Ola polar y crisis econ贸mica: c贸mo enfrentan los sectores populares el invierno y los problemas en el poder adquisitivo
Comenz贸 el segundo semestre y en las calle y barrios populares, la gente se las rebusca para poder sobrevivir a las secuelas socioecon贸micas que dejaron聽los primeros seis meses del a帽o.
El tan mentado y esperado segundo semestre del a帽o dejo atr谩s su primer semana, cuyo rastro radic贸 en un fr铆o cada vez m谩s crudo, alcanzando temperaturas polares este 煤ltimo fin de semana. Profundizando as铆 las secuelas socioecon贸micas del primer semestre, como el crecimiento del desempleo, la ca铆da del comercio y de la industria, y principalmente del poder adquisitivo.
Realidades que se reflejan, con elocuencia, en la calle, en los barrios populares y en los jubilados, asimismo en reflejadas por diferentes sectores productivos, y que resultan muy distantes de los frutos anunciados a comienzos de a帽o por las m谩ximas autoridades.
鈥淣o hay muchas opciones m谩s que bancarse este invierno como se puede. La 煤nica ventaja ante el fr铆o es que en las casas de mi barrio al ser muy chiquitas, son m谩s c谩lidas. Adem谩s en muchos hogares se comparte la cama entre hermanos鈥. La descripci贸n la brind贸 Marta, vecina del Barrio 31, en Retiro, en referencia a las formas y mecanismos que emplean ella y sus vecinos para combatir el descenso desenfrenado de la temperatura.
La mujer reconoci贸 que estas 茅pocas del a帽o implican la odisea y el riesgo de calefaccionar la vivienda, dado que la necesidad de contrarrestar el fr铆o choca con recursos cada vez m谩s escasos. Entonces, las familias se ven obligadas a emplear m茅todos precarios de calentamiento del hogar, o al abrigo disponible, que suele ser insuficiente. Ambos resultan desencadenantes de una econom铆a familiar cada vez m谩s en decadencia y emergencia, seg煤n inform贸 la propia vecina al se帽alar que 鈥la situaci贸n es catastr贸fica, porque muchos vecinos no tienen trabajo registrado, principalmente como vendedores ambulantes. Es muy triste, dado que la unica que queda es trabajar de lo que se pueda, para sobrevivir, incluso haci茅ndolo en mas horas鈥.
En este sentido, Martha adjudica el contexto al cual hace menci贸n 鈥渁 cada una de las decisiones que tom贸 el presidente (Javier Milei), porque aumentaron los alimentos, el transporte, pagamos una leche 1400 y una trabajadora de hogar cobra 3 mil pesos la hora. La gente trabaja para poder comer una vez al d铆a鈥.
En relaci贸n a este testimonio, Gustavo Guerrini, integrante de 鈥Ollas en la calle鈥, reconoci贸 que 鈥nos aumentaron los costos y la gente, porque muchos comedores cerraron, entonces ahora viene m谩s gente a comer a la plaza. A nosotros nos arruin贸, ya no sabemos qu茅 inventar. Ahora apostamos a las redes, a incrementar los seguidores para estar m谩s cerca de conseguir donaciones鈥. Adem谩s, Guerrini revel贸 que 鈥渘uestra pol铆tca era no recibir dinero, pero tuvimos que bajar esa bandera, y ahora s铆 lo aceptamos鈥.
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La organizaci贸n que conforma Gustavo entrega raciones de comida a gente en situaci贸n de calle desde hace 14 a帽os, en 9 puntos de la localidad bonaerense de San Miguel, finalizando el recorrido en la Plaza Mitre. All铆, asegur贸 el hombre, 鈥confluye de todo: el que est谩 en la calle, el jubilado, el que tiene casa, el que tiene trabajo鈥.
En consecuencia, actualmente reparten 150 porciones, una cantidad inmensamente superior a las 30 que entregaban hace dos a帽os. Un incremento desproporcionado que en estos 煤ltimos d铆as, con un clima que coquetea con el 0掳, se agudiza principalmente en los que viven a la intemperie. Al respecto, desde 鈥淥llas en la calle鈥 precisaron que 鈥渆llos se aferran al abrigo que les llevamos: camperas, buzos, gorros y medias. La mayor铆a se duermen temprano y arrancan ni bien amanece, hay muchos que van a dormir a los trenes del ferrocarril San Martin y viajan de San Miguel a Retiro, entre ida y vuelta son m谩s de 2 hs, y si pueden cuando el tren no circula se quedan a resguardo en alguna estaci贸n鈥.
