Guadalupe Fernández Pérez, la argentina que trabaja detrás del sonido de películas, podcasts, y videojuegos en Los Ángeles
El público probablemente no reconozca su cara, pero seguro que ha escuchado su trabajo.
La argentina Guadalupe Fernández Pérez llegó a Estados Unidos a los 18 años y se abrió camino en una de las industrias más competitivas del mundo. Trabajó en producciones de SiriusXM y en videojuegos de distribución internacional.
Guadalupe Fernández Pérez es una diseñadora de sonido e ingeniera de audio argentina que desarrolla su carrera en Los Ángeles, donde trabaja en películas, podcasts y videojuegos.
En una industria en la que la imagen suele llevarse toda la atención, su trabajo ocurre detrás de escena. Una voz bien grabada, una pausa colocada en el momento preciso o el ambiente que acompaña una secuencia pueden cambiar por completo la manera en que el espectador recibe una historia. Fernández Pérez se ocupa de esos detalles, muchos de los cuales pasan inadvertidos precisamente porque están bien resueltos.
Nacida en Buenos Aires, se mudó sola a Los Ángeles en medio de la pandemia. La decisión implicó dejar a su familia, sus amigos y la vida que conocía para comenzar una carrera a miles de kilómetros de distancia.
"En medio de la pandemia, el mundo de repente se sentía muy chico, pero mis aspiraciones seguían siendo grandes", recordó. El aislamiento la llevó a pensar seriamente qué quería para su futuro y hasta dónde estaba dispuesta a llegar para conseguirlo.
Los Ángeles aparecía como el lugar indicado. No solo por su relación con el cine, la televisión y la música, sino también por la posibilidad de convivir con profesionales que hasta entonces veía como figuras lejanas. Allí comenzó a conocer desde adentro el funcionamiento de la industria estadounidense.
La comunidad latina tuvo un papel central durante esa adaptación. Para alguien acostumbrada al ritmo de Buenos Aires, donde los encuentros forman parte de la vida cotidiana, las enormes distancias de Los Ángeles fueron uno de los primeros cambios que debió afrontar.
"Los Ángeles es una ciudad hermosa e increíble, pero también puede ser un lugar solitario", explicó. "Yo venía de una ciudad donde estás rodeada de gente constantemente, así que pasar a vivir en una en la que tenés que hacer un esfuerzo para generar esos encuentros es un gran cambio".
Con el tiempo encontró un grupo de amigos, muchos de ellos latinos y también dedicados a profesiones creativas. Esa comunidad le permitió mantener su vínculo con la cultura argentina y, al mismo tiempo, encontrar su lugar dentro de una ciudad nueva. "Una vez que encontrás a tus amigos, se convierten en familia", afirmó.
Uno de los pasos más importantes de su carrera llegó con SiriusXM. Allí trabajó en la producción de podcasts como The Andy Richter Call In Show, The Three Questions with Andy Richter, Have Kids, They Said, Vibe Check y Bad Dates, entre otros programas de la compañía.
Guada era la encargada de la grabación, edición, mezcla y producción en vivo. En distintos episodios colaboró con figuras como Fred Armisen, Nick Kroll, Andrew Rannells, Oscar Nuñez, Bobby Moynihan, Paul Scheer y Emma Slater.
"Poder trabajar de primera mano en producciones de gran escala y rodearme de profesionales tan talentosos me permitió entender cómo funciona desde adentro la producción de podcasts a ese nivel", señaló.
La experiencia también le enseñó que, incluso en proyectos con grandes equipos y figuras conocidas, una buena producción depende de algo tan básico como la preparación. En una grabación en vivo, un problema técnico puede interrumpir una conversación o afectar la espontaneidad de los participantes. Por eso, el trabajo comienza mucho antes de que se enciendan los micrófonos.
"Una de las cosas más importantes que aprendí trabajando en producciones a gran escala es la importancia de la preparación y la capacidad para adaptarse", explicó. "Mi trabajo no consiste solamente en lograr que algo sea técnicamente perfecto. También tengo que entender qué es lo que los productores, el talento y el resto del equipo están intentando lograr creativamente".
