A medio siglo del primer lanzamiento de cohete argentino tripulado 隆por una mona!

Cr贸nica Fen贸menos Paranormales聽J贸venes t茅cnicos del ICTE incursionaron聽por primera vez en una prueba espacial, que tuvo a "Cleopatra" como 煤nica tripulante.

Prof. Antonio Las Heras (*)
paranormales@cronica.com.ar

Es una historia poco conocida que la Argentina cont贸, hace medio siglo, con un grupo de j贸venes entusiastas -por cierto muy bien formados, tanto cient铆fica como t茅cnicamente, para aquellos a帽os- que fueron pioneros en la coheter铆a espacial nacional. Tanto es as铆 que acaban de cumplirse 50 a帽os de cuando una mona, a la que hab铆an bautizado Cleopatra, ascendi贸 hasta los 20 kil贸metros de altitud como 煤nica tripulante de un cohete con c谩psula 铆ntegramente realizados en nuestro pa铆s con materiales tambi茅n nacionales.

Los medios de difusi贸n estuvieron presentes y le brindaron una amplia cobertura, aunque luego el tiempo se encarg贸 de dejar el acontecimiento en el fondo de un arc贸n de recuerdos, y que hoy desempolvamos. Aquella actividad, que fue el punto de partida en el campo de la conquista del espacio en estas latitudes, fue concretada a trav茅s del proyecto encarado por los investigadores del Instituto Civil de Tecnolog铆a Espacial (ICTE), encontr谩ndose entre sus directivos el licenciado Roberto Jorge Mart铆nez, quien contin煤a activo en la tem谩tica, ocupando actualmente la vicepresidencia del Instituto Nacional Newberiano.

De qu茅 se trataba

El cohete, enteramente dise帽ado por el ICTE, era un veh铆culo de una etapa construido con materiales nacionales, de 3,10 metros de longitud y un peso de 110 kilogramos. La carga 煤til electr贸nica (un dise帽o de avanzada para la 茅poca) era de 8 kilogramos y estaba constituida por diversos instrumentos electr贸nicos y lo m谩s importante: el tripulante. Era este una peque帽a mona de 1,3 kilogramo.

La experiencia permiti贸 evaluar por primera vez diversos componentes de manufactura nacional que, por su factibilidad y su rendimiento, ser铆an base para futuras realizaciones en materia de cohetes para investigaci贸n cient铆fica. El ICTE no recib铆a ayuda oficial o estatal, por lo que este tipo de proyectos, sus desarrollos y experimentos se realizaban con fondos propios y privados.

El notable acontecimiento tuvo lugar el 1潞 de febrero de 1970, en la localidad bonaerense de Coronel Brandsen, a casi cien kil贸metros al sur de la Capital Federal. En pleno campo, algo ins贸lito quebraba la tranquilidad y quietud del lugar: una rampa met谩lica de lanzamiento que, cual dedo 铆ndice gigantesco, apuntaba al firmamento. En ella se posaba un estilizado cohete y varias figuras vestidas de blanco se mov铆an presurosas en derredor.

A pocos metros, una casamata emerg铆a de la tierra seca: era el centro de operaciones t茅cnicas para el adecuado seguimiento del veh铆culo durante el vuelo. Cleopatra fue ubicada en su asiento anat贸mico y, una vez colocados los sensores, se la introdujo en su c谩psula, denominada “Centella”; algo as铆 como una nave Apolo de min煤sculo tama帽o. Luego el ensamble final del cohete, con su correspondiente paraca铆das de recuperaci贸n, m谩s los equipos de telemetr铆a y control.

El objetivo del experimento era comprobar las reacciones del animal durante la traves铆a y transmitir datos de su ritmo card铆aco y respiratorio, adem谩s del comportamiento general. Para que todo estuviera lo suficiente controlado, la mona hab铆a sido entrenada durante meses en un simulador que tambi茅n hab铆a sido construido especialmente a esos efectos. Nada qued贸 librado al azar, lo que muestra la seriedad del proyecto.

El lanzamiento

A las 10.15 horas la cuenta regresiva lleg贸 a su fin. Todos oyeron el tronar del motor. Con una cola de llamas de m谩s de diez metros de longitud el cohete se elev贸 vertiginosamente hacia la meta prevista de los 20 kil贸metros. Luego pas贸 a observarse una blanca estela de humo mientras el proyectil aeroespacial se perd铆a de vista, en lo alto.聽 Despu茅s… silencio, espera, tensi贸n. Desde la base en Tierra s贸lo se o铆a el bip-bip de las ondas emergiendo de los receptores. T茅cnicos, periodistas y cuantos estuvieron all铆 presentes hab铆an enmudecido, llenos de asombro.

Finalmente, luego de un tiempo que les semej贸 la eternidad, alguien grit贸: “隆All铆 est谩! 隆All铆 viene!”. El puntito se fue agigantando en medio de un cielo despejado para convertirse en un disco rojo que se abri贸, para luego inmediatamente plegarse y ser arrastrado por los vientos. El vuelo cumpli贸 las expectativas, pero un acontecimiento inesperado hab铆a sucedido. El paraca铆das se abri贸 con retardo, a una altitud menor de la necesaria. Esto gener贸, dada la gran velocidad de ca铆da, que tuviera lugar la rotura del amarre de recuperaci贸n. Por lo cual el aterrizaje no fue amortiguado sino violento.

La capsula se estrell贸 contra el piso y convirti贸 impensadamente a Cleopatra en la primera m谩rtir de la investigaci贸n espacial y, nos animamos a decir, del mundo hispano parlante. Cuando el equipo de trabajo lleg贸 hasta el lugar en que hab铆a tenido lugar la ca铆da, situado a unos kil贸metros del sitio de lanzamiento, pudieron constatar que la peque帽a “astronave” estaba estrellada y hecha a帽icos junto con su impulsor. El golpe result贸 tan intenso que el aparato, construido en gran parte en aluminio, yac铆a enterrado a aproximadamente un metro de profundidad. Ese instante ingres贸, para siempre, en el recuerdo de los entonces j贸venes integrantes del ICTE. En la Argentina de hace ya 50 a帽os, fue la mayor experiencia vocacional y civil en exploraci贸n espacial, tanto en nuestro pa铆s como en Am茅rica Latina.

(*) Doctor en Psicolog铆a Social, fil贸sofo y escritor. e mail: alasheras@hotmail.com

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