De la grieta y la Legi贸n Infernal
Cada vez que pedimos que se termine la divisi贸n de los argentinos, deber铆amos mirar hacia atr谩s para saber de qu茅 estamos hechos.
Si la culpa de nuestros males est谩 en la grieta, todo indica que no tenemos soluci贸n. Porque nacimos de una grieta y replicamos esa grieta en cada paso de nuestra historia. Morenistas y Saavedristas, unitarios y federales, conservadores y radicales, peronistas y antiperonistas, recorrimos nuestra historia saltando de grieta en grieta. Y nacimos de una.
El Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810 fracas贸 porque los partidarios del rey Fernando VII, en su mayor铆a espa帽oles residentes en Buenos Aires, "los durmieron" a los patriotas que buscaban aprovechar la situaci贸n de invasi贸n napole贸nica en la madre patria, para iniciar el proceso de independencia. Llenaron la sala, dejaron en minor铆a a los liderados por Mariano Moreno y armaron una Junta de Gobierno transitoria encabezada por el Virrey, figura intolerable para quienes buscaban iniciar el camino de la libertad.
Desde ese momento, inici贸 su actividad un grupo bastante olvidado, o al menos tergiversado, que fue sustancial en el desenlace de los acontecimientos: La Legi贸n Infernal. Una suerte de milicia bastante precaria y violenta, compuesta por alrededor de 600 hombres armados con fusiles y pu帽ales con los que no conven铆a discutir demasiado y que respond铆an a dos l铆deres: Domingo French y Antonio Berutti.
Si, los hombres que para los manuales de primaria repart铆an cintitas en la Plaza de la Victoria, alegremente, casi tomaditos de la mano entre gente con paraguas, en realidad eran los l铆deres operativos de una patota fuertemente armada y claramente beligerante, que respond铆a a las intenciones de Moreno, Manuel Belgrano, Juan Jos茅 Castelli y algunos m谩s.
La Legi贸n comenz贸 a exigir, desde la elecci贸n de esa Junta inicial encabezada por el Virrey, otro Cabildo abierto y el hombre que intercedi贸 antes que se produjese una masacre, fue el l铆der del Regimiento Estrella (luego de Patricios), en definitiva, quien iba a tener que entrar en combate con ellos si las cosas no se calmaban: Cornelio Saavedra.
驴A que jugaba Saavedra? A una transici贸n amable. No descartaba la idea de independencia, pero a m谩s largo plazo, quer铆a conformar a los espa帽oles y tambi茅n a los morenistas, buscaba una salida negociada, y claro, el poder. Con esa idea, se convoc贸 a la reuni贸n del 25 de mayo.
Otra vez la Legi贸n Infernal tuvo un papel determinante. A punta de pistola y pu帽ales en mano, la "patota" de French y Berutti, impidi贸 que muchos espa帽oles accedieran al Cabildo para volver a frustrar la convocatoria. Saavedra lleg贸 a un acuerdo con Moreno. El militar presidir铆a la Junta ya sin el Virrey, en nombre del Rey de Espa帽a, pero la Secretar铆a General quedar铆a en manos del revolucionario y habr铆a una fuerte presencia de morenistas entre los vocales, en paridad con los mas conservadores.
Consagrada esa Primera Junta de Gobierno, la grieta y la interna entre Moreno y Saavedra se agudiz贸. El h谩bil abogado y periodista, en su b煤squeda de acelerar el proceso revolucionario envi贸 a Castelli a Bolivia, dado que en 1809 hab铆a fracasado all铆 una intentona independientista, pero el clima segu铆a caldeado y pod铆a aprovecharse el impulso de la decisiones tomadas en Buenos Aires. De hecho, se encontraba detenido en Chuquisaca, desde entonces, Bernardo de Monteagudo, otro l铆der intelectual de la independencia.
Pero esa decisi贸n de Moreno implic贸 quedar en minor铆a en la Junta, y antes de que Castelli regrese, Saavedra envi贸 a Moreno a una "misi贸n diplom谩tica" a Europa. En la traves铆a, el abogado y periodista (apenas un periodista), falleci贸 de "una extra帽a enfermedad" en alta mar y su cuerpo fue arrojado al oc茅ano. Algo extremadamente conveniente para Saavedra que soportaba a Moreno como se soporta una urticaria cut谩nea en un verano t贸rrido.
Castelli, abogado tambi茅n y "apenas periodista" del Tel茅grafo Mercantil, tuvo una fuerte derrota militar en Bolivia y volvi贸 a Buenos Aires culpado por la ca铆da, detenido y enjuiciado. Saavedra y la idea de "vamos viendo" gan贸 espacio y control del gobierno.
Los revolucionarios, con su vida pendiendo de un hilo y sin su l铆der, se recluyeron, crearon una logia secreta, la "Sociedad Patri贸tica", y decidieron que por un tiempo, lo mejor era conspirar a escondidas: Manuel Moreno, Nicol谩s Rodr铆guez Pe帽a, Gervasio Posadas, Hip贸lito Vieytes y varios m谩s, se reun铆an peri贸dicamente en los s贸tanos de la jaboner铆a de este 煤ltimo. La independencia debi贸 esperar unos seis a帽os m谩s. La grieta hab铆a pospuesto los planes.
En fin, somos grieta. Convivir con ella y avanzar a su pesar, ha de ser la meta, porque de otro modo no habr谩 una. El 25 de mayo de 1810 fue una expresi贸n de esa grieta y todos los hechos subsiguientes una confirmaci贸n. Hijos de la violencia y la divisi贸n, asum谩monos.