San La Muerte: 驴脕ngel o demonio?
CR脫NICA FEN脫MENOS PARANORMALES聽No es reconocido por la Iglesia pero a煤n as铆 la cantidad de devotos sigue en aumento, no s贸lo en el pa铆s sino tambi茅n en toda latinoam茅rica.
INFORME ESPECIAL
Por Marco Bustamante
paranormales@cronica.com.ar
San La Muerte ya forma parte del que bien se podr铆a calificar como un “santoral paralelo” en la Argentina. Una “deidad popular”, fuertemente asentada en las provincias del litoral, pero que aparece replicada en el resto del territorio y extendida por toda Latinoam茅rica. Hay varios posibles or铆genes para la devoci贸n entre los argentinos. En cambio en M茅xico es un culto directamente vinculado a Mictlantecuhtli, el dios de la muerte. Suele representarse con un cuerpo putrefacto, una cabeza casi calav茅rica, adornada con campanas y collares de huesos y plumas. En otras partes del continente, como Colombia o Venezuela, atribuyen el surgimiento de la veneraci贸n a cultos proveniente de 脕frica. Otros lo ubican en el Brasil profundo como punto de inicio, y con un marcado crecimiento en la zona fronteriza con la Mesopotamia. Quiz谩 todos hayan confluido para alcanzar esa estatura actual, inocultable, temerosa, que es la veneraci贸n a la misma muerte.
Aclaraci贸n necesaria
Muchas veces el supuesto culto a San La Muerte esconde la actividad de grupos sectarios, satanistas o delincuentes. Pero no todos lo son. Por esa raz贸n es muy importante, una vez concluida la lectura del presente texto, que el lector se enfoque en algunos puntos dedicados directamente a esta veneraci贸n. Es necesario, y una marcada muestra de responsabilidad, el brindar las herramientas suficientes que permitan tomar una postura frente al tema.
Qu茅 se le ofrenda
A todos los santos, sus fieles le realizan diferentes ofrendas. En el caso de San La Muerte, los seguidores le entregan a la imagen una variada gama de ofrendas, como cigarros, manzanas, dulces, pan, licor, y otros productos de esa naturaleza. Eso s铆: lo que nunca debe faltar, aseguran sus devotos, es un vaso con agua, junto a una vela encendida y un pan. Los d铆as de “celebraci贸n” son el 2 de noviembre y el aniversario de su llegada a cada casa. Los creyentes de este santo pagano lo consideran una ayuda invaluable en los problemas familiares, pero tambi茅n en casos de desempleo, envidias, enemistades, cuestiones de salud, amor o cualquier otro problema. Incluso, aseguran que la Sant铆sima, como la llaman, avisa oportunamente a sus devotos para que eviten accidentes, robos o cualquier otro imprevisto que atente contra la integridad del creyente.
驴Veneraci贸n de moda?
La adoraci贸n a este “santo” no reconocido por las autoridades del Vaticano parece estar de moda. Desde M茅xico hasta la Mesopotamia se realizan concurridos festivales que son brindados al mundo por los medios de comunicaci贸n masiva. En las santer铆as de todo el continente se puede encontrar todo tipo de im谩genes y objetos esot茅ricos para realizar los supuestos “rituales” que veneran a San La Muerte.
Levant贸 la guardia
Ante semejante avance, la iglesia cat贸lica ha puesto en alerta a muchos de sus fieles -con 贸rdenes precisas y directas del Sumo Pont铆fice, el papa Francisco-, porque algunas personas consideran a la llamada “huesuda” como si fuese un santo m谩s, digno de estar en sus altares. En ese contexto, desde las instituciones eclesi谩sticas dependientes de Roma advierten que la muerte no es otra cosa que la cesaci贸n o el t茅rmino de la vida. Y sustenta la explicaci贸n en que es s贸lo un proceso biol贸gico que ocurre cuando las funciones vitales cesan y se da la p茅rdida irreversible de actividad cerebral. San La Muerte no puede ayudar a nadie, sencillamente porque no existe. No es un ser persona, es un proceso natural que nos va a ocurrir a todos.
De todas maneras, muchos adoradores de este santo ap贸crifo acent煤an, como contrapartida del pensamiento eclesi谩stico, que ese proceso se encarna en este “santo” para aliviar males de muchos y prestar ayuda a quienes lo necesitan. Discutible, desde todo punto de vista. Pero la elecci贸n es de cada uno.