Fernández Pérez llevó esa experiencia a otro terreno con reglas muy diferentes: los videojuegos. Como ingeniera de sonido, participa en sesiones de grabación de voces para producciones de distribución internacional.
En este tipo de proyectos, cada línea debe funcionar para el personaje, respetar las necesidades de la escena y cumplir con las condiciones técnicas de la producción. El tiempo también ocupa un lugar central. En una sesión de dos horas pueden llegar a grabarse más de cien líneas, por lo que todo el equipo necesita trabajar de manera coordinada para avanzar dentro del plazo disponible sin sacrificar la calidad de las interpretaciones.
"Dentro de mi rol como ingeniera de sonido, tengo que asegurarme de que cada línea suene perfecta, pero al mismo tiempo prestar atención a que funcione para el personaje y que logremos la mejor interpretación posible", detalló. "Se trata de encontrar el equilibrio entre lo técnico y lo creativo".
La localización al inglés requiere tener en cuenta varios elementos. No alcanza con traducir un texto palabra por palabra. La frase debe sonar natural, conservar la emoción del original y, en algunos casos, entrar en un tiempo específico o coincidir con los movimientos de un personaje animado.
"Para mí, la localización no se trata simplemente de traducir las palabras literalmente, sino también de entender al personaje, la emoción de la escena y cómo se siente y suena una línea cuando el actor la interpreta", explicó.
Desde su lugar como ingeniera y editora de sonido, debe prestar especial atención al ritmo, la pronunciación y la interpretación durante las grabaciones. Son elementos que necesitan funcionar en conjunto para que la versión final resulte natural ante una audiencia de habla inglesa.
Su manejo del español y del inglés le permite, además, detectar matices que podrían perderse durante ese proceso. "Cuando sos bilingüe, o incluso multilingüe, te das cuenta de que no todo tiene una traducción exacta", explicó. "A veces podés traducir una frase palabra por palabra y, aunque técnicamente sea correcta, su significado, su intención o su emoción pueden perderse".
Ese conocimiento también influye en su trabajo con películas que combinan ambos idiomas o que están pensadas para públicos de distintas culturas. Para Fernández Pérez, escuchar no significa solamente comprobar que una palabra se entienda, sino reconocer si la interpretación conserva el sentido de la escena.
En cine, su labor se concentra principalmente en la postproducción. Participó en la mezcla, edición y diseño de sonido de proyectos como Mary and Gus, corto que recibió selecciones en festivales de Hollywood, Los Ángeles y Culver City, además de premios en Independent Shorts Awards e Indie Short Fest. También trabajó en El Sonámbulo, seleccionado en el Silicon Beach Film Festival, y en producciones para Sigma Corporation of America, LumiMeds y The Beverly Hills Estates.
Su trabajo en podcasts independientes incluye The Trendcast, donde estuvo a cargo de distintas etapas del proceso, desde la grabación y la edición hasta la mezcla, el control de calidad y la entrega final.
Aunque cada formato requiere una técnica diferente, la función del sonido conserva algo en común. En una película puede crear una atmósfera antes de que un personaje diga una sola palabra. En un podcast puede definir el ritmo y la personalidad de una conversación. En un videojuego, una voz o un ambiente ayudan al jugador a entrar en ese universo y creer en él.
La mirada argentina también forma parte de su manera de trabajar. Fernández Pérez considera que el arte puede ser comprendido en cualquier lugar, pero reconoce que cada persona escucha e interpreta desde su propia experiencia.
"Haber crecido en Buenos Aires, una ciudad donde el arte es una parte tan esencial de nuestra identidad, definitivamente influyó muchísimo en la manera en la que percibo las historias", expresó.
Cinco años después de aquella mudanza, Los Ángeles ya no es únicamente la ciudad a la que llegó para estudiar y acercarse a la industria. Es el lugar donde construyó una comunidad y una carrera que la llevó desde los estudios de SiriusXM hasta sesiones de grabación para producciones que llegan a audiencias internacionales.
El trabajo de Fernández Pérez es una parte esencial de cada producción. Su tarea está presente en cada voz que se escucha con claridad, en cada silencio que llega en el momento justo y en cada escena que logra transmitir algo antes, incluso, de que el público pueda explicar por qué.

