Clodomiro Hileret: la estremecedora historia oculta del empresario que hizo un pacto con el diablo y convirtió su apellido en una famosa marca
La polémica figura es de un empresario francés con grandes ambiciones que creó uno de los mitos más temidos del paÃs.
El sistema ferroviario atrajo a muchos inmigrantes europeos a la Argentina, hombres y mujeres con plata en los bolsillos y deseos de "hacer la América". Uno de ellos fue Clodomiro Hileret, un joven francés con extravagantes gustos y grandes ambiciones que pronto dejarÃa una oscura marca en la historia de la provincia de Tucumán.
A fuerza de carisma y riquezas heredadas, el joven empresario anudó fuertes lazos sociales y comerciales a la espera de su gran oportunidad. Esta llegarÃa en la forma del ingenio azucarero Santa Ana, el ingenio más grande de toda América Latina. En su libro "El interior", el periodista MartÃn Caparrós describe al conjunto de instalaciones como "un monstruo de vidrio y acero en medio de la selva que producÃa ocho mil toneladas de azúcar y dos millones de litros de alcohol al año".
La instalación se extendÃa por casi treinta mil hectáreas. Con cincuenta kilómetros de vÃa férrea, una central de teléfonos, diez escuelas primarias y más de dos mil peones con machetes, Hileret necesitaba una manera efectiva de mantener a sus trabajadores obedientes a los duros regÃmenes de trabajo y separados de sà mismos y cualquier indicio de reclamo por sus derechos laborales. La solución: un trato con el diablo.
Una bestia del infiernoCuando los trabajadores más rebeldes comenzaron a desaparecer del ingenio azucarero, historias de una bestia infernal comenzaron a esparcirse entre los vecinos. Un perro negro, a veces sin cabeza, que arrastra largas cadenas con cada silencioso paso. Este animal sanguinario tenÃa una misión: honrar el pacto que su dueño habÃa hecho con Hileret.
"Se trata de un presunto acuerdo entre el dueño del ingenio y el diablo, por el cual aquel debÃa entregar, como condición para que el ingenio funcionase bien, un peón por zafra", explica el historiador argentino Eduardo Rosenzvaig, autor del libro "El sexo del azúcar" basado en la vida y obra del polémico empresario. Con cada desaparición, el mito de la bestia crecÃa, y pronto todas las familias de Tucumán cerraban sus puertas a la noche por miedo al monstruo que nombraron "el Familiar".
Mientras el mito del Familiar continuó creciendo hasta formar parte de la mitologÃa nacional, existe una explicación material para los desaparecidos del ingenio Santa Ana: "Acá los peones estaban capturados de por vida por sus deudas, entonces la única forma de dejar el ingenio era fugarse. Los patrones tenÃan hombres armados que trataban de impedirlo; cuando agarraban algún fugitivo lo mataban para dar el ejemplo. Para que eso funcionase en la psicologÃa de los peones, se crea el mito", explicó Rosenzvaig.
Pero aún con decenas de trabajadores desaparecidos, el ingenio Santa Ana se convirtió en el éxito que Hileret siempre soñó: equipado con la mejor tecnologÃa de la época, pronto se convirtió en el ingenio más poderoso de la Argentina, su éxito sustentado por el precio del azúcar y una marcha de producción que convirtió a la azucarera en una de las principales industrias pesadas del paÃs durante la última década del siglo XIX.
Hileret, hoyA pesar de su ambición, la gran obra de Hileret se verÃa sobrevivida por el oscuro mito que creó para reforzarla: tras la muerte del dueño en alta mar camino a ParÃs, el ingeniero pasó a manos de sus tres hijos, quienes, por malos manejos, falta de inversión y las crisis de la industria azucarera, llevaron al ingenio a la quiebra. Finalmente, en 1966, OnganÃa cierra varios ingenios del paÃs por decreto, dando asà el golpe final a Santa Ana.