No te descuides con la bronquiolitis

Crónica Salud PREVENCIÓN. El clima variable, junto a otros factores, suele funcionar como disparador de esta enfermedad.

Como prevenir la bronquiolitis. (Imagen ilustrativa)

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Por Gabriel Arias
salud@cronica.com.ar

Las épocas de baja temperatura, o los continuos cambios que van del frío al calor, suelen traer una gran cantidad de enfermedades que atacan tanto a niños como adultos y que en algunos casos, si no son controladas a tiempo, pueden culminar de manera grave.

Entre el extenso listado de “enemigos” figura la bronquiolitis, que a pesar de no tener una estación del año en particular para aparecer, puede causar innumerables problemas, aunque una buena prevención evita su llegada.

El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) circula en buena parte en meses invernales y uno de sus causantes es la bronquiolitis, y por eso hay ciertos grupos de riesgo que debe ser controlados para evitar males mayores: aquellos son los bebés prematuros de bajo peso, con afecciones pulmonares y los niños con cardiopatías congénitas, ya que este grupo tiene 4 o 5 veces más probabilidades de ingresar a un hospital por dicha afección respiratoria que ataca las vías aéreas inferiores o bronquiolos.

La doctora Angela Gentile (M.N. 49.908 y jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez) dio su parecer sobre el VSR: “Se trasmite de persona a persona por el contacto directo con secreciones nasales. El virus permanece en las superficies entre 6 a8 horas, por lo que el contagio se produce fundamentalmente a través de las manos”.

La profesional agregó con suma precaución que “si bien dos tercios de los menores de dos años podrían verse afectados por este virus, debemos destacar que dicha afección no ataca a todo por igual. Nos preocupan los niños más vulnerables, es decir, los bebés prematuros de bajo peso o con ciertas afecciones pulmonares producto de haber recibido ventilación mecánica por largo tiempo, así como niños con cardiopatías congénitas”.

Los datos agregan que esta población tiene un riesgo entre 4 y 5 veces mayor de hospitalización por infección de VSR respecto de aquellos niños sanos, además de incrementarse el riesgo de evolución grave y una serie de complicaciones.

Con relación a esto, Gentile relató que “en nuestro país, en cuanto a los pacientes de riesgo, existe un programa gratuito, promovido por el Ministerio de Salud, que los protege especialmente”.

Según recomendaciones consensuadas por diversas sociedades científicas, la inmunización pasiva, un anticuerpo monoclonal que actúa como “escudo” para la protección de la población vulnerable, está incluída en la “Estrategia Integral de Prevención de Infecciones Respiratorias en prematuros de alto riesgo” de la cartera de Salud nacional.

Además se recomienda en niños con cardiopatías congénitas con inestabilidad hemodinámica significativa.

De hecho, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomienda cumplir con el esquema completo e iniciar la profilaxis durante el período de mayor circulación viral, con una aplicación mensual del anticuerpo monoclonal de hasta un máximo de cinco dosis.

Recomendaciones
Ala hora de saber cuáles son las recomendaciones para reducir el posible contacto con este virus, hay que impulsar y mantener la lactancia materna, lavarse las manos, eludir los cambios bruscos de temperatura, evitar la contaminación ambiental con humo (como por ejemplo cigarrillo u otros), evitar el hacinamiento, concurrir a los controles rutinarios con el médico, cumplir el calendario nacional de vacunación y con las vacunas que determine el pediatra, tanto para el bebé como para quienes conviven con él, y sólo para los más vulnerables, cumplir con el esquema completo de inmunización pasiva.

Si bien es importante conocer qué hacer para prevenir la llegada de este virus, también es clave conocer cuáles son los síntomas, ya que una rápida consulta con el médico puede evitar problemas mayores, y más teniendo en cuenta que cuanto más pequeña es la criatura los síntomas pueden ser más importantes, entre ellos figura la mucosidad nasal, tos y catarro, respiración más rápida (taquipnea) y aumento de tos, respiración ruidosa con silbidos (sibilancias), agitación muy común, hundimiento de las costillas al respirar, dificultad para alimentarse o para conciliar el sueño, piel azulada o muy pálida y fiebre con temperatura mayor a 38°, entre otros.

Diagnóstico y tratamiento
Para saber cuál es el diagnóstico de esta enfermedad, hay que saber que es clínico y no suele precisar de otras exploraciones, ya sea analítica o radiología. Se puede realizar un diagnóstico etiológico para distintos virus y, sobre todo para el VSR, con pruebas de detección rápida que existen en algunos nosocomios.

En cuanto al tratamiento, la terapia es principalmente de apoyo donde la oxigenación e hidratación son pilares fundamentales. De hecho, en algunas ocasiones puede administrarse terapia intravenosa, sobre todo en niños cuya dificultad respiratoria pueda llegar a complicar su alimentación.

Puede llegar a ser necesario el suministro de oxígeno para mantener equilibrados los niveles de éste en la sangre, y en casos más complicados el paciente puede necesitar ventilación mecánica. No se ha demostrado si la nebulización o la humidificación templada es beneficiosa, y tampoco existen pruebas de que la humidificación en sí misma tenga ningún efecto positivo en el tratamiento de la bronquiolitis.

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