El mirador del ahorcado: una tragedia familiar que sigue vigente en cada grito
Cr贸nica Fen贸menos Paranormales聽 Se trata de una聽historia paranormal originada a partir de una fatal pelea entre mellizos por una joven que tuvo lugar en el barrio porte帽o de San Crist贸bal.
El porte帽o barrio de San Crist贸bal, en pleno Buenos Aires, guarda una historia paranormal que a煤n sigue latente.Todo empez贸 all谩 por 1926, cuando la familia Rocatagliatta se mud贸 a la planta alta de la casona ubicada en avenida Entre R铆os al 1000, para iniciar una nueva vida. Jam谩s imaginaron que todo terminar铆a en tragedia.
Una historia que vale la pena recorrerla hasta la actualidad, porque quienes se acercan al inmueble en noches de tormenta y miran hacia la ventana alta donde hab铆a un palomar, podr铆an sorprenderse con gritos y gemidos que parten desde ese sitio, o llegar a ver deambular al esp铆ritu fantasmal de uno de sus integrantes que decidi贸 quitarse la vida, por un amor despechado.
Buenos vecinosLa familia Rocatagliatta, de origen italiano, la integraban Luiggi, un ex Bersagliere del ej茅rcito de Garibaldi (en cuyas filas hab铆a perdido su ojo izquierdo en una batalla) y su esposa Glorietta Cattanni, ex militante del movimiento anarquista "Camisas Rojas", m谩s sus mellizos de 17 a帽os, Emmanuel y Vittorio.
Hasta esa morada llegaron para echar ra铆ces. La vivienda fue dise帽ada con la intenci贸n de tener departamentos para poner en alquiler, adem谩s de un local comercial y dos accesos.
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En la planta baja viv铆a la familia Zick, que eran inmigrantes. Ernest, de origen h煤ngaro, en medio de una huida conoci贸 a Dolores Roc铆o, qui茅n iba a ser su esposa y la madre de su 煤nica hija. Luego de matar al musulm谩n que ten铆a viviendo a Dolores como a una verdadera reh茅n, la pareja escap贸. Llegaron a Buenos Aires en 1893 y tuvieron a su hija, Celina Amparo.
Ambas familias entablaron una relaci贸n de amistad. Los hombres manten铆anr largas charlas sobre batallas y armas. Las mujeres se relacionaron con mucha m谩s familiaridad, accediendo seguidamente una a la casa de la otra.
Amores que matanLos mellizos tambi茅n hab铆an entablado una linda relaci贸n con sus vecinos. Pero no pas贸 mucho tiempo para que los dos hermanos quedaran anonadados por lacreciente belleza de la adolescente Zick. Amparo era una chica realmente bella, pero al estar muy consciente de ello la usaba como arma para conquistar a sus vecinos.
Por parte de los hermanos, Emmanuel, m谩s atrevido, se anim贸 y logr贸 robarle un beso, pero no alcanz贸 como para que la joven lo correspondiera.
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Al tiempo fue Amparo quien intent贸 seducir pero a Vitto, a quien su enorme timidez lo mantuvo alejado, aunque la deseaba. Los a帽os pasaron, todos se hicieron adultos y los mellizos entendieron que Amparo los obsesionaba por igual.
Como Ca铆n y AbelEl perverso juego de la joven gener贸 una rivalidad entre hermanos que m谩s tarde culminar铆a en los tr谩gicos hechos que hoy marcan al "Mirador del ahorcado". Fue en la noche del martes 17 de mayo de 1927, en la porte帽a Buenos Aires se desat贸 una tormenta atroz, con fuertes vientos que golpeaban contra las ventanas de los pisos superiores, y por donde se mirase se ve铆an los refucilos de los rel谩mpagos, mientras los truenos parec铆an hacer vibrar las paredes.
