Es fácil perderse en el catálogo de cine y series de Netflix que además, se amplía cada día con diferentes propuestas de distintas temáticas y géneros. En medio de tantas propuestas, algunas joyas pueden perder protagonismo, ese es el caso de Feel Good, una miniserie que va de la comedia al drama sin escalas y toca temas como el poliamor, la identidad de género y la sexualidad.

Esta producción británica se centra en los problemas románticos que otras competidoras esconden y sale airosa en cada uno de sus 12 capítulos, distribuidos en dos temporadas.

Su protagonista, Mae (Mae Martin), es una comediante queer que, después de uno de sus shows, conoce a George (Charlotte Ritchie), una chica que hasta el momento creía ser heterosexual. La historia parece ser una fórmula repetida -ambas se enamoran rápidamente y se van a vivir juntas- aunque no lo es. Feel Good muestra los costados más tóxicos de cada una de ellas y cómo, poco a poco, esto comienza a poner en peligro el amor que se tienen.

George no le ha confesado a sus amigos que tiene novia y Mae le ocultó a su pareja que es una ex-drogadicta en rehabilitación. La desconfianza, las mentiras, los secretos y la dependencia son parte de la trama, que a su vez, hacen que sea imposible dejar de mirarla.

Con capítulos cortos, Feel Good, lleva al espectador a una montaña rusa de emociones sin perder fluidez en el relato, un mérito de su creadora, Martin, quien además de protagonizar la miniserie, es la guionista de la historia.

Esta joyita de Netflix está basada en una etapa de la vida de Mae, una reconocida standupera canadiense que hace comedia desde los 13 años. Para desarrollar al personaje de Mae, Martin y su coguionista Joe Hampson, exageraron algunas de sus experiencias y unificaron rasgos de varias de sus ex-parejas en el personaje de George.

Las dos temporadas están disponibles en la plataforma de streaming y presentan tonos algo diferentes entre sí. La primera entrega presenta los problemas de las chicas, la adicción a las drogas de Mae y el dilema que atraviesa George para “salir del closet”. Mientras que la segunda, recientemente estrenada, se centra más en la protagonista, con una buena cuota drama dejando lugar para la experimentación sexual y la identidad de género.

Mirá el trailer de Feel Good, una miniserie de Netflix que es una joyita y no te podés perder