El enigma de la Cueva de los Tallos

CR脫NICA FEN脫MENOS PARANORMALES聽驴Una civilizaci贸n intraterrestre habit贸 la Tierra desde hace 250.000 a帽os en Ecuador? Los misterios insondables que albergan cada rinc贸n poco conocido del plantea, puede generar un sinf铆n de oportunidades sobre c贸mo pudo ser el pasado.

Por Jorge Fern谩ndez Gentile
paranormales@cronica.com.ar

Los misterios insondables que alberga cada rinc贸n poco conocido del planeta, puede generar un sinf铆n de oportunidades por conocer m谩s sobre c贸mo pudo haber sido el pasado, remoto y no tanto, de quienes forjaron las civilizaciones que anteceden al mundo, tal como se lo conoce hoy.

Por eso, cada sitio nuevo o lugar inexplorado, cueva, pasadizo, pero tambi茅n cada monumento, escultura, pintura o artesan铆a que se encuentra, ya sea enorme o de 铆nfimas proporciones, todos aportan datos invalorables que muchas veces sorprenden a investigadores, arque贸logos e historiadores, porque generan la sensaci贸n de que la verdad est谩 m谩s cerca, con respecto a la preguntas recurrentes: 驴De d贸nde venimos? 驴Qui茅nes somos? 驴De qui茅nes descendemos?

En ese contexto, Ecuador es uno de las tantas naciones americanas que a煤n tiene mucho por descubrir. Un ejemplo muy acabado es la llamada Cueva de los Tayos, sitio que si bien se conoc铆a desde mucho antes fue re descubierto hace algo menos de 50 a帽os por el investigador h煤ngaro-argentino J谩nos Juan M贸ricz (1923–1991) y que ha develado varias cuestiones para analizar y muchas otras que se llev贸 a la tumba.

Situada en las faldas septentrionales de la Cordillera del C贸ndor, una cadena monta帽osa oriental de la Cordillera de los Andes, a una altitud aproximada de 810 metros de un suelo irregular, existe la entrada m谩s conocida, quiz谩 la principal pero no la 煤nica a un mundo subterr谩neo que, quiz谩, haya albergado alguna vez una civilizaci贸n ya extinguida relacionada con el siempre misterioso inframundo y, lo m谩s sorprendente, emparentada con los j铆baros. Esto es lo que se sabe...

Como una chimenea

La entrada m谩s conocida al intrincado mundo subterr谩neo de la Cueva de los Tayos tiene por acceso un t煤nel que, a diferencia de los habituales, se hizo en forma vertical, algo as铆 como una chimenea de aproximadamente 2 metros de di谩metro de boca y que supera largamente los 60 de profundidad. Con estas caracter铆sticas, imaginar un descenso f谩cil es imposible.

Es m谩s, no cualquiera puede transitar ese canal descendente. Por eso mismo, quienes lo descubrieron y han investigado el sitio han utilizado una soga a modo de cabo y una polea para bajar,. De all铆, un verdadero laberinto se abre al explorador por kil贸metros de enigmas bajo tierra, que deben ser recorridos en la m谩s absoluta oscuridad. Las linternas m谩s potentes son nada ante semejantes galer铆as, que bien podr铆an albergar un gran edificio de departamentos en su interior.

P谩jaros nocturnos

El nombre de la Cueva de los Tayos tiene su raz贸n de ser: en esas numerosas cavernas que se conectan habitan ciertas aves nocturnas, cuya visibilidad es casi nula y cuyo nombre cient铆fico es Steatornis Caripensis, pero se las conoce como tayos.

Es la misma especie que se ha hallado en otras cavernas sudamericanas, aunque se las llama de otra forma, como por ejemplo se denomina a los guacharos en Caripe, Venezuela. 驴O ser谩 que todas las grandes cavernas que recorren extensas zonas bajo tierra del continente est谩n en realidad interconectadas, y por eso las mismas aves aparecen en sitios tan distantes?

El descubrimiento

J谩nos Juan M贸ricz estuvo por a帽os recorriendo el territorio sudamericano, buscando como ingresar al inframundo. Es m谩s, aseguraba que se pod铆an encontrar entradas en varios sitios del continente. Sin embargo, luego de mucho transitar decidi贸 enfilar rumbo a la Cueva de los Tayos. En las inmediaciones habitan la regi贸n de los Shuaras, quienes hace d茅cadas eran m谩s conocidos como los J铆baros, que aunque para ellos era una forma despectiva de ser llamados, hab铆an alcanzado fama mundial por el arte de cortar cabezas a sus circunstanciales rivales e invasores.

