Incendio de Notre Dame: ¿fue una señal del cielo o del infierno?
CRÓNICA FENÓMENOS PARANORMALES Nostradamus habÃa adelantado en sus cuartetas proféticas el desastre, al citar que un sÃmbolo de la cristiandad en Francia, España o Italia arderÃa de fuego purificador en la primavera.
Mucho se ha dicho y escrito desde el pasado lunes, cuando la inesperada noticia irrumpió en todos los rincones del mundo, al conocerse que una de las más bellas obras arquitectónicas góticas del pasado, la catedral de Notre Dame, ardÃa irremediablemente, enclavada en la pequeña isla de la Cité, en el rÃo Sena que atraviesa ParÃs. Ese templo católico, cita imperdible de todo aquel que visitaba la capital parisina y no podÃa dejar de pasar por un monumento de la humanidad, que perduraba altivo tras 8 siglos de pie. Pero tras el fuego, imprevisto, pavoroso, se tejieron un montón de especulaciones, que serÃa difÃcil enumerar cuando aún golpea el estado de shock por la caÃda de la aguja mayor, envuelta en bocanadas de fuego y humo. Desde entonces se han reavivado una y mil teorÃas, conspiraciones y discusiones, sin que se pudiera aclarar (al cierre de este suple) qué pasó en ese enorme edificio abrumado de maderas, reliquias y una estructura que resultó endeble ante el avance del incendio, justamente cuando la catedral estaba siendo restaurada. Ya ha sido confirmado que el notable Nostradamus habÃa adelantado en sus cuartetas proféticas el desastre, al citar que un sÃmbolo de la cristiandad en Francia, España o Italia arderÃa de fuego purificador en la primavera. También el profeta y artista argentino BenjamÃn Solari Parravicini predijo en una de sus psicografÃas el derrumbe en ParÃs.
Independientemente de lo que se predijo, varios analistas especulaban inicialmente con un potencial atentado terrorista, algo que se fue desvaneciendo de igual manera que las llamas se fueron extinguiendo. Otros citaron que el joven herrero Biscornet, quien fue parte de la construcción, vendió su alma al demonio para asà poder terminar a tiempo el trabajo que le habÃan encomendado, y que a pesar de la pasión que ponÃa, no lograba concluir. Muchos presuponen que, en medio de la obra por la restauración y mantenimiento del edificio, una chispa, simple, única, desató el fuego incontenible. Otros, menos pragmáticos, advierten que es una señal, del cielo o del infierno, según quiénes hagan el análisis, para poner en alerta de que algo bueno (o muy malo) está a punto de suceder. Por eso, mientras ya se empieza a analizar la reconstrucción, impulsada desde el gobierno francés, el Vaticano y con el aporte y la súplica de miles de fieles, el tiempo dirá si fue una señal, de quién, y en qué termina un hecho que ha impactado a la humanidad toda.