El alcohol es una fuente de calorÃas
Además de los efectos perjudiciales, ya conocidos, también hay que considerar que su consumo atenta contra una correcta nutrición. Para entender mejor: un café con leche descremada y edulcorante, acompañado de dos tostadas solas, aporta entre 300 y 350 calorÃas. si le agregamos un vaso de jugo de naranja exprimido, suma 120 calorÃas más. En comparación, algo menos que tomar dos latas de cerveza.
Por Florencia Bombini
salud@cronica.com.ar
Ala hora de cuidar la alimentación, muchas personas suelen estar muy alertas a la cantidad de calorÃas que se consumen a través de la comida e incluso de las bebidas azucaradas. Hay quienes también optan por beber solamente agua, una alternativa indiscutiblemente sana y sin contraindicaciones. Sin embargo, por lo general no se tienen en cuenta aquellas asimiladas a través de todo ese combo que conforman las bebidas espirituosas, las que “riegan” una excelente cena, o aquellas que acompañan un momento de esparcimiento o intimidad. Nos referimos a las bebidas alcohólicas.
No sólo marea
“El consumo en exceso de alcohol es negativo para la salud por múltiples aspectos: contribuye a formar un hábito adictivo, interfiere con el desarrollo de algunas estructuras del cuerpo y cerebro en los jóvenes, genera inconvenientes sociales y familiares y, aunque a veces es olvidado, atenta contra una correcta nutrición y mantenimiento del peso corporal”, explicó el doctor Eduardo Kalina, Master en Adicciones y Director Médico del Instituto de PsiquiatrÃa Psico-Neurobiológica Brain Center, y agregó también que “representa la primera droga por elección y suele ser la puerta de ingreso al consumo de otras como el cigarrillo, la marihuana, el paco y la cocaÃna”.
“Siempre utilizo una conocida frase que dice que ‘la conciencia es soluble en alcohol’, ya que consumido en exceso, el alcohol disminuye los niveles de conciencia del individuo, ocasionando desde accidentes automovilÃsticos y otros, hasta conductas peligrosas para sà y para terceros”, completó. Si bien el objeto de las campañas de concientización sobre el consumo de calorÃas suele poner el foco en los alimentos, la “comida chatarra” y las bebidas azucaradas, el alcohol conforma el aspecto primordial sobre el cual trabajar.
“Por este motivo, hay que sumar a los perjuicios que ocasiona el alcohol, como incremento del riesgo de padecer patologÃas renales y hepáticas, adicción, peligro al volante y riesgos en la salud, el de producir un impacto mayor en la ingesta calórica”, destacó el doctor Kalina, quien además es Profesor Titular del Postgrado de Adicciones de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador
Comer poco no alcanza
Muchas personas buscan mantenerse o bajar de peso mediante la disminución del tamaño de las porciones de las comidas o a través de la ingesta de colaciones o snacks saludables, pero echan por la borda los esfuerzos realizados al incorporar bebidas alcohólicas sin pensar en las calorÃas que están sumando. A su vez, en opinión de distintos investigadores, el alcohol actuarÃa como estimulante del apetito, por lo que además de representar una ingesta de calorÃas en sà mismo, contribuirÃa a incrementar la sensación de hambre. En opinión del doctor Kalina, “en definitiva, lo importante es que las personas estén informadas, que sepan que las bebidas alcohólicas aportan azúcares y calorÃas y que esto debe ser tenido en cuenta a la hora de delinear una alimentación saludable”.
Sin rotulado nutricional
En esta lÃnea, un dato relevante es que las bebidas alcohólicas no llevan rotulado nutricional, es decir, no deben especificar en la etiqueta cuántas calorÃas y demás nutrientes aportan. Esto es algo que a criterio de los especialistas deberÃa reconsiderarse, ya que desinforma y les genera la percepción a los consumidores de que el producto no tiene calorÃas, mientras la realidad demuestra todo lo contrario.
“Entre quienes sà saben que están incorporando calorÃas, no tienen forma de saber en qué cantidad con exactitud, lo que además de ser perjudicial para ellos, puede generar verdaderos peligros en personas con diabetes, por ejemplo, ya que desconocen la cantidad de azúcar que están ingiriendo”, concluyó el doctor Kalina. La relevancia de esta temática se expresa al conocer la carga que el sobrepeso y la obesidad suponen para la vida de las personas y para los sistemas de salud. Esta enfermedad actúa como factor de riesgo para distintos tipos de cáncer, diabetes, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.
Las estadÃsticas alrededor del mundo
Un estudio reciente realizado por la consultora Euromonitor, que incluyó a 24 paÃses, concluyó que en casi todos se incorporaban más calorÃas a través de bebidas alcohólicas que por las azucaradas, con la única excepción de Taiwán. Entre los resultados, se vio que Corea del Sur era el paÃs que más azúcar consumÃa por estas bebidas, con un promedio de 118 kilocalorÃas diarias per cápita comparado con 44 calorÃas por bebidas azucaradas.
Entre otras naciones relevadas, se encontraban Rusia, China, India, Alemania, Reino Unido, España, Portugal, Italia y Venezuela. En tanto, el paÃs que menos kilocalorÃas presentó fue India, con un consumo de 12 por alcohol y cinco por bebidas con azúcar. Por otra parte, en Argentina y según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2013, realizada en la población mayor a 18 años, casi cuatro de cada diez argentinos (37,1 por ciento) padecen sobrepeso y dos de cada diez (20,8 por ciento) obesidad. Esto implica que seis de cada diez (57,9 por ciento) están excedidos de peso.