Pero adem谩s, ese pueblo y sus predecesores, fueron los primeros en explorar esos t煤neles que terminaban en amplias galer铆as. Al punto que para cada mes de abril bajaban a la cueva para hurtar los pichones de los Tayos, que son m谩s grandes que una paloma.

Cuando M贸ricz entr贸 en conversaciones con Shuaras, estos les relataron de todo cuanto hab铆a all铆 abajo. Hablaron de piedras talladas y le contaron cosas inimaginables. Su dominio del idioma magyar, una antigua lengua h煤ngara, le facilit贸 muchos las cosas, porque sorprendentemente guarda muchas similitudes con el dialecto Shuar.

Por eso, el investigador fue a lo seguro, aunque muchos tambi茅n lo vinculan con una extra帽a orden esot茅rica h煤ngaro-germana, hecho que podr铆a explicar el profundo conocimiento esot茅rico que esgrim铆a en sus controvertidas entrevistas a diferentes medios period铆sticos, en las que m谩s de una vez cit贸 sitios como Tierra del Fuego, Cusco en los andes peruanos o el imponente Lago Titicaca en Bolivia, como los posibles lugares desde donde "se puede descender al reino subterr谩neo".

21 de julio de 1969

M贸ricz, al redescubrir el sitio declar贸 en esa fecha, en la ciudad de Guayaquil y a trav茅s de un documento escrito con valor de acta notarial, que al ingresar a la Cueva y luego de recorrerlas se encontr贸 con varios objetos de enorme valor hist贸rico-cultural para la humanidad porque certifican la existencia de una especie extinguida, contenidas en una serie de l谩minas met谩licas con complejos ideogramas, y de la que consider贸 en ese momento no tener el menor indicio.

Esto, adem谩s de un sinf铆n de elementos, extra帽os objetos, algunos inexplicables. La聽Cueva de los Tayos es apenas una de los muchos ingresos a este inframundo perdido. Pero lo que resalta el investigador es a煤n m谩s potente, ya que afirmaba que lo que se puede ver en la entrada ecuatoriana es apenas un peque帽o muestrario de lo que en realidad es el mundo real de estos seres intraterrestres, dado que seg煤n sus propias palabras, este sitio est谩 a tanta profundidad que al hombre no le resultar铆a para nada f谩cil poder llegar.

Empero, las afirmaciones de M贸ricz van m谩s all谩, dado que afirm贸 que all铆, en esas l谩minas o planchas met谩licas, se encontrar铆a condensada la historia de la humanidad en los 煤ltimos 250.000 a帽os, una cifra que apabulla de solo leerla.

驴Qu茅 tuvo el cura?

Con relaci贸n a estas l谩minas planchas que cit贸 M贸ricz, enseguida se las relacion贸 con los extra帽os objetos que muchos a帽os antes, desde la d茅cada de 1920, custodiara el padre salesiano Carlo Crespi, en el patio de la Iglesia Mar铆a Auxiliadora de la ciudad ecuatoriana de Cuenca. Los objetos hab铆an sido encontrados por nativos quienes, en acto de amabilidad y gratitud, se los cedieron al padre Crespi para su custodia.

Lamentablemente, esas piezas 煤nicas fueron robadas de la iglesia, por vaya a saber qui茅nes, con lo que aquellas pruebas pr谩cticamente desaparecieron en un 90 por ciento.

驴Se robaron pruebas y se ocult贸 la verdad?

Si bien el h煤ngaro-argentino Janos M贸ricz se pas贸 la vida buscando la civilizaci贸n intraterrestre, como sus pruebas fueron concluyentes en muchos aspectos y confusas en otros, una serie de hechos posteriores, que incluyeron personajes por dem谩s conocidos, termin贸 por encerrar en un cono de sombras un tema que, adem谩s, roza con la masoner铆a, el ocultismo y un elevado n煤mero de intrigas no develadas.

Por ejemplo, en ciertos c铆rculos se ha mencionado reiteradamente que la masoner铆a de varios pa铆ses se habr铆a interesado en su momento en hallar la fabulosa biblioteca met谩lica que M贸ricz en la d茅cada del 麓70, pero que luego ser铆a popularizado por el escritor e investigador suizo Erich von D盲niken, a trav茅s en su exitoso libro "El Oro de los Dioses".聽E

Esta es una de las sagas del consagrado autor se public贸 en 1974 y D盲niken lleg贸 a incluir varias im谩genes entregadas por el mismo M贸ricz, pero adem谩s, lleg贸 a fantasear con que hab铆a ingresado "entre sue帽os"聽a las cuevas, algo que podr铆a llegar a ser cierto, pero exager贸 al relatar que hab铆a visto la biblioteca met谩lica. Esa fue una de sus m谩s logradas publicaciones, un bestseller mundial con 5 millones de copias vendidas y traducida a 25 idiomas.

