D铆a del Maestro: la historia de Jennie Howard, una de las docentes tra铆das por Sarmiento, que fue odiada por la Iglesia y muri贸 en la miseria
Oriunda de Boston, Estados Unidos, fue una de las 61 docentes que contrat贸 el expresidente argentino para copiar la receta de la educaci贸n de ese pa铆s anglosaj贸n en Argentina. Sufri贸 el maltrato del conservadurismo eclesi谩stico.聽
Existen historias muy interesantes alrededor del D铆a del Maestro, que est谩n relacionadas con las "hijas de Sarmiento", como les dec铆an en aquella 茅poca a las maestras que el expresidente argentino trajo de Estados Unidos para llevar a cabo un plan normalizador de la educaci贸n en Argentina.
Domingo Faustino Sarmiento, tras haberse obnubilado por el progreso de ese pa铆s norteamericano, al cual visit贸 a mediados del siglo XIX,聽decidi贸 contratar a 65 maestros estadounidenses para que impartieran聽los m茅todos educativos que se utilizaban en ese pa铆s anglosaj贸n.
De los 65 profesionales, 61 eran mujeres. A muchas de ellas les fue obviamente dif铆cil adaptarse a la cultura argentina, no s贸lo por el desarraigo obvio que聽padece cualquier migrante, sino por lo dif铆cil que fue convivir con los sectores m谩s conservadores de la Iglesia cat贸lica, que ve铆an en esas mujeres de andar independiente y de religi贸n protestante, una amenaza a la tradici贸n eclesi谩stica vinculada a la escuela y a una sociedad patriarcal y machista. En resumen, a muchas de estas maestras les hicieron la vida imposible.
Pero, particularmente, a una maestra le fue m谩s m谩s problem谩tica la adaptaci贸n y convivencia que a las dem谩s. Su historia es tan atrapante que emociona a m谩s de uno. Se trata de Jennie Howard (Juanita, como le dec铆an en nuestras tierras), una mujer de 38 a帽os, ya experimentada en su vocaci贸n de ense帽ante y que proven铆a de Coldbrook Springs, cerca de Boston, en el estado de Massachusetts. Howard hab铆a asistido a la Academia Worcester antes de entrar a la Escuela Normal de Profesores de Framingham.
Seg煤n una investigaci贸n de Mar铆a Cristina Vera, de la Universidad Nacional de C贸rdoba (UNC), Jennie hab铆a llegado a Argentina en 1883, luego de un arduo y fastidioso viaje desde Nueva York hasta Liverpool y, de ah铆 a Buenos Aires, para llegar finalmente a Paran谩 tras un caluroso trayecto fluvial.
Entre las razones por las cuales Howard y las otras 60 maestras arribaron a nuestro pa铆s est谩 la del dinero. En ese momento, hab铆a poco trabajo en Estados Unidos y el salario que les hab铆a ofrecido Sarmiento era muy convincente, por lo que no dudaron en emigrar a nuestro pa铆s. Por otro lado, viv铆an una aventura en la que trataban de dejar su huella en un pa铆s que reci茅n daba sus primeros pasos y en el que estaba todo por hacerse.
Tanto Jennie como las dem谩s 鈥渕aestras de Sarmiento鈥, fueron enviadas a la Escuela Normal de Paran谩 para estudiar el idioma espa帽ol, que, en tiempo r茅cord deb铆an dominar tras un curso intensivo de s贸lo cuatro meses.
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Howard opinaba que "era dif铆cil para la 'raza latina' decir la verdad y que los maestros argentinos ten铆an profundas fallas que deb铆an ser eliminadas en su formaci贸n, aunque a su criterio todav铆a tendr谩n que pasar algunas generaciones para erradicarla".
Finalizado el curso, Howard junto con聽Edith Howe, otra graduada de la Escuela de Framingham, trabajaron en la organizaci贸n de la Escuela Normal de Ni帽as de Corrientes, donde sus tareas duraron dos a帽os. Howe se qued贸 en Corrientes y, entre 1891 y 1895, fue designada directora de la Escuela Normal. Mientras tanto Howard record贸 su experiencia en esa provincia. 鈥淐orrientes tiene tres meses de invierno, y nueve restantes de infierno鈥, dijo en sus memorias recopiladas en el libro "En otros a帽os y climas distantes" y en "Las obras de las maestras norteamericanas".
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Su mala experiencia con la Iglesia en C贸rdoba 聽M谩s all谩 de su vivencia en Corrientes, Howard fue trasladada a C贸rdoba, donde se encontrar铆a con bastantes problemas con la Iglesia cat贸lica y sus adherentes m谩s radicales.
Una de las razones por las que era mal vista en la sociedad cordobesa era la independencia que ten铆a Jennie, a quien no le perdonaban que no estuviese casada y no sea una ama de casa, como abogaban los preceptos m谩s machistas en esos tiempos. Las reivindicaciones por聽feministas por sus derechos todav铆a estaban muy lejos.
Tal era el odio que los ac茅rrimos practicantes del catolicismo le ten铆an a Jennie, que en una ocasi贸n cont贸 c贸mo la hab铆an tildado de ser el mism铆simo demonio en persona. "En la puerta de la Iglesia de los jesuitas se le铆a la frase 'Esta es casa de Dios y puerta del Cielo'. Pues bien, una ma帽ana apareci贸 pintada en la entrada de su escuela la siguiente consigna: "Esta es casa del diablo y puerta del infierno", hab铆a rememorado la maestra sobre el triste trato que sufri贸 en esa provincia mediterr谩nea.
El rechazo de la sociedad cordobesa que ve铆a a Jennie como una mujer liberal, encima protestante e, incluso, acusada de pertenecer a la masoner铆a, hizo que a los dos a帽os de trabajo todo ese ataque social se transformara en un pedido de auxilio para que sea trasladada a otra provincia.
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Las autoridades la trasladaron a Escuela Normal Mixta de San Nicol谩s, donde permaneci贸, muy exitosamente, durante diecis茅is a帽os en sus labores de ense帽anza. Despu茅s de 36 a帽os de servicio en la carrera docente y por problemas de cuerdas vocales, Jennie se retir贸 en 1903 y vivi贸 el resto de su vida San Nicol谩s.
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Recordada siempre por sus exalumnos 聽Pese a su retiro, Jennie debi贸 brindar clases particulares de ingl茅s y otras materias para poder costear los gastos b谩sicos, ya que la jubilaci贸n que percib铆a era, injustamente, menos de la m铆nima.
Los exalumnos de Howard se enteraron de su cr铆tica situaci贸n econ贸mica, por lo que decidieron organizar en 1928 un evento para recaudar dinero el d铆a de su santo y elevar al Congreso de la Naci贸n un petitorio para que recibiera una pensi贸n a la altura de la labor que hab铆a hecho por la educaci贸n en nuestro pa铆s.
Jennie reconoci贸 la gratitud, generosidad y amistad que recibi贸 de los padres de sus exalumnos. A ra铆z de este reconocimiento, en esa fecha Howard escribi贸 una memoria nost谩lgica sobre sus exestudiantes a quienes no hab铆a visto en 30 a帽os, pero que nunca se hab铆an olvidado de su vieja maestra.