Los restos de Carlitos Balá serán velados en la Legislatura porteña
Familiares del comediante fallecido, junto a autoridades del Parlamento de la Ciudad, decidieron abrir las puertas del lugar de 14.30 a 21 para aquellos que quieran despedirlo.
La despedida al comediante y actor Carlitos Balá, fallecido en la noche del jueves a los 97 años, será este viernes entre las 14.30 y las 21 en la Legislatura porteña, institución que lo habÃa declarado Ciudadano Ilustre en 2017, con ingreso por avenida Julio A. Roca 575.
Asà lo definieron los familiares del humorista con autoridades del Parlamento de la Ciudad, de modo que el público general pueda expresarle su último adiós al artista más allá del velatorio Ãntimo para los más cercanos que se llevará a cabo en una casa de sepelios.
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Nacido el 13 de agosto de 1925 en Buenos Aires como Carlos Salim Balaá Boglich, fue uno de los más reconocidos humoristas de la historia de la radio y la televisión argentina, habiendo participado además en numerosos espectáculos que abarcan la radiofonÃa, el teatro, la televisión, el cine y el circo.
Lo cierto, es que el "Show de Carlitos Balá" forma parte de la memoria colectiva de millones de argentinos. Realizó, además, espectáculos en radio, televisión, cine, circo y teatro.
Carlos Balá: encuentro con el PapaSus comienzos artÃsticos estuvieron en la radio y, luego, se destacó en televisión en "La revista dislocada", junto a Délfor Dicásolo. También formó parte del trÃo Balá, Marchesini y Locatti.
En 2016, a sus 91 años, visitó al papa Francisco en el Vaticano y, en Roma, fue declarado "Embajador de la Paz". El reconocimiento fue otorgado por la Red Voz por la Paz.
La frase más conocida
Cabe destacar, que el latiguilo más conocido de Balá formaba parte de un juego de complicidad con sus espectadores infantiles. "¿Qué gusto tiene la sal?", preguntaba. Y chicos y padres respondÃan al unÃsono: "¡Salaaaado!".
Según el artista habÃa contado, la idea se le ocurrió en 1969, en una tarde en la ciudad de Mar del Plata. Un nene lo miraba con atención y Balá, haciendo como que no lo veÃa, preguntó varias veces en voz alta: "¡El mar! ¿Qué gusto tendrá el mar?".
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El nene permanecÃa silencioso y el siguió: "¡Ah! El mar tiene gusto a sal. Pero, ¿qué gusto tiene la sal?" Y, antes de salir corriendo, el chico le respondió. "¡Salada!" Y asà nació un éxito que atravesó varias generaciones.