Ni el Rodeo ni Tafà del Valle: el pueblito escondido entre dos provincias, con lagunas y túneles secretos para explorar y desconectar
Entre cerros verdes, caminos de tierra y paisajes que parecen salidos de una postal, este rincón poco conocido entre Catamarca y Tucumán guarda lagunas ocultas, túneles tallados en la roca y una tranquilidad difÃcil de encontrar, ideal para una escapada distinta, donde el tiempo corre más lento y la naturaleza es la gran protagonista.
Cuando uno piensa en escapadas por el norte, enseguida aparecen los clásicos, Tafà del Valle, con su clima fresco y sus cerros, o El Rodeo, ese rincón serrano donde muchos veranean desde chicos. Pero entre ambos destinos, escondido en una zona donde la ruta se vuelve más tranquila y el verde lo cubre todo, hay un pueblito que pocos conocen y que sorprende con su belleza simple, su silencio y esa sensación de estar en otro momento histórico.Â
Lo mejor es que no hace falta manejar horas ni gastar una fortuna para llegar. A pocos kilómetros de la frontera entre Catamarca y Tucumán, este lugar invita a frenar, respirar profundo y dejarse llevar por los senderos, los túneles en la piedra, y algún arroyo que corre a un ritmo que despiertan las ganas de descansar. No hay multitudes, ni souvenirs, ni apuro, solo naturaleza, historia y una calma que cuesta encontrar.
¿Cuál es el rincón escondido entre Catamarca y Tucumán que invita a desconectar de todo?Esos dÃas en que necesitás bajarle un cambio a todo, PaclÃn aparece como un refugio perfecto. Entre cerros que parecen abrazar la tierra, caminos de tierra que invitan a frenar el ritmo y mucha vegetación que pinta todo de verde, este pueblito del este catamarqueño, cerca de Tucumán, es de esos rincones que te sorprenden por lo simple y lindo que es. No es un lugar de multitudes ni de grandes eventos, sino más bien un remanso para quienes buscan calma, paisajes serranos y ese encanto de pueblo chico donde el tiempo corre más lento y todo se disfruta con tranquilidad.
Tiene una historia que se siente en cada esquina, fue un punto clave para el paso del ferrocarril y para proyectos que querÃan conectar provincias, aunque muchos quedaron en el camino. A pesar de eso, el pueblo siguió creciendo a su manera, cuidando su identidad rural, su relación con la tierra, los rÃos y las sierras que lo rodean. Los viejos almacenes, las casitas de adobe y las historias que se cuentan entre vecinos todavÃa mantienen viva esa conexión con el pasado, esa vida sencilla que hoy cuesta encontrar.
Uno de sus secretos mejor guardados es la Laguna Escondida, un espejo de agua tranquilo que se descubre después de una caminata corta por senderos rodeados de naturaleza. Es el lugar ideal para desconectar, respirar aire puro y dejar que el silencio te acompañe. AllÃ, familias y visitantes se juntan a hacer picnic, sacar fotos o simplemente sentarse a mirar el paisaje, sin carteles ni construcciones que interrumpan la magia. Es un tesoro que se comparte con quienes se animan a descubrirlo.
Otro rincón que no podés dejar pasar es el Túnel de La Merced, una obra que empezó hace décadas con la idea de unir Catamarca y Tucumán a través de la montaña, pero que nunca se terminó. Hoy quedan esas paredes de piedra que cuentan una historia llena de sueños y promesas, y que se convirtieron en un paisaje único, entre naturaleza y misterio. Caminar por ahà es sentir ese pasado detenido, y a la vez, la fuerza tranquila del lugar.
No es de esos destinos con hoteles de lujo o restaurantes a la orden del dÃa, pero tiene justo lo necesario para que te sientas cómodo: casas de campo, comedores familiares donde la comida es casera, y espacios para acampar o hacer una parada rápida. Es perfecto para quienes viajan en auto, disfrutan estar al aire libre y necesitan un tiempo para resetearse sin tanto ruido. Acá, lo que importa no es hacer mil cosas, sino sentir el lugar y dejar que te recargue.