Cómo preparar un viaje con el gato

CRÓNICA SALUD Recomendaciones para enfrentar un momento que puede generar estrés en el animalito.

¿Lo llevo a upa? Algunos gatos son difíciles de acarrear, y menos en el transportín. Por eso, si se está a gusto con alguien de su confianza y el trayecto es corto, se puede intentar llevarlo como si fuera un aferrado y mimándolo. No es lo ideal, pero a veces funciona.

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Por Marcelo Peralta Martinez
salud@cronica.com.ar

Si tenés que viajar con tu gatito en auto, este no lo hizo nunca, y no sabés qué hacer con tu mascota para que no sufra, tenés que saber, de antemano, que los perros son más dóciles y fáciles de llevar de viaje que los felinos, pero que estos también se pueden acostumbrar. Aunque de cachorros se adaptan mejor a los cambios y entonces sufren menos el estrés que provoca esta situación. Aún así nunca es tarde para que puedan hacerlo.

Cabe aclarar que la mejor opción para los gatos es dejarlos en terreno conocido por ellos, ya sea en nuestra casa, a cargo de familiares, amigos o un cuidador de confianza. Pero si la necesidad de traslado es tal, y no queda otra, hay que aprender a hacerlo, porque es todo un tema. Porque el gatito se estresa con suma facilidad. Lo que le genera problemas de miedo escénico, falta de apetito, descontrol de esfínteres y otros síntomas que pueden desembocar en un tratamiento, debido a esa aventura de sacarlo a pasear...

Vamos de paseo

En principio, los especialistas indican que hay que organizar todo con tiempo, de ser posible. De esta manera, Klaus Kutschmann, de la Cámara Veterinaria en Berlín, asegura que la edad es fundamental, “sobre todo, cuando las primeras experiencias de viaje llegan en la fase de socialización que va hasta la semana número 15 de vida”. Al mismo tiempo, debemos evitar que nuestro querido gatito relacione el auto y su transportín únicamente con la visita al veterinario. Así, podrá subir y bajar de este con absoluta confianza. Como todo animal, el gatito aprende más fácil y mejor de cachorro, pero es clave que pruebe que nada le va a pasar. Si un gato manso y dormilón debe entrar a la cucheta de viaje podríamos descubrir lo peor de su repertorio gatuno, con tarascones, arañazos y gestos de violencia inusitada, porque no es tan dócil como se lo ve.

El viaje ideal. En un transportín, amarrado con el cinturón de seguridad.

Otros consejos

En este período y para que tu gato no se extravíe, es importante comprarle una correa. Si, como la de los perros, y según especialistas hay que acostumbrarlos a caminar en nuestra casa, con tiempo y mucha práctica. Cabe aclarar que no es conveniente relajarse y dejar suelto a nuestro gatito, por lo que la correa nos ayudará en esta tarea para que no se pierda.

Asimismo, y dadas las características del animal, se lo debe trasladar tras haber comido poco y tomarlo por detrás, desde la parte trasera del lomo (se puede agarrar con una de nuestras manos la parte superior del cuello) , para evitar sus reacciones intespestivas. Una vez dominado, introducirlo en el cubículo y en lo posible, oscurecer el sitio.

Vacunas

Antes de partir, hay que consultar al veterinario y comentarle nuestro lugar de destino, para que se le apliquen vacunas de ser necesario. Por ejemplo, la de la rabia es indispensable, tanto como es preciso ponerle la vacuna contra la leucemia felina y la trivalente. Al regresar, los médicos recomiendan efectuarles una desparasitación.

Ambientación

Será importante llevar con nosotros elementos que hagan que nuestro gato se sienta en casa. Sin dudas, los olores conocidos tranquilizan al animal por lo que tenemos que tener juguetes, una manta y aquello que sepamos que le gusta para entretenerse. Es fundamental que el gatito ya conozca su transportín y que nosotros sepamos abrocharlos al cinturón de seguridad. Por último, al llegar, hay que dejar por un rato más al felino para que este se tranquilice y se sienta cómodo antes de salir.

A tener en cuenta: tiempo y distancia

Si bien nuestros queridos gatitos pueden adaptarse y van a hacerlo, es bueno tener en cuenta que no soportan viajes muy largos. Además, a la hora de hacer sus necesidades no estarán a gusto, y solo harán algo cuando sepa que están en tierra firme. Nunca está de más recordar que el transportín tiene que viajar seguro, con el cinturón puesto y a la sombra. Al mismo tiempo, debemos tener agua disponible para ofrecerle y resulta conveniente que haya comido previo al viaje. En todo caso, se le pueden dar algunos trozos de su comida durante el trayecto. Tratemos siempre de llevar derecho y firme el transportín e higienizar el mismo una vez que nuestro gatito esté acomodado, seguro y a gusto en el nuevo destino. Por último, será conveniente dejarlo descansar y si tenemos que partir nuevamente, “aclimatar” al animal antes de hacerlo.

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