Misteriosa explosi贸n: 驴Fue un cometa o una nave extraterrestre?
CR脫NICA FEN脫MENOS PARANORMALES聽Un gran estallido de caracter铆sticas nucleares se registr贸 el 30 de junio de 1908 en un valle rocoso de Siberia. Los cient铆ficos debates entre dos posibilidades...
Por Jorge Fern谩ndez Gentile
paranormal@cronica.com.ar
La duda ha rondado por 110 a帽os, y sigue generando mucho ruido. Es que nadie pudo confirmar de qu茅 se trataba lo que realmente sucedi贸 en la regi贸n rusa de Siberia.
Fue el 30 de junio de 1908, cuando una esfera de fuego brillante y ardiente atraves贸 la atm贸sfera de nuestro planeta, para explotar aproximadamente a una altura de 8.000 metros sobre el valle rocoso que cruza el r铆o Tunguska.
Tan inmensa fue la explosi贸n que provoc贸, que se ha comprobado que gener贸 un equivalente a la de una bomba nuclear de doce megatones y medio. La gran discusi贸n deriv贸 en dos teor铆as: La primera y que m谩s se ha sostenido en el tiempo se refiere a que la llamada explosi贸n de Tunguska fue una r谩faga nuclear proveniente del espacio exterior.
驴El origen?聽 Aunque se han evaluado muchas conjeturas, siempre se centraliz贸 en que todo se produjo a partir del incendio de una nave espacial de propulsi贸n nuclear y origen extraterrestre. En cambio, otros han aseguraron que el objeto que explot贸 era la cabeza de un cometa de medianas dimensiones y que termin贸 por diseminarse en una verdadera lluvia negra, desintegr谩ndose al caer.
Aunque algunos evaluaron otras probabilidades, estas dos variables de un mismo estallido son, por lejos, las m谩s probables. Y aunque a muchos les hubiera encantado encontrar pruebas de un OVNI que explot贸 mientras ca铆a, todo parece apuntalar que la tesis del cometa estallado es la correcta.
驴Nave marciana?
Entre todas las teor铆as que han pretendido explicar la explosi贸n de Tunguska, la m谩s discutida fue la planteada en 1946 por Alexander Kazantsev, un escritor sovi茅tico de ciencia-ficci贸n.
Es que al maquillar su teor铆a en forma de cuento, con supuestas informaciones reales, sugiri贸 que lo sucedido en Siberia lo caus贸 una nave propulsada con energ铆a nuclear que se prendi贸 fuego al ingresar a la atm贸sfera debido a la fricci贸n, por lo que sus motores estallaron, disemin谩ndose.
Kasantsev especulaba que los extraterrestres (que en el cuento dec铆a que ven铆an de Marte) hab铆an venido para aprovisionarse de agua en el lago Baikal, el mayor volumen de agua dulce existente en el planeta, y que la explosi贸n en el aire fue como la que a帽os despu茅s producir铆a la bomba de Hiroshima.
Lo concreto es que los uf贸logos sovi茅ticos Felix Zigel y Alexei Zolotov han apoyado esta teor铆a. Zigel lleg贸 incluso a proponer la idea de que la nave realiz贸 una maniobra en zigzag al intentar desesperadamente un aterrizaje, aunque en realidad ninguno de los testigos declar贸 haber visto cambios de rumbo en la bola de fuego que ca铆a a gran velocidad. 聽
Otro escritor
El australiano John Baxter, tambi茅n dedicado al g茅nero de ciencia-ficci贸n, en su libro "The fire carne by", publicado en 1976, sigui贸 la teor铆a de Kazantsev al comparar los efectos de la explosi贸n de Tunguska con los de la bomba de Hiroshima: el fogonazo cegador y el intenso calor, la corriente ascendente de aire caliente que origin贸 una columna "ardiente", y el caracter铆stico grupo de 谩rboles que permanecieron de pie en el centro de las devastaciones de Tunguska.
