La picada, una costumbre en peligro por la crisis: la demanda se redujo un 50%
Cr贸nica realiz贸 un relevamiento de consumo donde los due帽os de comercios se帽alaron esta ca铆da de consumo. Qu茅 pide la gente hoy en d铆a.
Por Mat铆as Resano
En picada. La tan presuntuosa y atractiva tabla que alberga una m煤ltiple y deliciosa variedad de fiambres y quesos, cortados en trozos o en fetas, y que ocupaba un lugar preponderante en la mesa, ya sea como entrada o plato principal, ha perdido su protagonismo notablemente. En un 50%, estiman los due帽os de las fiambrer铆as, cay贸 la demanda de las picadas, como consecuencia del desbordado incremento de sus costos. Por eso, quienes todav铆a resisten y contin煤an satisfaciendo sus debilidades por los embutidos, ya no a diario, sino como m谩ximo una vez a la semana, preparan su propio men煤 con una diversidad mucho m谩s acotada. No obstante, otras alternativas, como las tartas o las pizzas caseras, ganan terreno en los comedores de los hogares.
鈥淟a gente cada vez menos compra picadas, baj贸 un 50% el consumo鈥, sentenci贸 Daniel Barraza, representante de una firma de productos l谩cteos. Un estado de la demanda sobre el que Carlos Carabajal, due帽o de un almac茅n en la localidad bonaerense de San Fernando, a帽adi贸 que 鈥渃uando abr铆 el negocio, hace ocho a帽os, te compraban siempre. Cortaban la semana con una picadita, y ahora es muy de fin de semana, principalmente s谩bado a la noche鈥. Al respecto, Carabajal revel贸 que 鈥減referentemente llevan los recortes de los fiambres, que sobran de las picadas que hacemos, y lo complementan con unas aceitunas. Pero se advierte una baja importante en la compra de picadas鈥.
El almacenero hace menci贸n a una de los tantos tipos de ofertas que disponen los clientes para premiarse el esfuerzo realizado en sus semanas laborales. En algunos comercios, principalmente en los supermercados barriales, se advierten en las heladeras del sector de fiambres los sobrantes de los cortes de cada embutido y de los quesos. En otros se ofrecen combinaciones de dos o tres variedades a precios accesibles, y est谩n aquellos que se especializan en el armado de las bandejas de picada.聽
En estos establecimientos los valores var铆an, de acuerdo a la cantidad y calidad de su contenido. Por ejemplo, una tabla para dos oscila en los 11.000 pesos, y una para cuatro est谩 en $18.800, aunque tambi茅n se obtiene a $30.000 pero rinde para 6 personas. Justamente en algunos locales, se ofrecen combinaciones fiambreras con m铆nimos y m谩ximos de comensales con el cl谩sico 鈥comen 6 y pican 8鈥, men煤 que cuesta unos 40.000 pesos.
De vez en cuando聽Ante esta escala de valores, el consumo se reduce a ciertas ocasiones. En este sentido, Mauro Otatti, de una casa de picadas de Ramos Mej铆a, reconoci贸 que 鈥渆l consumo est谩 raro, a principio de mes la gente se da un gusto y a fin de mes es muy flojo. La venta se agiliza un poco en fechas puntuales como los partidos de la Selecci贸n, el D铆a del Padre o de la Madre y en las fiestas de fin de a帽o鈥.聽
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Por su parte, Pascual, quien tiene su puesto de fiambres en la Feria de Mataderos, dej贸 en claro que 鈥渆n comparaci贸n al pasado un poco m谩s o menos, baj贸 un 70% a un 50%. Se nota que la gente perdi贸 poder adquisitivo y tiene que ser un acontecimiento excepcional para comprar una picada completa. Ahora compran una longaniza, un queso y algo m谩s, y ellos la elaboran鈥.
El legendario fiambrero da cuenta de una modalidad de compra que los propios amantes de los embutidos reconocen, como Fabi谩n, quien reflej贸 que 鈥渧oy al mayorista y compro los pedazos. La diferencia de precios es abismal, en comparaci贸n con el comercio de barrio, y a lo que cuestan las picadas preparadas鈥. Al mismo tiempo, Gustavo, quien todos los domingos coloca la tabla de fiambres en la mesa familiar, antes del asado, afirmo que 鈥渓a preparo yo, y suplanto alg煤n fiambre con una berenjena al escabeche o alguna otra alternativa鈥.
Sin embargo, mantienen la 鈥渢radici贸n picadera鈥 de la casa, por costumbre y por gusto, por ese af谩n de hacerse un cumplido o un regalo a s铆 mismos en tiempos dif铆ciles. As铆 lo expres贸 Roxana, de la ciudad de C贸rdoba, al enfatizar que 鈥測a no puedo ahorrar para irme de vacaciones, nos achicamos en todo, carne casi no consumimos a no ser que encuentre alguna oferta. Por si fuera poco, 15 lucas me gasto en una compra de cinco cosas. En ese contexto, si no me puedo hacer una picadita para disfrutar y desconectar un d铆a a la semana, me bajo del mundo.聽
Es como la cervecita o el fernet, que sab茅s que no es una prioridad, pero te genera una cierta felicidad en medio de tantas p谩lidas鈥. La mujer destac贸 que 鈥渃uando comemos picada no hay plato principal, o sea que reemplazamos en general la cena. El mayor protagonista es el pan鈥.聽
Sin embargo, como expresaban los almaceneros y fabricantes de fiambres y quesos, est谩n quienes han abandonado la picada, o la consumen de manera muy espor谩dica. Barraza marc贸 que 鈥ya no se estila la picada antes del asado. A lo sumo compran dos provoletas para tirar a la parrilla鈥. En referencia a ello, Carabajal detall贸 que 鈥渓levan mucho lo que es el combo de tarta, que es paleta especial, queso cremoso, y pascualina, o la prepizza con el queso鈥. Una estrategia de compra que Otatti argument贸 en que 鈥渦na prepizza est谩 1.500 pesos, le sum谩s el queso, jam贸n y aceitunas, y te gast谩s 6.000 pesos鈥.聽聽