Ni Mar del Plata ni BahÃa Blanca: la localidad costera "secreta" que ofrece vacaciones repletas de tranquilidad
Un destino poco conocido, pero ideal para quienes buscan una escapada con descanso absoluto frente al mar. Con playas amplias, paisajes naturales y un ambiente relajado, esta “joya escondida†de la costa bonaerense es perfecta para desconectarse sin las multitudes de los puntos turÃsticos más populares.
Las escapadas a la Costa Atlántica son la mejor manera de cortar con la rutina y recargar energÃas, pero muchas veces los destinos más conocidos están desbordados de gente y no permiten ese descanso real que uno busca. Por eso, para quienes prefieren alejarse un poco más y descubrir rincones menos explorados, donde el mar, la arena y la tranquilidad se combinan a la perfección para unas vacaciones sin estrés, existe un rincón perfecto que se mantiene en secreto.Â
Alejado del molesto ruido de las ciudades más concurridas como Mar del Plata o BahÃa Blanca, este destino ofrece un equilibrio perfecto entre belleza y calma, con extensas playas casi vÃrgenes que invitan a disfrutar de largas caminatas y horas de mate al lado del mar, mientras que su entorno natural permite disfrutar de atardeceres espectaculares sin interrupciones.
¿Cuál es el pueblito playero oculto para visitar en lo que queda del verano y descansar?Villa del Mar es un rincón tranquilo a orillas de la costa de BahÃa Blanca, ubicado más especÃficamente a solo 20 kilómetros de la ciudad y a pocos minutos de Punta Alta, otro balneario para conocer y disfrutar. El mismo nació como un refugio de verano en los años 30, cuando las familias, entre ellas los propietarios Ganuza Lizarraga y Samuel Wainfeld buscaban un lugar cerca del mar para descansar y comenzaron a edificar allà las primeras casitas que hoy forman a este mágico y secreto pueblito. Si bien el primer intento fue en 1912, no hubo avances hasta esos años.Â
Con el tiempo, se convirtió en un destino especial para quienes disfrutan de la calma, la naturaleza y el aire con tintes salados que llega desde el océano. Su playa es gigante y tranquila, teñida con el verde de su tÃpica flora de la bahÃa, que la convierte en un sitio diferente a los clásicos de arena dorada. Sin embargo, esa singularidad no le quita encanto, porque en la costa se pueden ver atardeceres impresionantes y disfrutar de caminatas con el sonido del agua de fondo. También es común ver pescadores instalados con sus cañas, esperando pacientemente alguna sorpresa.Â
A lo largo de los años, fue sumando espacios que la hacen más acogedora y hogareña como el Club Náutico donde los amantes de los deportes acuáticos encuentran su lugar, con actividades de nivel extremo y celebraciones de eventos como la Fiesta Provincial de la Pescadilla, que cada diciembre reúne a fanáticos de la pesca y visitantes en torno a este tradicional torneo o la Peña Deportiva Automotores.Â
Además, el balneario municipal cuenta con una pileta olÃmpica y áreas para pasar el dÃa, lo que lo convierte en un buen plan para quienes buscan opciones recreativas sin alejarse demasiado. AsÃ, la Sociedad de Fomento, el Centro Cultural y la escuela local fueron y son tres establecimientos fundamentales para sostener la vida del pueblo, ofreciendo espacios de encuentro y apoyo para quienes lo eligen como hogar, ya que allà se preserva gran parte de su historia y recuerdos.Â
¿Cómo llegar a Villa del mar desde CABA?Lo más fácil es tomar la Ruta Nacional 3 en dirección a BahÃa Blanca. Son unos 650 km de viaje en auto, asà que conviene salir temprano y hacer alguna parada en el camino para estirar las piernas y evitar calambres. Una vez en la ciudad, hay que seguir por la Ruta 229 hacia Punta Alta y, desde ahÃ, manejar unos 3 km más hasta la villa. Es un trayecto sencillo, bien señalizado y con paisajes que van cambiando entre el campo y la costa.
Si preferÃs ir en colectivo o micro, hay servicios que salen desde Retiro hasta BahÃa Blanca y tardan entre 8 y 10 horas. Desde la terminal, podés tomar otro colectivo local o un remis hasta Villa del Mar. Aunque sea un poco más largo el viaje, la llegada lo vale.