Eso s铆, no vio un centavo de todo cuanto gan贸 el suizo... En 1976, en la primera p谩gina de la revista estadounidense Ancient Skies, apareci贸 un revelador art铆culo del fil贸logo hind煤 Dileep Kumar, quien al analizar los s铆mbolos que se muestran en una de las piezas del padre Crespi - una l谩mina aparentemente de oro, de 52 cm de alto, 14 cm de ancho y 4 cm de espesor - concluy贸 que los ideogramas pertenec铆an a la clase de escritura Brahmi, utilizada en el per铆odo Asokan de la historia de la India, hace unos 2.300 a帽os...

Expedici贸n internacional

A ra铆z de todo esto se realizaron una serie de expediciones a las cuevas, pero una en particular es la que se destac贸. Fue en 1976 y la organiz贸 el escoc茅s Stan Hall, y que incluy贸 al ex-astronauta Neil Armstrong, algunos personajes de la arqueolog铆a e investigaci贸n y efectivos e investigadores especializados en el tema del ej茅rcito ecuatoriano.

Esta expedici贸n brit谩nico- ecuatoriana invit贸 a M贸ricz a ser parte de la misma. Sin embargo, las exigencias del h煤ngaro- argentino, de no tocar absolutamente nada y ser el jefe de la comitiva, fueron contrarias a las aspiracioners de lo que pretend铆an Hall y sus asociados, por lo que no particip贸 de la investigaci贸n.

Quiz谩 por eso, no hubo demasiada sorpresa cuando los resultados no fueron los esperados. Y eso que la incursi贸n dur贸 35 d铆as, cont贸 con un generador el茅ctrico en el campamento base, a escasos metros de la boca misma de la Cueva, y se efectuaron descensos diarios hasta las profundidades para desarrollar sus "investigaciones geol贸gicas y biol贸gicas".

Seg煤n el informe final, la Cueva de los Tayos no tiene origen artificial, y que no existen indicios de trabajo humano. Resultados estos que casi rozaron lo ins贸lito, dado los dinteles y bloques de piedra que se pueden encontrar en el sistema intraterreno, lo que dej贸 en claro que algo extra帽o se produjo en esa expedici贸n de la que estaban tan interesados los brit谩nicos como las autoridades del ej茅rcito local. Incluso el espele贸logo argentino Julio Goyen Aguado, que varias veces visit贸 el sitio y acompa帽贸 esa delegaci贸n, sosten铆a que la expedici贸n fue financiada por la Iglesia Mormona, ya que las l谩minas met谩licas que alud铆a M贸ricz recordaban las propias planchas de oro que recibiera el profeta Joseph Smith de manos del 脕ngel Moroni.

Y como diversas leyendas mormonas apuntan a que los citados registros estar铆an ocultos actualmente en alg煤n sitio en medio de los Andes, es curioso notar que la zona donde se ubica la Cueva de los Tayos se denomina "Morona", similar al nombre del "enviado"聽que contact贸 a Smith.

Aguado, ya fallecido, sospechaba que Stanley Hall pertenec铆a a los Servicios Secretos del Reino Unido, adem谩s de formar parte de la masoner铆a inglesa, sumamente interesada en encontrar la biblioteca met谩lica, mientras que el "c茅lebre"聽Neil Armstrong tambi茅n era mas贸n y segu铆a esa misma l铆nea.

Lo m谩s notable es que, a pesar de no haber "encontrado nada"聽y que el informe final "derrumb贸"聽muchas teor铆as sobre la Cueva de los Tayos, los brit谩nicos y los ecuatorianos se llevaron cuatro grandes cajas selladas de madera que no permitieron abrir a los shuaras, a pesar de las promesas previas, por lo que los abor铆genes se sintieron enga帽ados y estafados.

Al punto que en la actualidad, sus predecesores consideran que aquella vez se robaron algo importante de las cuevas.

Otras entradas

En 1980, el doctor Barry Fell, Profesor de Biolog铆a de la Universidad de Harvard identific贸 12 signos de la misma l谩mina, con los propios signos empleados en el Zod铆aco. Toda una rareza. Y en 2012 el explorador polaco Yoris Jarzynski concluy贸, sin dar muchas explicaciones, que la formaci贸n de la cueva es de origen natural geol贸gica. Aunque sus conclusiones parecieron no ser fundadas.

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