En tanto, Alberto Rossi, titular del Centro de Jubilados 鈥淣icol谩s Avellaneda鈥, dio cuenta del padecimiento invernal de los jubilados, al compartir una experiencia personal. En referencia a ella, relat贸 que 鈥fui a la casa de un amigo, y hac铆a mucho fr铆o. Entonces le pregunte por qu茅 no prend铆a la estufa, y me contest贸 que no podr铆a pagar la factura de gas si lo hac铆a鈥. Una resignaci贸n econ贸mica que tambi茅n tiene lugar en otros gastos o consumos. Uno de ellos es de vital relevancia y consta en, detall贸 Alberto, 鈥渓a medicaci贸n. Hay jubilados que tienen la receta pero no van a la farmacia porque prefieren comer. Es una cosa o la otra鈥. No obstante, muchos ni siquiera pueden elegir y se ven en la necesidad de pedir mercader铆a en la entidad mencionada. Al respecto, uno de sus directivos expres贸 que 鈥渓a gente nos viene a pedir mercader铆a, nos ruega que la gestionemos, dado que nosotros no repartimos. Esto nunca lo vivimos鈥.
Diferentes manifestaciones de emergencia, clamor y angustia impulsadas por el derrumbe del poder adquisitivo que se refleja y se desencadena, al mismo tiempo, en la compra de alimentos. Puede dar fe de ello Fernando Savore, Vice presidente de la Federaci贸n de Entidades de Autoservicistas, Almaceneros, Supermercadistas y Polirrubros de Buenos Aires, quien manifest贸 que 鈥渟iempre les pregunto a mis clientes que porcentaje del sueldo les queda, luego de pagar todos los compromisos, vinculados a servicios, y dem谩s. Me reconocen que les resta un 25 %鈥. Por lo tanto, 鈥渓a conducta de compra en los primeros meses es en efectivo, d茅bito o transferencia, y despu茅s esperan el cierre de l resumen de la tarjeta, para comprar y poder pagarlo dentro de 30 d铆as鈥, agreg贸 Savore.
El tambi茅n Vicepresidente de la Confederaci贸n General Almacenera revel贸 que el descenso precipitoso de las temperaturas tuvo su contrapeso en un nuevo aumento de los valores de las mercader铆as en las g贸ndolas. En este sentido, Savore afirm贸 que 鈥la 煤ltima semana de Junio, y estos primeros d铆as de Julio venimos recibiendo aumentos en marcas importantes de galletitas y fideos, entre un 5 y 8 %, mientras las cervezas aumentaron en un 10 % y un 12 %. Ya otra reconocida fabricante de galletitas nos 贸 que en la pr贸xima semana nos aumentar谩n los costos de sus productos en un 10 %鈥.
Sin embargo, mientras la suba de precios no se detiene, Juan Ciolli, titular de la Central de Entidades de Empresas Nacionales, revel贸 que 鈥para el a帽o que viene se proyecta una ca铆da de la industria del 9,8 %, y del comercio 9,1 %. En estos seis meses que pasaron se registr贸 un retroceso superior al 7,5 % de la pandemia, menos en miner铆a y en las petroleras. En ese contexto es muy dif铆cil sostenerse, por eso hay Pymes que adelantan vacaciones, otras que buscan subvenciones o cr茅ditos, y algunas que ya est谩n despidiendo empleados, mientras que un 60 % de ellas calculan que no van a poder seguir sosteniendo esta situaci贸n tres meses m谩s鈥. En este aspecto, cabe se帽alar que la Peque帽a y Mediana Empresa constituye el 15 % del total de las empresas nacionales, mientras que las micro empresas el 83 %, y el 2 % las grandes empresas.
Ante este panorama que enfatizan comerciantes y empresarios, Hern谩n Letcher, titular del Centro de Econom铆a Pol铆tica, brind贸 una conclusi贸n sobre este primer semestre, expresando que 鈥渉ay un planteo del gobierno de resolver con motosierra, que le sirvi贸 para la campa帽a, y en los primeros meses de gesti贸n. Pero si la gente vive mal en los pr贸ximos meses y no hay recuperaci贸n del salario, ni de la actividad comercial, entonces la aceptaci贸n popular se va acabar鈥.
Una ca铆da de la actividad econ贸mica que camina al mismo tiempo con la ca铆da de las temperaturas de la semana que pas贸. Una coincidencia que simult谩neamente es una pesadilla para quienes han visto estos seis meses como su bolsillo se achic贸 m谩s de lo deseado y esperado, y que no les alcanza ni siquiera para calefaccionarse.
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