Incluso, se cit贸 que existieron vestigios de radiaciones mort铆feras en el lugar. Extra帽amente, ambos autores citan que un hombre tras examinar la zona devastada de Tunguska, muri贸 entre terribles dolores, como si lo consumiera un fuego invisible. "S贸lo pod铆a tratarse de radiactividad鈥, citaban.
Y si bien es real que no existe ning煤n informe seg煤n el cual alguien muriese a consecuencia de la explosi贸n de Tunguska, s铆 es cierto que los habitantes del lugar, los tung煤es, declararon que los renos de aquella zona presentaron costras en su piel, lo que podr铆an ser quemaduras causadas por radiaci贸n.
Otro punto que abraza esa teor铆a es que alrededor del punto de la explosi贸n se aceler贸 el crecimiento de la vegetaci贸n, atribuido tambi茅n por algunos a unos trastornos gen茅ticos que suelen provocar las radiaciones.
El cometa paga m谩s
Aunque Tunguska no es f谩cil de acceder, se organizaron varias expediciones, como la que encabez贸 Leonid Kulik apenas a 12 a帽os de producida la explosi贸n. Sin embargo, se deben destacar tres importantes emprendimientos al valle rocoso, encabezados por el geoqu铆mico Kirill Floresnky.
El primera ocurri贸 en 1958, a 50 a帽os del estallido, y los otros dos restantes fueron en 1961 y 1962.
En la 煤ltima utiliz贸 moderna tecnolog铆a para la 茅poca y hasta sobrevolaron el 谩rea con un helic贸ptero, para ver desde el aire la zona de desastre.
El equipo de Florensky analiz贸 en detalle el terreno a fin de encontrar part铆culas microsc贸picas que pudieran haberse desparramado durante el incendio y la desintegraci贸n del objeto estallado.
As铆, los cient铆ficos lograron delimitar una estrecha franja de polvo c贸smico extendida a lo largo de 250 kil贸metros hacia el noroeste del lugar de la explosi贸n, compuesto por magnetita (贸xido de hierro magn茅tico) y peque帽os cristales de roca fundida.
Estas muestras debieran haber bastado para acabar con la controversia acerca de su origen de una vez por todas.
En 1963 Florensky escribi贸 un art铆culo sobre Tunguska en la revista Sky & Telescope, que titul贸: "驴Choc贸 un cometa con la Tierra en 1908?", ratificando su teor铆a del cometa, que, entre los astr贸nomos siempre fue la preferida.
Los expedicionarios controlaron la existencia de radiaci贸n en la regi贸n, y la 煤nica hallada se encontraba en 谩rboles del 谩rea y se trataba de polvillo radiactivo proveniente de pruebas at贸micas posteriores, que hab铆a sido absorbido por la madera.
Tambi茅n se analiz贸 la aceleraci贸n del crecimiento del bosque en la zona devastada, que algunos atribuyeron a los perjuicios gen茅ticos de la radiaci贸n.
Los bi贸logos concluyeron que 煤nicamente se hab铆a producido una aceleraci贸n del crecimiento, normal despu茅s de un incendio, algo que todos saben, suele suceder.
Y sobre las dudas porque varios renos y otros animales aparecieron con las ya citadas "costras"聽tras el estallido, si bien no hubo an谩lisis de veterinarios, se consider贸 que la enorme r谩faga de calor que sigui贸 a la explosi贸n pudo provocar quemaduras.
Vieron otra cosa
Otro estudio, encarado por los f铆sicos estadounidenses Clyde Cowan, C.R. Atluri y Willard Libby, s铆 consideraron la teor铆a de una explosi贸n nuclear tras estudios efectuados en 1965.
Con equipamiento m谩s avanzado observaron un aumento, que cifraron en un 1%, en el nivel de radiocarbono contenido en los anillos de los troncos de los 谩rboles tras la explosi贸n.
Un estallido at贸mico libera una r谩faga de neutrones que convierten el nitr贸geno atmosf茅rico en carbono 14 radiactivo, el que es absorbido por las plantas junto con el carbono corriente durante un proceso normal de fotos铆ntesis.
