INFORME ESPECIAL

El duro camino de quienes viven sin un trabajo formal: historias de argentinos que resisten pese a todo

Cr贸nica recogi贸 testimonios de personas que enfrentan la dura realidad聽de no poder conseguir un trabajo estable y la pelean d铆a a d铆a para seguir adelante.聽Las dificultades que atraviesan y como se las rebuscan para sobrevivir.

El desempleo alcanz贸 en estos 煤ltimos tiempos un rol protag贸nico en la Argentina, siendo eje de diferentes relevamientos. Los m谩s recientes develaron un crecimiento de los porcentuales de desocupaci贸n en el transcurso del a帽o. Pero detr谩s de los fr铆os n煤meros hay miles de historias de gente que d铆a a d铆a hace lo imposible para poder alimentar a sus hijos de una manera digna.

Una misi贸n que intentan cumplir, con extremo esfuerzo, Claudia y Celso Aguirre, oriundos de Melchor Romero. Justamente en su vivienda implementaron el merendero 鈥Los Pekes de Romero鈥 durante muchos a帽os, pero hace dos meses debieron cerrarlo porque 茅l fue despedido de la carnicer铆a en la que trabajaba.

Ante la consulta de Cr贸nica, el hombre cont贸: 鈥溾橮uchereamos鈥 con los cartones, a veces comemos y a veces no. Priorizamos que lo hagan los chicos, ya que tenemos tres hijos, y nosotros nos llenamos con mates y tostadas. Nos da mucha tristeza, porque nunca nos falt贸 nada, y ahora los nenes nos piden ciertas comidas que no les podemos brindar, entonces tratamos de buscarle, darle la vuelta鈥.

鈥淓st谩 complicad铆simo. Me atropellaron hace cinco a帽os y sufr铆 triple fractura de f茅mur, tibia y peron茅, algo que me gener贸 tener la pierna derecha un cent铆metro m谩s corta, Por eso, a la hora de aplicar por un trabajo, me ven caminar y me rechazan o me empiezan a dar vueltas鈥, agreg贸.

Claudia y Celso Aguirre, en la b煤squeda de un trabajo estable.

Una muestra de desesperaci贸n que tambi茅n reflej贸 Carlos, de 42 a帽os y vecino del barrio Ram贸n Carrillo, en Villa Soldati. Padre de cuatro hijos, se encuentra desocupado desde enero, cuando fue despedido de una f谩brica de pl谩sticos, y por su desvinculaci贸n, cobr贸 $2.000.000 en concepto de una indemnizaci贸n que ya se gast贸 para mantener a sus ni帽os.

No consigo trabajo, y por esta raz贸n, mis hijos, muy a pesar m铆o, van a cenar a un comedor. Yo salgo con un carro a recolectar cartones; era eso, o salir a robar. Pero mis padres me ense帽aron a ser digno, por eso eleg铆 el carro鈥, declar贸 a Cr贸nica.

En el mismo barrio en el que reside Carlos viven Nora y Marisa, quienes tambi茅n naufragan en el subsistir sin un trabajo estable. La primera de ellas perdi贸 su empleo en un geri谩trico hace cinco meses y por el despido cobr贸 $300.000. Y la segunda fue cesanteada hace dos meses en la casa donde se desempe帽aba como empleada dom茅stica y, hasta el momento, no cobr贸 ninguna indemnizaci贸n.

Diego, quien vive en el parador 鈥淧royecto 7鈥 de Parque Patricios, no dispuso de un empleo estable en el 煤ltimo a帽o. Al respecto, el hombre de 44 a帽os, expres贸: 鈥淢e cuesta conseguir trabajo por mi edad y porque no tengo estudios secundarios. Las pocas propuestas laborales que tuve ofrec铆an salarios que ni me alcanzan para viajar, alquilar y comer鈥.

Su 煤ltima labor fue como bachero en un establecimiento gastron贸mico, aunque tambi茅n reconoci贸 que se destaca en la cocina y en tareas de limpieza. El tiempo en la informalidad de Daniel, domiciliado en Villa Trujuy, partido de Moreno, es todav铆a mayor: siete a帽os.

En todo ese per铆odo, llev贸 a cabo diferentes tareas circunstanciales vinculadas a la plomer铆a, la electricidad, la reparaci贸n de techos o la construcci贸n de pozos ciegos. En este sentido, el padre de nueve hijos confi贸: 鈥Me doy ma帽a para hacer muchas cosas e intento aprender oficios nuevos porque trato de ser responsable con la plata de los clientes. Sobrevivo de esa manera. Tambi茅n junto chatarra, principalmente metales, pero ahora ni siquiera se consigue eso, porque la gente ya lo recicla para s铆, para hacer su moneda鈥.

Un mismo clamor que cristaliz贸 Marta, referente vecinal del barrio 31, en Retiro, asegurando que 鈥cambi贸 tristemente la situaci贸n, se ve mucho en la zona, y se refleja en la gran cantidad de vecinos que han vuelto a cartonear, con changuitos, bolsos, o los que le sirva para almacenar el cart贸n鈥.

鈥淯na desocupaci贸n creciente que tiene como consecuencia directa que cada vez haya m谩s gente haciendo la fila en los comedores y en la necesidad que tienen cada vez m谩s familias de vender sus objetos de valor, ya sean ollas, televisores, prendas de vestir o zapatillas, para poder cumplir con obligaciones primarias como comer o pagar el alquiler, por ejemplo鈥, complet贸 la mujer.

Diversas realidades que se asemejan en la angustiante falta de un trabajo estable, la cual constituye la mayor preocupaci贸n para el 37% de los encuestados por la Consultora Opina Argentina en un trabajo reciente. Intranquilidad que se enfunda tambi茅n en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que publica el Banco Central, y que proyect贸 un 铆ndice de 7,5 % de desocupaci贸n para el 煤ltimo trimestre del a帽o.

Esta nota habla de: