros de jubilados, para que realicen sus respectivas actividades.
Como si fuera poco, no les cierran las puertas a los asociados que se vean imposibilitados de pagar la cuota social. Al respecto, Cristian Font, presidente del Observatorio de Clubes de Barrio y Afines, confes贸 que "me pregunto si las SAD garantizar铆an todas esas acciones que apuntan al bien com煤n de sus socios y vecinos".
En af谩n argumentativo, Font establece una distinci贸n entre "dos modelos: Uno que son las SAD que buscan generar ingresos, los cuales no se reinvierten en el club, sino que se reparten entre los due帽os de esa sociedad an贸nima. Lo que genera que toda actividad que da p茅rdidas econ贸micas desaparece del club". Por eso, el dirigente deportivo manifest贸 que "es importante destacar que el 80% de las actividades que se hacen en los clubes son deficitarias, y se sostienen por las instituciones con un fin social, integrador, comunitario y deportivo".
Pero a su vez, el m谩ximo representante del Observatorio de Clubes asegur贸 que "el otro modelo y que cuenta con m谩s de 140 a帽os de historia es el que rige a nuestras instituciones, y es el de las asociaciones civiles sin fines de lucro, que no persigue un fin econ贸mico y todo el dinero que genera se reinvierten en el club, mejorando las instalaciones, armando una pileta, construyendo un microestadio, etc茅tera".
Sin embargo, ese af谩n social se ve en jaque frente a la escalada tarifaria, que implica el mayor egreso de los limitados recursos de los clubes de barrio. En referencia a ello, Daniel Pacin, secretario de la Confederaci贸n de Clubes de Barrio, detall贸 que "nos encontramos en una situaci贸n de emergencia econ贸mica cr铆tica porque han bajado los ingresos de las cuotas sociales, de buffet, de alquiler de eventos, sumado a los tarifazos. Entonces nos deja a merced de capitales privados que apuntan a usufructuar las instalaciones de los clubes, ya sea para establecer cadenas de gimnasios privados o grandes negocios inmobiliarios". En la misma l铆nea, Grassi reconoci贸 que "tenemos que hacer pizza empanadas, nos estamos convirtiendo en una rotiser铆a. Antes hac铆amos eso, para un viaje, o un juego de camisetas y ahora para mantener el club".
El temor de los miembros de las entidades barriales se vincula a perder sus instalaciones, sus lugares de desarrollo, puesto que estiman que son el mayor objeto de codicia de las empresas deportivas, para su propio uso, o con fines inmobiliarios. Al respecto, Pacin reflej贸 que "ya hubo intentos en la ciudad de Paran谩, en un club costero, porque tiene una deuda por juicios laborales, y entonces apareci贸 un privado que pone la plata, fue elegido presidente y ya hab铆a firmado contrato para un complejo de bungalows en la mitad del predio". Por su parte, Grassi confirm贸 que se registraron tentativas similares en clubes de las localidades entrerrianas de Santa Elena y Col贸n.
En este contexto, que se agrava al no existir una ley que los ampare, a diferencia de las Instituciones nucleadas en la Asociaci贸n del F煤tbol Argentino, socios y dirigentes se han mentalizado en resistir, generando recursos a partir de nuevas iniciativas, o asimismo mediante diversas propuestas que apuntar a marcar un rechazo al arriba de las SAD. En base a ello, Pacin enfatiz贸 que "lo que tratamos es concientizar a los socios para que entiendan que hay detr谩s de todo esto, que sepan que los clubes ya no les va a pertenecer, y se van a quedar afuera".
En continuidad con los dichos del tambi茅n Secretario del club Franja de Oro, Sebasti谩n Albornoz, profesor del f煤tbol infantil de la Academia FC, de la localidad bonaerense de Merlo, confes贸 que "sostengo mi deseo de seguir viendo clubes conducidos por socios, sin intenci贸n de lucro, sino fomentar y apostar al deporte como medio de contenci贸n deportiva y humana, aspecto que no constituye una prioridad para las SAD". Al mismo tiempo, y transmiti茅ndole tranquilidad a Albornoz, Grassi sostuvo que "vienen por un negocio, est谩n buscando la forma de hacerlo y no lo van a lograr, porque estamos resistiendo".
Una posici贸n que tiene su justificativo en los antecedentes privatizadores en el deporte Argentino, principalmente en el F煤tbol, que acontecieron en Deportivo Mandiy煤 de Corrientes y Argentinos Juniors, en la d茅cada de 1990, y en Racing Club en 2001. Un aliciente que potencia a los integrantes de los clubes de barrio a seguir asoci谩ndose sin un fin econ贸mico, sino social, deportivo y cultural.