Si la explosi贸n fue nuclear, ser铆a de esperar un exceso de radiocarbono en la vegetaci贸n que entonces se encontraban en la etapa de crecimiento.
Para probar esta hip贸tesis los cient铆ficos estadounidenses analizaron tres anillos de un abeto tipo Douglas de unos 300 a帽os, proveniente de Tucson, Arizona, y tambi茅n de un viejo roble de un bosque pr贸ximo a Los 脕ngeles, hallando que el nivel de radiocarbono en ambos 谩rboles hab铆a ascendido s贸lo en un 1% entre 1908 y 1909.
Paralelamente, otro chequeo realizado por tres bi贸logos holandeses en un 谩rbol proveniente de Trondheim, Noruega, m谩s cercano al sitio de la explosi贸n, y que por eso deber铆an haber sido mucho m谩s evidente arrojaron que, en vez de medir un aumento de radiocarbono en 1909, marcaban un descenso constante de aquel nivel durante esos a帽os. La explosi贸n de Tunguska no hab铆a incidido en nada.
聽
驴Prueba concluyente?
Las pruebas decisivas para asegurar que el objeto que hizo explosi贸n en Tunguska era de naturaleza meteor铆tica las facilitan los resultados de las 煤ltimas expediciones sovi茅ticas al lugar, concretadas en 1977.
Las part铆culas microsc贸picas de piedra halladas en las capas dejadas por la explosi贸n de 1908 tienen la misma composici贸n que las part铆culas c贸smicas recogidas por los cohetes en la atm贸sfera superior.
Se calcula que miles de toneladas de este material se encuentran dispersas alrededor de la zona del impacto. Junto a estas part铆culas de roca espacial figuran part铆culas melladas de hierro mete贸rico.
Los investigadores sovi茅ticos concluyeron que el objeto de Tunguska era un cometa compuesto por condrito carbon谩ceo.
Esto no resulta sorprendente, pues los astr贸nomos han estado descubriendo que una composici贸n de condrito carbon谩ceo es caracter铆stica de los escombros interplanetarios. 驴Por qu茅 no se encontr贸? Simplemente porque se desintegr贸. Por lo menos, a esa conclusi贸n llegaron esos cient铆ficos.
Un hecho similar en Estados Unidos
El suceso de Tunguska se repiti贸 en escala menor sobre Am茅rica del Norte la noche del 31 de marzo de 1965. Una zona de aproximadamente un mill贸n de kil贸metros cuadrados, correspondiente a Estados Unidos y Canad谩, fue iluminada por la ca铆da de un cuerpo que hizo explosi贸n sobre las ciudades de Revelstoke y Golden, 400 kil贸metros al sur de Edmonton, Alberta, Canad谩.
Los habitantes de aquellas ciudades hablaron de un "rugido atronador"聽que sacudi贸 y rompi贸 las ventanas. La energ铆a liberada fue equivalente a varios kilotones de TNT.
Los cient铆ficos determinaron el punto de impacto del meteorito y se pusieron en camino para encontrar un cr谩ter, tal como hab铆a hecho Leonid Kulik en Siberia medio siglo antes. Pero tampoco lograron encontrarlo. S贸lo cuando los investigadores se dirigieron a la zona a pie, pudieron ver que la nieve estaba cubierta por un extrao polvo negro a lo largo de varios kil贸metros.
Se recogieron algunas muestras de este polvo y, tras un an谩lisis, se comprob贸 que su composici贸n era la misma que la de un tipo particularmente fr谩gil de meteorito conocido como condrito carbon谩ceo.
El objeto de Revelstoke hizo explosi贸n, fragment谩ndose, a mitad de camino entre la atm贸sfera superior y la Tierra, originando una lluvia de miles de toneladas de polvo negro desmenuzado sobre la nieve. Significativamente, tambi茅n los testigos de la explosi贸n de Tunguska describieron una "luvia negra" semejante.