El Litoral y los jesuitas
Seg煤n la leyenda, la tribu de los indios Guacaras vivian en lo que es hoy la localidad de Santa Ana de los Guacaras, ubicada a unos 20 kil贸metros de la actual ciudad de Corrientes, capital de la provincia hom贸nima. La misma historia indica que cuando fueron expulsados del lugar por los primeros europeos llegados a la regi贸n, los nativos tomaron de la iglesia diversos objetos. Entre ellos, un tr铆ptico, una pintura sobre tres trozos u hojas de madera, que se plegaban sobre si misma. En la imagen aparec铆a representada la Tentaci贸n de Jes煤s en el Pin谩culo del templo de Salom贸n. Los personajes que estaban en esta obra eran Jes煤s, el diablo y la muerte.
El relato de los historiadores coincide en que se repartieron cada una de las im谩genes de madera tallada y se fueron. Cada uno por su lado, le sigui贸 rindiendo culto pidi茅ndole protecci贸n y todas las gracias que necesitaban a cada una de las tres im谩genes. Esto dio origen al culto a “San diablo”, a Jes煤s, que no sufri贸 demasiadas transformaciones, mientras que la tercera imagen dio inicio al culto de San La Muerte, que d茅cadas pasadas comenz贸 a reflotarse.
驴M茅dico brujo?
Otra historia se ubica en los esteros del Iber谩, siempre en Corrientes. Habr铆a ocurrido hace aproximadamente 150 a帽os en una prisi贸n que exist铆a en la zona. Dicen que en el pueblo viv铆a un m茅dico brujo, conocido en la zona como Paye, en idioma guaran铆. Algunos memoriosos de las historia de aquellos tiempos aseguraban que este cham谩n local no era otra cosa m谩s que un monje franciscano o jesuita que se hab铆a salvado cuando fueron expulsados de la Argentina, y que viv铆a en la clandestinidad absoluta ayudando a los necesitados.
Paye era conocido por sus curaciones a muchos enfermos con la administraci贸n de yuyos, brebajes, curaciones de palabra, oraciones y por un agua milagrosa que les daba a los insanos. Ayudaba a los leprosos y los acompa帽aba en su 煤ltimo aliento. Los relatos indican que los sacerdotes cristianos que llegaron a la regi贸n no ve铆an con buenos ojos la actividad de este “brujo” y lograron que fuese detenido en las celdas destinadas a los leprosos. La leyenda asegura que no opuso resistencia alguna. En protesta inici贸 un ayuno de pie, apoyado en su bast贸n largo de madera y en esa posici贸n termin贸 muriendo d铆as despu茅s. Luego de un tiempo, seg煤n el mito, un guardia abri贸 la puerta de su celda y lo encontr贸 de pie, con su t煤nica negra, apoyado en el bast贸n y con sus carnes consumidas, dej谩ndolo solo un esqueleto cubierto por la piel.
El “tumbero”
El t茅rmino “tumbero” es una referencia reciente, que est谩 directamente relacionado con las c谩rceles y pertenece a un nuevo tipo de lunfardo muy utilizado en la actualidad. Y justamente es ah铆, en “la tumba” que muchos conocieron a “San La Muerte”. Y, una vez que esos presos salen libres, los delincuentes suelen invocarla antes de cometer un robo o crimen, a modo de “protecci贸n”. Muchos se lo tat煤an y hasta se animan a incrustarse en el cuerpo peque帽as im谩genes para protegerse de pu帽aladas y balas. Todo dentro de un misticismo imposible de probar.
La conexi贸n con Gauchito Gil
Cuenta la historia que cuando fueron a fusilar a Mamerto Antonio Gil Nu帽ez, hoy conocidos por todos como el Gauchito Gil, fue algo bastante complicado. El relato popular asegura que el hombre estaba protegido por San La Muerte y que ten铆a una imagen suya en el cuerpo. Es com煤n ver ambos altares juntos en las rutas.
Es "Santa" en M茅xico
La visi贸n de San La Muerte en M茅xico es muy diferente de la que sucede en Argentina. En aquel pa铆s ha resurgido en los 煤ltimos a帽os la adoraci贸n a “la se帽ora”, como ellos mismo le dicen. En tierras aztecas, aseguran que en el siglo XIX, sin llegar nunca a precisar la fecha exacta, la Santa Muerte -como se la denomina all铆- se le apareci贸 en una visi贸n a un brujo cham谩n del pueblo de Orizaba, en Veracruz. Seg煤n esa versi贸n, la Santa Muerte le orden贸 a aquel cham谩n que difundiera su culto. A cambio, “ella” se comprometi贸 a auxiliar grandemente a quien acudiera en b煤squeda de ayuda. A partir de entonces, su culto se ha difundido tanto que es muy f谩cil encontrar comunidades en Internet que propagan esta devoci贸n.