Día del periodista

Sobre periodismo, IA y otras temibles amenazas

Los que ejercemos esta profesión miramos con desconfianza el avance de la tecnología, los vaivenes políticos y el avance de lo desconocido.

Director de Relaciones Institucionales de Grupo Crónica
Agregá Crónica - Firme junto al pueblo como fuente preferida

Es humano, lo desconocido atemoriza. De los alrededor de 300 mil años que parece tener el ser humano sobre la Tierra, llevamos apenas 3 mil (el 1%), intentando civilizarnos adecuadamente, si tomamos como punto de partida la plenitud del imperio egipcio. Nuestra información genética nos indica que un haz de luz repentino puede ser un rayo a punto de partirnos, o un sonido estridente inesperado un león a punto de devorarnos. Si cualquiera de estas cosas ocurre inesperadamente, cuando estamos desprevenidos, nuestro cerebro, en fracciones de segundo, traza la ruta de escape mas rápida hacia la salida. La mayor parte de nuestro saber heredado, esta compuesto de datos similares a los de nuestra mascota.

Así que tememos lo que ignoramos, que es casi todo. Y el avance de la tecnología abre frente a nosotros un mundo que hace dos décadas podía resultar tan fantástico como un película de zombies. Y claro, los periodistas somos humanos, apenas eso.

Así como los conductores de taxis apedreaban a los conductores de aplicaciones hace unos pocos años, y exigían regulaciones, hoy muchos de nosotros apedreamos a la IA desde nuestros teclados. Aquellos conductores exigían regulaciones para las aplicaciones de vehículos de pasajeros y las obtuvieron, al punto de que la Legislatura de la Ciudad llegó a prohibirlos. Hoy, apenas un suspiro después, la mayoría de los conductores de taxis también trabajan para alguna aplicación. 

La prohibición o regulación estatal jamás pudo detener las costumbres que las sociedades están dispuestas a aceptar. Y el cambio tecnológico llegó para quedarse, incrementarse y acelerarse. Lo aceptamos, nos subimos, o terminamos encerrados en una cueva, barbudos y saliendo únicamente para gritarle frases ininteligibles a las aves.

La relación entre el periodismo y la IA es la misma de cualquier profesión con el avance tecnológico, es una relación de medios. Es cierto que existen ciertos trabajos mecánicos en que el instrumento puede reemplazar al hombre, como el histórico recurso de "picar un cable". Pero la verdad es que no puedo imaginarme a una IA tomando un café con una fuente, preguntándole por la familia para romper el hielo, riéndose de un par de chistes estúpidos y luego entrando en tema para averiguar lo que en verdad queremos saber. 

El trabajo sustancial de periodismo esta a salvo, porque es intuito personae, no puede hacerlo una IA. La tecnología nos da hoy incluso, la posibilidad de tener una pareja virtual si alguien no tiene ganas de involucrarse en relaciones interpersonales sentimentales y no necesita el contacto humano para sentirse feliz. Pero no puede sacar la información de una fuente que desate una investigación periodística. 

En términos de redacción de nuestros artículos, por cierto nos quita de encima el trabajo lineal, un informe, una recopilación de datos públicos, pero la IA no maneja la particular ironía de algunos autores, la metáfora indicada en el párrafo adecuado, los giros literarios que tienen los grandes artículos. El trabajo con una IA, otorgándole instrucciones para que concluya un artículo como deseamos que nos quede, es tan engorroso que es preferible que lo escriba uno mismo. De hecho, lo he intentado en este caso y acá estoy, pegándole al teclado de la laptop con la misma intensidad con que aprendí a hacerlo en mi Olivetti verde.

He escuchado y leído muchos colegas pidiendo regulaciones a la IA. El problema con regular el avance tecnológico es que esa regulación solo pueden hacerla los estados, y estos, son organizaciones burocráticas especialmente ineficientes frente a la velocidad del desarrollo tecnológico en los tiempos que corren. Digamos que una ley que regule el uso de la IA para el ejercicio del periodismo requiere: la elaboración y presentación de un proyecto, la discusión en Comisión en la Cámara de origen, el pase a discusión en el plenario, aprobado allí el pase a la otra Cámara y otra vez el mismo mecanismo, y con el segundo visto bueno del Congreso, la publicación del Ejecutivo y la posterior reglamentación de la norma. Digamos, generosamente, unos seis meses.

Cuando la nueva ley que regula la IA justo como queríamos, esta lista para ser aplicada, seguramente la tecnología tan prolijamente maniatada, es anacrónica, casi inútil, ya contamos con desarrollos muy superiores y diferentes. Las organizaciones humanas, especialmente las democráticas occidentales, han quedado totalmente fuera de época si la línea de tiempo se traza en comparación con el desarrollo tecnológico.

De modo que lo mejor es no perder el tiempo, no insultar a las aves, ni apedrear autos de aplicación, todo indica que lo adecuado sería adaptarse. Estas son épocas que Darwin miraría con una media sonrisa socarrona, la supervivencia del mas adaptable es el espíritu de los tiempos. Si una persona se dormía en el año 500 d.C. y despertaba en el año 1.500 d.C., probablemente estaría listo para funcionar adecuadamente en sociedad en unos 15 días. Casi nada había cambiado en mil años. Pero los que nacimos en los albores de los '70 y debíamos encontrar un kiosko que tuviese cospeles y luego un teléfono público que funcionase, para llamar a nuestra casa y avisar a nuestra madre que llegaríamos tarde, hoy estamos operando la IA. Alguna vez alguien escribirá que hemos sido la generación con mayor capacidad de adaptación de la historia humana. Los que nos sucedieron, son nativos digitales, construyeron su identidad mental de otro modo.

En definitiva y en lo personal, como periodista de oficio, me siento mas incentivado por el desafío que atemorizado por la sombra del reemplazo. Un desafío más, de tantos. La industria deberá adaptarse, como lo hizo a tantos cambios, y sin dudas lo hará. Porque si Mariano Moreno pudo hacer periodismo con La Gazeta hace más de dos siglos y Crónica puede seguir informando hoy, seguramente los periodistas seguiremos estando mañana, con nuevas herramientas y sin necesidad de arrojar cascotes a los vehículos de aplicación.

Esta nota habla de: