El odio gorila y el peor ataque contra el cuerpo de Evita

SUPLEMENTO COMPA脩EROS聽Un comando de la Marina, ejecutando 贸rdenes del entonces presidente de facto, general Pedro Eugenio Aramburu, penetr贸 por la fuerza en el edificio de la CGT y rob贸 el cad谩ver.

Primer velatorio. El descanso de Evita en la CGT.

La arista m谩s macabra del odio gorila contra el peronismo derribado del poder en 1955, fue el secuestro del cad谩ver momificado de quien fuera la segunda esposa del "tirano pr贸fugo". Un crimen de terror铆ficos ribetes, que se prolong贸 por diecis茅is a帽os.

La pesadilla comenz贸 la noche del 22 de noviembre de 1955. Un comando de la Marina, ejecutando 贸rdenes del entonces presidente de facto, general Pedro Eugenio Aramburu, penetr贸 por la fuerza en el edificio de la CGT, en Azopardo 802. La patota, encabezada por el teniente coronel Carlos Koenig, se apoder贸 del f茅retro instalado en la planta superior.

El secuestro fue algo sencillo, pero los golpistas tem铆an que, una vez conocida la noticia, provocase una sublevaci贸n generalizada. Por eso, el cuerpo de la mujer que para ellos simbolizaba el mal peronista anduvo varios d铆as de un lado para el otro, escondido en un cami贸n.

Despu茅s, el teniente coronel Koenig debi贸 entender que la calle era riesgosa, y entonces anduvo con su secreto cargamento por diferentes guarniciones militares. Pero Koenig no qued贸 tranquilo dejando el cuerpo en lugares donde 茅l no pod铆a ejercer control directo y permanente; as铆 que decidi贸 trasladarlo a su oficina. Algunos de los 铆ntimos del militar, a帽os despu茅s dar铆an testimonio de su obsesi贸n por el cuerpo embalsamado. No era raro que Koenig recibiera a las visitas con el cad谩ver en posici贸n vertical, para poder apreciar la perfecci贸n de las formas conservadas por el taxidermista.

La obsesi贸n de este militar, jefe del Servicio de Inteligencia del Ej茅rcito, por el cad谩ver de Evita lleg贸 a extremos inimaginables. As铆 lo refiri贸 su propia hija, Susana, en un documental difundido en 1995 por la cadena de radiotelevisi贸n italiana. Hablando del cuerpo embalsamado, Susana Koenig dijo que "pap谩 lo iba a traer a nuestra casa, pero mam谩 se puso celosa. Y cuando lo quiso traer, yo dije no, en casa el cad谩ver no. Todo tiene un l铆mite".

El dictador Aramburu, a cuyos o铆dos llegaban ecos de la morbosa afici贸n de Koenig, cedi贸 a las intrigas disponiendo que fuese desplazado. En su lugar, design贸 al coronel H茅ctor Cabanillas, con la consigna de dar sepultura a los restos; una sepultura obviamente clandestina.

Uno de los responsables del Operativo Traslado (OT) del cad谩ver fue el entonces teniente coronel Alejandro Agust铆n Lanusse, a帽os despu茅s presidente de facto de la "Revoluci贸n Argentina". Con la colaboraci贸n del capell谩n militar Francisco Rotger, se urdi贸 un plan inverosimil, pero que dio el resultado esperado. Los restos de Evita fueron a parar al cementerio de Mil谩n, obviamente con falsa identidad. La custodia de la tumba qued贸 a cargo de la orden religiosa de Rotger.

Rotger viaj贸 a Italia previamente, hizo los contactos y regres贸. Embarcaron el f茅retro con destino a G茅nova. El cuerpo de Evita fue sacado del pa铆s como si perteneciera a "Mar铆a Maggi de Magistris". Los restos fueron inhumados ante un presunto hermano de "Mar铆a Maggi". Tambi茅n se le asign贸 una falsa t铆a, que llev贸 flores regularmente al sepulcro durante los 14 a帽os que el f茅retro permaneci贸 all铆.

"El asunto volvi贸 a los primeros planos cuando en 1970 -relata Felipe Pigna-, Montoneros secuestr贸 a Pedro Aramburu y exigi贸 el cuerpo de Evita. En los interrogatorios se le pregunt贸 insistentemente por el destino del cad谩ver de Evita. Seg煤n declaraciones de Mario Firmenich: 'Nosotros le pregunt谩bamos a Aramburu por el cad谩ver de Evita. Dijo que estaba en Italia y que la documentaci贸n estaba guardada en una caja de seguridad del Banco Naci贸n, y despu茅s de dar muchas vueltas y no querer decir las cosas, finalmente dijo que el cad谩ver de Evita ten铆a cristiana sepultura y que estaba toda la documentaci贸n del caso en manos del coronel Cabanillas, y adem谩s se comprometi贸 a que si nosotros lo dej谩bamos en libertad 茅l har铆a aparecer el cad谩ver de Evita'".

Dos a帽os m谩s tarde, en 1971, la dictadura de Lanusse debi贸 entregar el cuerpo como prenda de buena voluntad en la tortuosa negociaci贸n con Per贸n, a quien necesitaban para detener la ola de violencia pol铆tica. El cuerpo fue exhumado y entregado a Per贸n en su casa de Madrid, dos d铆as despu茅s, por el embajador Jorge Rojas Silveyra.

No acab贸 all铆 la disputa. En octubre de 1974, ya muerto el ex presidente, en su ofensiva para desestabilizar al gobierno de Isabel, Montoneros secuestr贸 el cad谩ver de Aramburu para exigir la repatriaci贸n de los restos de Eva. El sino tr谩gico de aquella Argentina quiso que, para recuperar el cuerpo, el d茅bil gobierno tuviese que ceder a la extorsi贸n de los que aspiraban a sepultar la esperanza democr谩tica de la mayor铆a de los peronistas. El 17 de noviembre, aniversario del regreso de Per贸n al pa铆s, el cuerpo-fetiche fue alojado junto al de Per贸n en Olivos, para que el p煤blico pudiera verlo. Tras el golpe de marzo de 1976, los nuevos dictadores, respondiendo al pedido de las hermanas de Eva, autorizaron el traslado de los restos a la b贸veda de la familia Duarte, en Recoleta.

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