Firme junto al pueblo: qued贸 viuda y se aferr贸 a Cr贸nica para "aliviar" su dolor
Tiene 80 a帽os, falleci贸 su marido hace 13 y desde entonces se aferr贸 al canal聽para entretenerse y evitar la depresi贸n. Conoc茅 su historia.聽
"Parece mentira que llegu茅 tan lejos", reconoce Ofelia, reflejando cierta sorpresa, y al mismo tiempo orgullo y satisfacci贸n por haber llegado a sus 80 a帽os, con tanta plenitud. No obstante, transit贸 y transita tan largo camino apoy谩ndose en el amor admirable e inconmensurable, en primera instancia hacia a su esposo, luego sus hijos, y posteriormente sus nietos.聽聽Una f贸rmula para vivir, que la mantiene a sus ocho d茅cadas con la voluntad y el deseo de seguir transmitiendo m谩s cari帽o a los suyos. Sin embargo, ello no constituye su 煤nico secreto, sino tambi茅n que se aferra a la compa帽铆a diaria de Cr贸nica.
Oriunda de Nogoy谩, provincia de Entre R铆os, Ofelia lleg贸 a Buenos Aires a sus 20 a帽os. Fue su hermana mayor que la llev贸 consigo a vivir a Rafael Calzada, sin tener idea alguna que all铆 su vida experimentar铆a un giro de 180 grados, cargados de pura felicidad. Puesto que, a sus pocos meses en suelo bonaerense, conoci贸 a Manuel, de quien ya hab铆a escuchado hablar por parte de la almacenera del barrio.
Justamente con ella de testigo, se produjo el primer encuentro, del que la octogenaria recuerda sin olvidarse del m铆nimo detalle.聽鈥淗ab铆a ido comprar harina, porque mi hermana iba amasar pizzas. Cuando llego, veo dos muchachos, uno estaba comprando una aspirina. Yo le ech茅 el ojo y entonces le dije 鈥榓y, le duele la cabeza鈥, y se puso colorado鈥, relat贸 la abuela, sin evitar re铆rse, sesenta a帽os despu茅s de aquella primera vez. El reencuentro tuvo lugar mediante una partida de truco, y entre el envidos y anchos de espada y de basto, cruzaron miradas nuevamente. Entonces Manuel se anim贸 y le pregunt贸 a Ofelia: 鈥溌縏e gust贸?鈥, e inmediatamente ella le contest贸: 鈥溌ue te parece!鈥.聽
A partir de entonces, el hombre comenz贸 a visitarla, pero en las primeras ocasiones debi贸 conformarse con verla unos minutos y en la puerta de la vivienda familiar. Hasta que se gan贸 la confianza de su amada, y principalmente de la hermana de ella, y logr贸 acceder a la propiedad, y hacer m谩s extensas las visitas. No obstante, la constancia tuvo su premio, y a los ocho meses se casaron.
Se juraron amor eterno, y se afincaron en Lomas de Zamora, para cumplir el sue帽o de construir una familia, la cual se conform贸 con 4 hijos: Marcelo, Gustavo, Alicia y Sergio. En ellos, Ofelia descubr铆a un cari帽o y un af谩n maternal ejemplar y que contin煤a desplegando en estos tiempos, como si todav铆a siguieran siendo ni帽os. Mientras Manuel se abocaba a una extensa jornada laboral, su esposa record贸 que 鈥渢uve que trabajar mucho para mantener la casa鈥.
Respecto a aquellos menesteres dom茅sticos, la mujer detall贸 que 鈥渆n esa 茅poca los pa帽ales se lavaban a mano, no como ahora que son descartables. Era muy cansado fregar una y otra vez鈥.聽
Sin embargo, de esos primeros tiempos maternales, la hoy abuela revel贸 que no olvida las travesuras de uno de sus hijos, Gustavo, quien 鈥渟e me colgaba de los hombros cuando hac铆a papas fritas para poder agarrar una鈥, o de la insistencia de Marcelo, el mayor, para que 鈥渓e hiciera churrasco. No quer铆a comer otra cosa鈥.
Pero esos ni帽os crecieron, y construyeron sus propias familias. En consecuencia, ampliaron o extendieron ese amor familiar de Ofelia, que constituye su esencia, hacia sus nietos. En total son ocho, y constituyen la tercera raz贸n de ser de la mujer, quien en todo momento los espera en su casa con los brazos abiertos, las fotos en todos los rincones de la propiedad as铆 lo demuestran. Al respecto, la orgullosa abuela reconoci贸 que 鈥渢odos vienen a visitarme. Los m谩s chicos salen del colegio y se vienen para ac谩, antes de ir a sus casas鈥.
Ella se considera 鈥渇amiliera鈥, y m谩s raz贸n tiene a煤n en hacerlo, cuando mira hacia atr谩s, en el momento de recorrer su tan noble historia de vida, marcada siempre por brindar un cari帽o superlativo a cada uno de los afectos que la acompa帽aron en sus 80 a帽os. Incluso, a pesar de haber enviudado en 2009, no duda en reflejar una devoci贸n por Manuel, que estremece al escucharla, no solo cuando rememora a la perfecci贸n ese traje azul que vest铆a la primera vez que lo vio, sino al confesar que 鈥渓o extra帽o mucho鈥.
Para sentirse acompa帽ada, no s贸lo se aferra a sus hijos y nietos, sino tambi茅n a Cr贸nica Hd, el cual sintoniza desde las 7, cuando comienza su d铆a, hasta la noche. Un esparcimiento que suele complementar con las partidas de truco con sus nietos, o tejiendo. Diferentes condimentos de la receta de Ofelia para disfrutar sus ocho d茅cadas de vida, con vitalidad, y ganas de seguir ofreciendo ese amor familiero, que es su marca registrada.聽
En referencia a todo el camino recorrido, la abuela nacida en Entre R铆os asegur贸 que 鈥渕e parece mentira que llegu茅 tan lejos, soy una agradecida a la vida鈥.