CELEBRACI脫N

Pura devoci贸n por San Cayetano: se espera una multitud de fieles

Creer o reventar. Todos tienen una relaci贸n 铆ntima con el patrono de los trabajadores. Como si fuera parte de su familia.

Por Alicia Barrios

abarrios@cronica.com.ar

San Cayetano querido, el pueblo de Dios est谩 contigo. Desde la d茅cada de 1930 no deja de hacer milagros en el Santuario de Liniers. Paz, pan y trabajo. Cada uno muestra la piedad popular, que, como Dios manda, ordena en su coraz贸n. Una vela encendida, una estampa, espigas de trigo, agua bendita. As铆 llegan equipados a ofrendar a San Cayetano. S贸lo la fe explica, la devoci贸n, la creencia y la certeza de que 鈥渆l Santito no falla nunca鈥. Creer o reventar. Todos tienen una relaci贸n 铆ntima con 茅l, como si fuera parte de su familia. Las abuelas de la d茅cada de los 60 fueron las grandes transmisoras del culto.

As铆, hoy nietos y bisnietos siguen la tradici贸n. La veneraci贸n a San Cayetano es contagiosa. Para los no creyentes no es f谩cil entender a simple vista c贸mo miles y miles de personas peregrinan con la mirada clavada en la llama de un cirio. M谩s del noventa por ciento de los encuestados, cualquiera sea el culto que profesen, conoce a San Cayetano. Ni la pandemia detuvo a sus seguidores, que en pleno 2020 lo siguieron en forma virtual para presenciar la misa. En el 2021 la imagen estuvo expuesta durante todo agosto para evitar las aglomeraciones y hubo filas que superaban las seis cuadras.

Bergoglio siempre fue un gran defensor y protector de la religiosidad popular. Un militante de la fe sencilla del pueblo de Dios. Desde 1997 el arzobispo Bergoglio iba todos los a帽os a celebrar la misa en San Cayetano. La primera vez, al finalizar la celebraci贸n, desapareci贸, el p谩rroco y los dem谩s sacerdotes oficiantes pensaron que estaba enojado. Nada de eso, lo vieron sonre铆r, tomar mate, bendecir a los fieles, muy entretenido.

El 7 de agosto del 2013 estaba ya en Roma y no pudo ir, pero no falt贸 a la cita. Estuvo presente con un mensaje para las m谩s de las cien mil personas que pasaron por el santuario. Les explic贸 que no iba a poder estar recorriendo las hileras de gente que esperaban para entrar en el templo. Les explic贸 que no iba a poder hablar con ellos, recibir los mensajes (los papelitos) con las intenciones. Los invit贸 a ir con Jes煤s y San Cayetano a encontrarse con los m谩s necesitados para ayudarlos sin preguntarles cu谩l es su religi贸n.

Chesterton, uno de los autores favoritos de Francisco, alguna vez escribi贸: 鈥淓s una locura intentar poner el cielo en la cabeza cuando es m谩s sensato poner la cabeza en el cielo鈥. Cuando Francisco, como cardenal, particip贸 en el documento de Aparecida, ya ten铆a la experiencia de varias jornadas en San Cayetano, lo mismo que en Luj谩n. All铆 dej贸 testimonio de que el Esp铆ritu Santo se despliega en la piedad popular con su iniciativa gratuita.

Es la verdadera espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos. Para 茅l, es el sistema inmunol贸gico de la Iglesia, porque salva de muchas cosas. Para 茅l, los santuarios son centros de misericordia, tienen fuerza evangelizadora. El caminar juntos, peregrinar aferrados a un rosario, es una esperanza derramada.

Por A.B.

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