Pese al anuncio del Indec, la pobreza se siente fuerte en los barrios populares
Los representantes de diferentes comedores y merenderos sociales aseguran que la situaci贸n del hambre est谩 peor que antes y que no dan abasto para darles de comer a tantas personas.
El descenso del 铆ndice de pobreza del segundo semestre del a帽o pasado, respecto del primero, anunciado por el Indec desat贸 otro motivo de justificaci贸n y satisfacci贸n del modelo econ贸mico desde las altas esferas del gobierno nacional. Pero, al mismo tiempo, en los barrios populares llam贸 poderosamente la atenci贸n dicha baja, puesto que all铆 aseguran no comprobarlo, sino vislumbrar un crecimiento de los sectores que padecen las carencias y las necesidades m谩s b谩sicas, como la alimentaci贸n.
Realidades de la pobreza"Probablemente el 脥ndice se lo hace la inteligencia artificial, porque la gente sigue viniendo a buscar comida, y lo que veo es que se incrementa". El testimonio pertenece a Heber Ram铆rez, fundador del Merendero "Como un granito de mostaza", que entrega 120 raciones de comida cada jueves, y un desayuno a 20 ni帽os los s谩bados, en el distrito bonaerense de Moreno. Ram铆rez dej贸 en claro, tambi茅n, que "los chicos vienen m谩s que nada a comer".
A pesar de que se brindan otras actividades, los menores de la zona concurren al establecimiento ben茅fico con el fin de alimentarse. "Se siente la necesidad, porque la gente va rotando de merendero o comedor e incluso de iglesia, y as铆 comen una vez al d铆a. Tambi茅n lo noto en mi verduler铆a, dado que los clientes vienen y te compran una papa o un tomate, nada m谩s", remarc贸 Heber. Y luego, asegur贸: "Un 25% de los chicos que alimentamos no ten铆an 煤tiles para empezar la escuela. En las redes hay muchos pedidos de ropa y de pa帽ales. Esto sucede porque no hay trabajo y aumenta todo. Por eso, no s茅 de qu茅 铆ndice de pobreza habla este gobierno. Es una mentira".
En la misma l铆nea, Virginia C谩ceres, del barrio popular Ram贸n Carrillo, de Villa Soldati, advirti贸: "Hay m谩s gente en los comedores, que no dan m谩s abasto. Tambi茅n se advierte que revuelven m谩s la basura y hasta se increment贸 la delincuencia". La mujer forma parte de una organizaci贸n que asiste con mercader铆a a cinco merenderos y ocho comedores. En base a dicha tarea, C谩ceres argument贸 que "a partir de diciembre la miseria recrudeci贸, y no s茅 cu谩nto m谩s se va a sostener".
Un mismo estado de situaci贸n al que Javier, de la Fundaci贸n Solidaria Iber谩, admiti贸 haberse enfrentado mediante la entrega de meriendas y porciones de comida, en la ciudad de La Plata. Al respecto, el hombre coment贸: "El problema est谩, y nos pasa que en estos 煤ltimos tres meses no hemos parado, ya que la demanda es constante. Vienen y nos preguntan: 驴Javi, vas a cocinar a hoy?".
Es por eso que, al tomar en cuenta la baja del 铆ndice de pobreza, Javier enfatiz贸: "Se mantiene al mismo ritmo de siempre. Estamos como en el Titanic porque cada d铆a es ver qu茅 consigo de donaciones para luego planificar la vianda que entregaremos". En relaci贸n a ello, tanto Heber, Virginia como el representante de Iber谩 dejaron en claro que se registr贸 una considerable baja de las colaboraciones con mercader铆a, mientras que "no recibimos nada de Naci贸n".
Por este factor, Ra煤l Sosa, del merendero "Los ni帽os de siempre", de Bernal, se vio impulsado a emplear sus propios ingresos para comprar leche, manteca, aceite y carne, entre otros productos de primera necesidad, para alimentar a unas 50 personas, sobre todo ni帽os y adultos mayores. No obstante, Sosa aclar贸: "A pesar de que anotamos esa cantidad de gente, finalmente le entregamos al doble, e incluso a veces saco de mi propia heladera para que nadie se quede sin comer. Esto lo estamos notando desde los 煤ltimos tres meses".
Justamente, una de las concurrentes es Daiana, madre soltera de cuatro hijos, de 17, 15, 14 y 8 a帽os, presentando la menor un cuadro de osteog茅nesis imperfecta. Por esta raz贸n, la mujer debe permanecer al lado de su ni帽a, lo cual le impide trabajar, y entonces encuentra all铆 el alivio, puesto que sus hijos pueden alimentarse en el mencionado merendero. En este sentido, ella revel贸 que "ac谩 soy muy feliz, porque los veo a ellos sentados, tranquilos, tomando una taza de mate cocido, o comiendo, que es lo 煤nico que se llevan al est贸mago diariamente".
Una situaci贸n extrema padecen Alfredo y su esposa, de 75 y 76 a帽os, quienes se alimentan una vez al d铆a, con suerte, y enga帽an sus est贸magos con una infusi贸n antes de acostarse. Por si fuera poco, deben siete meses de alquiler, en la ciudad de Mar del Plata, y temen quedar pronto en la calle. En referencia a este delicado panorama, el anciano expres贸 que "ya no sabemos qu茅 hacer, porque cobramos la jubilaci贸n m铆nima y no nos alcanza para nada. Estamos cada vez peor".
Diferentes muestras, en definitiva, de una notable y sorpresiva contradicci贸n entre lo que marcan los n煤meros y los hechos, dado que los primeros dan cuenta de una considerable baja de la pobreza de un semestre a otro, aunque en los sectores m谩s vulnerables no se advierte dicha tendencia, sino que dejan la impresi贸n de que sucede todo lo contrario.