Suicidios inducidos por fantasmas originaron llamativa atracci贸n tur铆stica
Cr贸nica Fen贸menos Paranormales聽El salto de Tequendama est谩 ubicado en las cercan铆as de Bogot谩,聽Colombia, y muchos lo eligen para quitarse la vida.
Por Daniel Beylis
paranormales@cronica.com.ar
La muerte, en muchas ocasiones, no llega de forma accidental o natural. Existen quienes, por error o por compasi贸n, deciden dejar de vivir. O, para expresarlo de una forma m谩s dram谩tica, se quitan la vida por distintas circunstancias.
Encuadrado en ese contexto, llamativamente nuestro planeta cuenta con varias alternativas. Un sitio predilecto para aquellos colombianos (aunque la nacionalidad no es un tema excluyente) que deciden suicidarse es el Salto de Tequendama, como fue apodada una cascada que sirvi贸 de tumba de much铆simos suicidas, que durante la primera mitad del siglo XX saltaban a sus aguas en b煤squeda de la muerte.
Este escalofriante lugar se encuentra cerca de la ciudad de Bogot谩, capital de la naci贸n cafetera. La leyenda cuenta que durante 1930, e incluso en la actualidad pero en mucha menor medida, ciudadanos de Bogot谩 y otras regiones cercanas, pero tambi茅n de pa铆ses vecinos, emprend铆an viaje hasta la orilla de la catarata para descender en ca铆da libre los 156 metros de altura.
En ese sentido, muchas personas aseguran que eleg铆an ir all铆 porque la muerte era segura y, por si fuese poco, el cad谩ver desaparec铆a por la corriente de agua, impidiendo el rescate posterior. De todos modos, aparecen otros que buscan algo m谩s at铆pico, y lo vinculan a procesos paranormales que “obligan” a tirarse cuando se merodea la zona.
A la hora de brindar argumentos, vinculanla gran edificaci贸n ubicada en la monta帽a, justo enfrente de la cascada, que por un tiempo alberg贸 un reconocido hotel. Gritos, apariciones, hombres sin cabeza y extra帽os ruidos son algunas de las cosas que se escuchaban desde la casa que funcion贸 por a帽os como hotel.
Por si fuese poco, en el bar que funcionaba en el complejo se produjeron numerosas peleas y asesinatos, algo que produjo fen贸menos paranormales como luchas entre fantasmas invitados o sonidos musicales. Ante el auge de suicidios en esa 茅poca, las autoridades decidieron designar agentes de polic铆a que impidieran a las personas quitarse la vida desde ese sitio.
La guardia comenzaba a partir de las nueve, y su trabajo consist铆a en ahuyentar a quienes identificaran como posibles v铆ctimas, as铆 como a los cientos de turistas que se acercaban para conseguir su propia foto de alg煤n salto.
Es que la cantidad de suicidios fue tan grande que los turistas no s贸lo retrataban el salto sino que tambi茅n -en innumerables oportunidades se sacaban fotos en pose a quienes posteriormente se lanzaban a la otra vida. La situaci贸n fue tan llamativa en esa 茅poca que motiv贸 a varios artistas a mencionar el Tequendama en algunos de sus productos.
Por citar un ejemplo, el cantautor Noel Petro mencion贸 el fen贸meno como "me voy pa’l salto, mi vida, pero no es para suicidarme ni a que me tomen retratos antecito de botarme".
El sitio, deshabitado por a帽os, en 2014 fue acondicionado como museo, aunque no siempre se encuentra abierto al p煤blico. All铆 se cuentan muchas de las historias que atraen a todos aquellos que se jactan de no tener miedo a enfrentarse en diferentes lugares a los fantasmas que, muchos aseguran, a煤n habitan el lugar.
El periodismo es una de las profesiones m谩s buscadas por los j贸venes que salen de la escuela. Si bien es capaz de hacer vivir momentos maravillosos, tambi茅n muchas veces es capaz de dejarte al borde de la muerte. O de llevarte a la otra vida.
