Historias detr谩s del aumento de transporte: gente que piensa en renunciar a sus empleos, camina varios kil贸metros o come una vez por d铆a
En AMBA, desde esta semana los pasajes se encareciero el 37%, 驴c贸mo lo vive la gente?
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Como SUBE, muchos se bajan... o al menos ya piensan en bajarse del colectivo. Puesto que el nuevo aumento a la tarifa del transporte p煤blico, del 37% y que comienz贸 a regir esta semana, implica un nuevo golpe al bolsillo del usuario que usa el colectivo para cumplir con su jornada laboral, principalmente. Un trayecto que comienza a estar en peligro no s贸lo por esta nueva suba, sino por la amenaza cada vez m谩s latente de que el boleto llegue a costar m谩s de 1.000 pesos, en un corto plazo. Por lo tanto, ya muchos han renunciado a sus trabajos, y otros planifican hacerlo, dado que su ingreso les resulta cada vez menos significativo ante la escalada, sin freno, del gasto en viaje.
Sobre este tema que preocupa a una amplia mayor铆a de argentinos, y con el 4% de inflaci贸n en julio, crece, Cr贸nica realiz贸 un relevamiento virtual para conocer la opini贸n de la gente sobre el incremento que golpea cada vez m谩s el bolsillo de los trabajadores: de un total de 3783 votos, 3200 rechazaron esa afirmaci贸n, mientras que los 583 que completan el resto opt贸 por el 鈥渟i, que aumenten el boleto鈥.
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Entre los 煤ltimos se ubica M贸nica, quien viene pensando y analizando qu茅 hacer respecto de su horizonte profesional, dado que el beneficio econ贸mico se torna cada vez m谩s reducido, mientras que el esfuerzo y el sacrificio se agigantan. La mujer se desempe帽a como auxiliar de escuela en un establecimiento educativo de Villa Bosch. Para llegar al colegio debe abordar un colectivo que la traslada desde Loma Hermosa, y el costo total de ida y vuelta rondaba los 600. Un monto que se elevar谩 con las nuevas tarifas que comienzan a implementarse hoy, y que oscila entre un m铆nimo de 371 pesos y un promedio de 431,44.
Motivo por el cual la trabajadora escolar reconoci贸 que "la verdad no s茅 qu茅 hacer. Estoy pensando seriamente en cambiar de trabajo el a帽o que viene, que sea m谩s cerca de mi casa, o al menos no tenga que viajar". Mientras tanto, en af谩n de moderar el impacto de dicho aumento, realiza tareas de costura peri贸dicamente.
En su caso, Maximiliano ya tom贸 la decisi贸n, que todav铆a medita M贸nica, optando por realizar diferentes labores de trabajo informal en su zona, en el barrio Pompeya de Merlo, dado que el recorrido hacia Parque Patricios, en transporte p煤blico, se hab铆a convertido en un egreso econ贸mico que atentaba contra la alimentaci贸n de sus cuatro hijos, de entre 4 y 12 a帽os.
Su situaci贸n es cr铆tica, porque, seg煤n asegura el padre de familia, "no me alcanza, estamos pasando un momento feo, me faltan camas, colch贸n, calzado. Trabajo solamente para la comida, pagar el gas y la luz, y no les puedo comprar un colch贸n a mis hijos. Me siento encerrando como en una bolsa, no s茅 para qu茅 lado correr". En ese contexto, el hombre asegur贸 que "es m谩s conveniente hacer changas cerca de mi casa que ir a trabajar a Capital ya que es una verg眉enza lo que est谩n cobrando. Eso afecta en muchos aspectos, como no llegar a tu laburo, dado que no ten茅s carga en la tarjeta SUBE".
Por su parte, Gabriela tambi茅n tiene que optar entre alimentar a su familia y viajar, y entonces prefiere que no falte el plato en la mesa, y caminar los cuatro kil贸metros que separan su casa, en el barrio de Floresta, de su empleo, ubicado en Once. Un tramo que desarrolla a pie tanto para ir como en el regreso, argumentando que "con lo que me ahorro de boleto, pago la comida y los servicios".
Sin embargo, hay quienes eligen a la inversa, y Juana dio el ejemplo de su hija, quien gasta m谩s de 1.000 pesos para viajar de Moreno a Villa Soldati, donde trabaja. Entonces "se come una vez al d铆a, con poca verdura, sin carne ni pollo y mucho fideo", afirm贸 la mujer, quien agreg贸 que "mi hija se carga la SUBE, se ataja el hambre". Pero para llegar a esa alimentaci贸n ya muy limitada, adem谩s elabora art铆culos de panader铆a como rosquitas, bizcochuelos, tartas, y dem谩s alimentos de merienda. Bajo esa forma, ella confes贸 que "as铆 se vive estirando y llegamos al d铆a a d铆a". Una misi贸n que ya la impulsa a la joven a proyectar la compra de una bicicleta.
En cambio, Celia realiza un trayecto a pie de 600 metros y luego s铆 toma un transporte p煤blico. Aunque en realidad deber铆a subir a dos colectivos para emprender su marcha hacia su punto laboral, desde el barrio Maril贸 a Moreno Centro, en el mismo distrito. Una estrategia de reducci贸n de costos, achicando la cantidad de medios de locomoci贸n, a la cual tambi茅n recurre Sabrina, cuyo viaje laboral tiene como punto de partida Florencio Varela, y la Cl铆nica Bazterrica es la llegada. Hasta el anuncio del aumento, empleaba dos colectivos, un tren y un subte, a los cuales ha determinado no usarlos, al menos por un tiempo. A modo de argumento, la usuaria se帽al贸 que "estaba gastando entre 2.700 a 3.000 pesos diarios, con un sueldo de 434.000 pesos, sin contar que hay d铆as que tengo que viajar a otras changas, porque no llego a fin de mes ya que alquilo y tengo tres nenas y un beb茅. Somos siete en mi casa". A su vez, expres贸, con elocuencia, que "antes com铆amos un asadito el fin de semana y pod铆amos viajar, ya no s茅 qu茅 quieren de nosotros".
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A diferencia del resto, Paula eligi贸 hacer un peque帽o esfuerzo econ贸mico para poner en condiciones su veh铆culo, con el af谩n de que sea su medio de transporte laboral, aprovechando que tiene tanque de gas. Al respecto, la joven, quien se desempe帽a como operadora de radio, explic贸 que "si tomo dos colectivos, me implica un costo mensual de 41.000 pesos aproximadamente, y en caso que sea uno: 10.400, cuando cargar GNC por mes me demanda 11.000 pesos. Es decadente que lleguemos a esto, para s贸lo viajar, sin que mejoren el servicio, que ya es deplorable. Siempre el peso recae sobre el trabajador".
Una expresi贸n que constituye el fiel reflejo del sentir del pasajero, que se ve obligado a romperse la cabeza en pos de conformar estrategias de viaje que le permitan frenar el impacto del aumento del 37% sobre sus salarios.