Esa noche, Vitto no dejaba de mirar dormir a su hermano, mientras recordaba la frase que el padre les hab铆a ense帽ado de chicos: "En el amor y la guerra todo se vale". Mientras segu铆a sin lograr dormir, escuch贸 susurrar a Emmanuel el nombre de Amparo y sonre铆r.
Fuera de s铆, Vitto se abalanz贸 sobre su hermano y comenz贸 a apretarle el cuello. De inmediato Emmanuel lleg贸 a abrir los ojos desorbitadamente, pero sin poder detener el ataque muri贸 en segundos, ahorcado.
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Su mellizo, enloquecido y fuera de s铆 continu贸 ahorc谩ndolo, hasta que minutos m谩s tarde observ贸 el cuerpo de Emmanuel yacer en la cama.En ese preciso momento tom贸 real dimensi贸n de sus actos y entendi贸 que ya no hab铆a vueltas atr谩s.
Tragedia desatadaAl encontrarse encerrado, Vitto sigilosamente fue en busca de un rollo de alambre utilizado para colgar la ropa. La lluvia cada vez era m谩s fuerte y la noche solo era iluminada por los rel谩mpagos de la feroz tormenta. 脕gilmente subi贸 al mirador pasando por el palomar de su padre, donde dej贸 la reja abierta. Con ayuda de una mesa y una silla, at贸 el alambre de la vigas del techo, lo enroll贸 en su cuello y con una firme patada desplaz贸 la silla donde estaba parado. As铆, su cuerpo se balance贸 mientras Vitto no ofreci贸 resistencia y, como si hubiera sido su propio juez, se castig贸 al morir ahorcado.
A la ma帽ana siguiente, Glorietta se dirigi贸 al cuarto de ambos y solo vio el cuerpo sin vida de Emmanuel. Sus gritos de desesperaci贸n retumbaron en la casa, por lo que Luigi corri贸 a socorrerla, pero se encontr贸 con un escenario dantesco, por lo que corri贸 a buscar a Vitto, a ver si pod铆a explicarlo. Inicialmente no lo encontr贸 y pens贸 que se habr铆a escapado en la noche.
Hasta que minutos m谩s tarde sub铆a a la terraza not贸 que no se escuchaban a las palomas arrullar. Sucedi贸 que el palomar estaba vac铆o, pero al mirar hac铆a arriba en b煤squeda de las aves, not贸 el cuerpo de Vitto mecerse al comp谩s del viento en lo alto del mirador. Fue entonces que Luiggi qued贸 tan impresionado al saber que sus dos hijos hab铆an muerto, que su coraz贸n no resisti贸 y cay贸 desplomado sobre las baldosas mojadas.
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Palomas en libertadLos vecinos vieron sobrevolar decenas de palomas y sospech贸 que algo suced铆a. La gente de a poco se amonton贸 para ver qu茅 hac铆an las aves, hasta que arrib贸 la polic铆a, seguramente alertada. Junto a los agentes ingres贸 el doctor Ram铆rez, vecino de la casa, que subi贸 para intentar (vnamente) socorrer a Luigi.
Ernest y Dolores, tristes testigos privilegiados, no tardaron en sospechar que la causa de tal desgracia tendr铆a que ver con su hija Amparo, pero callaron. En tanto, Glorietta, al conocer la muerte de su otro hijo y de su esposo, intent贸 arrojarse desde el balc贸n , pero entre los agentes y el m茅dico frustraron su intento. Poco despu茅s fue trasladada en ambulancia a un nosocomio, desequilibrada emocionalmente.
Los Rocatagliatta fueron inhumados en el cementerio de la Chacarita. Al entierro asistieron numerosos vecinos y amigos, incluidos Ernest, Dolores y Amparo. La joven, de riguroso luto, y aunque se mantuvieron callados, pudieron escuchar rumores que suger铆an que la culpa de Amparo hab铆a desencadenado toda la tragedia.
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Fuente:聽聽Habitantes de buenos aires聽 - Karina Bazan Carpintero