Cronistas de la 茅poca visitaban el sitio capturando confesiones de posibles suicidas que les permitieran encarar una atractiva nota, pero ese deseo de lucirse y ganar plata termin贸 en varias muertes. Seg煤n cuenta el escritor colombiano Felipe Gonz谩lez Toledo en su libro “20 cr贸nicas polic铆acas”, un ejemplo de esto es el caso de Adolfo Neuta, quien vend铆a cr贸nicas para el medio local El Tiempo, y de Carlina Garibello, quien se las vend铆a a la competencia de ese diario, El Espectador.
Adolfo acostumbraba pasear por el lugar y Carlina era vendedora de morcillas. El destino los uni贸 y se hicieron amigos, con el atenuante de que la mujer vend铆a notas a otro diario.
En esa puja por buscar qui茅n obten铆a el mejor art铆culo, en donde trataban de conseguir antes que el otro a un suicida para entrevistarlo, rodaron hasta el vac铆o cuando quisieron agarrar la carta de una persona que se hab铆a arrojado. A partir de este caso, ocurrido en 1963, empezaron a crecer los interrogantes.
Porque, si bien muchos consideran que la gente se arroja voluntariamente, un alto porcentaje de la poblaci贸n sostiene que el lugar est谩 maldecido y provoca muertes impensadas, como las de estos dos periodistas.
Apartir de la innumerable cantidad de muertes, los elementos del paisaje empezaron a adquirir nombres postizos. Por citar ejemplos, a la roca predilecta por las personas que decid铆an ponerle fin a su vida, los pobladores del sitio ubicado cerca de Bogot谩 empezaron a llamarla como “la piedra de los suicidas”.
Incluso hasta hace muy poco, all铆 aparecieron diferentes placas, en las cuales a煤n se puede leer: “Tus problemas tienen soluci贸n” o “El se帽or Jesucristo te dice: yo soy el camino, la verdad y la vida”. Seg煤n cuentan, fueron puestas ah铆 para alentar a los desesperados a pensarlo mejor antes de protagonizar una locura.
Por otra parte, el lago que se formaba al final de la cascada fue bautizado como “el lago de los muertos”, debido a la gran cantidad de cuerpos que quedaron para siempre en esas aguas. Esto se debe a que reci茅n en 1941 fue rescatado el primer cuerpo de alguien que hab铆a saltado al Tequendama.
La mayor铆a de las familias no imprim铆an esfuerzo en recuperar los restos porque ten铆an en claro que pr谩cticamente se trataba de una utop铆a, considerando que saltar al Tequendama implicaba desaparecer para siempre.
Los que marcaron una tendencia y rescataron el primer cuerpo fueron taxistas, quienes despu茅s de nueve intentos recuperaron los restos de su compa帽ero de trabajo, llamado Eduardo Uma帽a, que se hab铆a tirado d铆as antes. L贸gicamente, el cuerpo estaba en muy mal estado, y lo detectaron por la ropa, entre otras cosas.
Datos a considerarEl Salto del Tequendama es una cascada natural de Colombia, ubicada en el municipio de Soacha, en el departamento de Cundinamarca, aproximadamente 30 kil贸metros al sudoeste de Bogot谩. Seg煤n un mito muisca, se form贸 por acci贸n divina para evacuar las aguas que inundaban la sabana bogotana.
Algunos estudios se帽alan que esto pudo haber ocurrido efectivamente, y que su formaci贸n pudo darse en un corto lapso. Tras recorrer m谩s de 100 km por el altiplano, el r铆o Bogot谩 cae desde aproximadamente 156 metros sobre un abismo rocoso de forma circular formando la cascada, que se halla en una regi贸n boscosa de neblina permanente.
Parte de sus aguas tambi茅n son alimentadas por el rebose de la represa del Mu帽a. Es famosa la descripci贸n que hizo del lugar el naturalista Humboldt, quien calcul贸 su altura en 185 metros. Hasta mediados del siglo XX, debajo de la cascada hab铆a flora y fauna.
Sin embargo, hoy se han perdido por la contaminaci贸n del r铆o, que por efecto de la represa ya no tiene tanto caudal como cuando se produjeron los innumerables suicidios. Aunque, cada tanto, alguno se suma a la triste lista de arrojados.