TESTIMONIOS

No hay plata: el drama de volver del supermercado con la bolsa vac铆a

Llevar de a una unidad, ir los d铆as de descuento o esperar que cierre la tarjeta, algunas de las "estrategias" a las cuales recurren las personas en 茅pocas de crisis econ贸mica.

Hacer malabares en el almac茅n de barrio o en el hipermercado es una actividad o maniobra que por estos d铆as emplea la mayor铆a de los clientes, muy lejos de demostrar una destreza art铆stica, sino con el tedioso af谩n de comprar mercader铆a para poder comer. Una estrategia basada en llevar a casa lo necesario del d铆a, en cantidades por dem谩s limitadas, y en aprovechar ofertas. Pero que tambi茅n comprende el riesgoso uso de la tarjeta de cr茅dito, que posteriormente les resulta complejo asumir el costo.

Un claro ejemplo de dicho comportamiento de consumo lo reflej贸 Heber Pereyra, verdulero de la localidad bonaerense de Moreno, quien reconoci贸 a Cr贸nica: "La gente compra lo del d铆a, y a 煤ltima hora, porque las mujeres esperan que el marido llegue para que les den la plata de la changa. El 70 % come una vez al d铆a y despu茅s durante el mediod铆a van a los comedores del barrio". En su local, el comerciante detall贸 que las ventas se redujeron a por una unidad, y no por kilo. Al respecto, expres贸: "Compran una papa, 2 tomates, o cebollas. Muchos sacan pr茅stamos por billetera virtual para pagar los servicios, comprar la garrafa, y mercader铆a. Pero se terminan atando a ese pr茅stamo porque los intereses son muy altos".

En la misma l铆nea, Fernando Savore, presidente de la Federaci贸n de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, remarc贸, ante este medio, que "pagar en 3 cuotas sin intereses como ofrecen los hipermercados es pisar el 鈥榩alito' porque si no cumpl铆s en ese plazo, despu茅s los intereses son irremontables". Por lo tanto, Savore afirm贸 que "hay menos presencia de la tarjeta, ya que quedaron presos de las cuotas del hipermercado y no pueden recuperarse".

En este sentido, el economista Juan Enrique asegur贸: "Hay un nivel de morosidad bancario en 14,3 %, en algunos bancos el 30 %, y por billetera virtual en 25 %. La situaci贸n es compleja, por eso el Banco Central baj贸 el encaje del 75 % al 65 % para darle liquidez y bajar la tasa de inter茅s. Pero al moroso eso no lo beneficia, sino que necesitan que el salario y las jubilaciones est茅n por encima de la inflaci贸n".

La compra del huevo por maple para abaratar costos.

Sin capacidad

Justamente en relaci贸n al poder de consumo de quienes concurren a almacenes y supermercados, Enrique hizo hincapi茅 en la base salarial de los clientes: "Desde que el salario ajusta por debajo de la inflaci贸n, no hay capacidad de compra y desploma el consumo, y los precios sufrieron una aceleraci贸n en 10 meses consecutivos. En la semana recorro los supermercados y las cajas est谩n a un 30 %, como m谩ximo".

Una tendencia que el propio Savore advierte en su propio comercio, situado en la localidad bonaerense de Villa Sarmiento, en los cuatro meses de este a帽o. En relaci贸n a ello, el referente de la Federaci贸n de Almaceneros describi贸: "Enero fue muy picante en cuanto a aumento y esto implic贸 una ca铆da de ventas. Entonces hab铆a que ver c贸mo formatear el negocio. En marzo se recuper贸 levemente, pero estamos por debajo de los niveles. En abril consideramos que es como el inicio de a帽o para recuperar".

Por esta raz贸n, el almacenero recurre al mecanismo de ofrecer precios accesibles, de marcas pymes, de productos esenciales, cuyas marcas l铆deres colocan sus productos en g贸ndolas a costos onerosos. Sin embargo, al mismo tiempo, Savore aclar贸: "No hacemos precio por 2, porque sentimos que es presionar al cliente a comprar una unidad de m谩s, que por ah铆 no necesita en un tiempo cr铆tico. Por eso, volcamos el precio a la unidad, porque creemos que le da al cliente una mayor amplitud para elegir".

Una de las ofertas m谩s llamativas en su almac茅n radica en los 4.900 pesos que vale un maple de huevos. Valor por el cual, su ide贸logo admiti贸 que "le gano muy finito pero no importa, ya que sirve porque le damos 30 huevos por casi 5.000 pesos a la gente".

Sin embargo, a pesar de todas estas maniobras y golpes de tim贸n que implementan en las despensas barriales, e incluso en supermercados con descuentos que oscilan entre el 20 % y el 50 %, en d铆as determinados de la semana, los consumidores enfatizan que en la segunda quincena del mes, se ajustan a comprar de acuerdo a las necesidades del d铆a y los recursos que todav铆a resten.

Las cl谩sicas ofertas dos por uno para tentar al cliente.

Una muestra de ello la brind贸 Gabriela, quien reconoci贸: "Las compras las hago los martes, porque hay un 20 % de descuento en una cadena de supermercados. Mi gasto no pasa los 50.000 pesos, y me centro en llevar fideos, arroz, y una vez al mes carne, pollo o carne picada. A veces uso la tarjeta, pero los intereses son irremontables, y nos pasa habitualmente que solo llegamos a cubrir el pago m铆nimo".

En tanto, Jazm铆n, oriunda de Lomas de Zamora, se帽al贸 que emplea los medios crediticios posteriormente al cierre del mes, para que el costo de la compra se cargue para el mes siguiente al entrante. En su caso, ella detall贸: "Aprovecho las ofertas de la semana y lo que es aseo como jab贸n para lavar la ropa y detergente, los compramos en una qu铆mica, dado que es m谩s econ贸mico, y rinde m谩s".

Por su parte, Laura, vecina de la localidad platense de Berisso, cont贸 su experiencia: "No hago compras en supermercados grandes como antes. Compro lo que voy a comer en el d铆a, y los extra, como por ejemplo cosas de higiene, aceite, papel higi茅nico y dem谩s, me matan la econom铆a cuando tengo que comprarlas. Gano 25.000 pesos por d铆a, y gasto 4.800 en micro, est谩 muy dif铆cil. Ya ni me compro ropa ni pinturas y menos arreglarme el pelo".

En definitiva, todos los sectores vinculados al consumo destacaron que si bien se implementan ofertas, promociones y presuntas facilidades de pago, nada de ello resulta suficiente. Puesto que no hay maniobra alguna que revitalice los ingresos, los cuales son el eje principal para reactivar la capacidad de compra de bienes que est谩n muy lejos de ser de lujo, sino que son tan b谩sicos pero necesarios, para al menos disponer de un almuerzo y una cena.

Esta nota habla de: