El truco casero definitivo para mantener los dientes blancos y la sonrisa perfecta
En pocos pasos y con productos que seguro tenés en casa, podés cuidar tus dientes y eliminar el sarro rápidamente con un truco casero que desafÃa a las marcas más populares. ¡Mirá cómo hacerlo!
El cuidado de la salud bucal no solo es estético, también es clave para prevenir enfermedades graves, siendo la acumulación de sarro uno de los problemas más comunes que afecta la higiene. Afortunadamente, existe un truco casero efectivo que ayuda a blanquear los dientes y mantenerlos bien sin gastar una fortuna.
El sarro es una placa bacteriana que se endurece con el tiempo, especialmente cuando no se elimina correctamente. Esta capa pegajosa de bacterias y restos de alimentos se acumula en los dientes y, si no se retira, se transforma en sarro.
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Este problema no solo afecta la apariencia de la sonrisa, sino que también puede derivar en problemas más graves si no se trata a tiempo. Desde el Centro Odontológico del Mediterráneo recomiendan prevenir la acumulación, pero si ya tenés sarro, no te preocupes: hay soluciones naturales y caseras para combatirlo.
Trucos caseros para eliminar el sarro y blanquear tus dientesSi tenés sarro acumulado o simplemente querés mejorar el color de tus dientes, podés recurrir a estos trucos caseros que te ayudarán a tener una sonrisa más brillante y saludable.
Enjuague de limón: esta fruta tiene propiedades antibacterianas que pueden ayudar a limpiar los dientes. Solo tenés que diluir unas gotas de limón en un vaso con agua y hacer un enjuague. Recordá siempre enjuagarte bien con agua después de usarlo, y no usarlo en exceso: la acidez del limón puede dañar el esmalte dental. Bicarbonato de sodio con sal: se trata de un truco clásico que consiste en hacer una pasta con 2 partes de bicarbonato y 1 de sal, y agregar unas gotas de agua. Cepillate suavemente los dientes con esta mezcla, pero no lo hagas todos los dÃas: el bicarbonato puede ser abrasivo si lo usás en exceso. El agua oxigenada es otro aliado en la lucha contra el sarro y las bacterias. Mezclá 30 ml de agua oxigenada con 100 ml de agua y hacé un enjuague. Este truco también puede ayudar a blanquear los dientes, pero es fundamental no excederse, ya que su uso excesivo puede irritar las encÃas.ÂAntes de probar cualquiera de estos trucos, es recomendable consultar con un dentista para asegurarte de que son adecuados para cada caso, y asà evitar posibles molestias o daños.
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Prevenir el sarro es mucho más sencillo de lo que parece. Siguiendo estos pasos, podés reducir considerablemente su aparición:
Cepillate los dientes al menos dos veces al dÃa: hacer esto durante dos minutos, especialmente por la mañana y antes de dormir, ayuda a eliminar los restos de alimentos y a mantener las encÃas saludables. Usá hilo dental: pasarlo una vez al dÃa es clave para eliminar las partÃculas que se quedan entre los dientes, donde el cepillo no puede llegar. Visitas periódicas al dentista: una limpieza profesional cada 6 a 12 meses es fundamental para eliminar el sarro que no pudiste quitar en casa. Usá un irrigador dental: ideal para quienes tienen brackets o zonas de difÃcil acceso, este dispositivo ayuda a eliminar residuos y bacterias.Â
Uno de los debates más comunes sobre la salud bucal gira en torno a si se debe mojar o no el cepillo antes de cepillar los dientes. Aunque algunos prefieren no hacerlo, los expertos afirman que no humedecer las cerdas puede perjudicar tu sonrisa.
Al no mojar el cepillo, la pasta no se distribuye correctamente y puede dañar el esmalte, lo que favorece la aparición de manchas amarillas.
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Ferakh Hamid, odontólogo, advierte que este hábito es más frecuente de lo que parece. “El cepillado en seco puede parecer eficaz para eliminar manchas superficiales, pero sin agua, la pasta no se esparce de manera adecuadaâ€, señala. Con el tiempo, esto no solo empeora el color de los dientes, sino que también los hace más propensos a mancharse.
Otro error común es cepillarse justo después de consumir alimentos ácidos, como frutas cÃtricas o bebidas gaseosas. Los ácidos debilitan el esmalte, y cepillarse inmediatamente después solo agrava el daño. Lo recomendable es esperar un tiempo, enjuagarse con agua y luego cepillarse, para evitar que tus dientes se pongan amarillos.