Las salsas pueden hacer que tu plato sobresalga y se vuelva una delicia, o también puede arruinar cualquier tipo de preparación y generar el efecto contrario. Depende de cómo se cocine y cuántos conocimientos tengas a mano para detectar su punto justo.

Dulces, agridulces, saladas: hay salsas para cada gusto y momento. Están para acompañar, para humedecer cocciones secas, para untar el pan, y para realzar los sabores del paladar. No obstante, cocinarlas no es tan sencillo como parece.

Preparación de una salsa. (Imagen ilustrativa)

Siempre es conveniente tener conocimientos sobre algunos trucos para mejorar cualquier salsa, en el caso de que no haya salido como planificabas, de modo que así no estropees tu preparación ni tengas que botarla a la basura. Anotá y poné en práctica los tips sugeridos por Misiones Cuatro:

Consejos simples para salvar una salsa que parecía estar arruinada

¿Qué hacer si la salsa está demasiado líquida? Retirá los ingredientes sólidos con una espumadera. Colocá unas cucharadas de la preparación en una olla a fuego fuerte hasta que se reduzca a la mitad. Para terminar, reintroducí los ingredientes sólidos.

¿Qué hacer si la salsa quedó muy transparente? Si lo que buscás es espesar la salsa, podés usar harina o fécula de maíz (maicena). Si se puede agregar algo de grasa, optá por manteca o incluso huevos. Agregá el ingrediente que hayas elegido con la salsa a fuego lento, sin que hierva, y revolvé hasta obtener la consistencia buscada.

Las salsas sirven para acompañar una comida y estimular los sabores del paladar.

¿Qué hacer si a la salsa se le hicieron grumos? Batila y tamizala sobre una nueva olla. Volvé a calentarla a fuego lento sin dejar de revolverla.

¿Qué hacer si la salsa salió muy grasosa? Colocar un cubito de hielo en la preparación final. Con este truco, la grasa va a flotar en la salsa, lo que te va a permitir retirarla con una cuchara.

¿Qué hacer si la salsa quedó muy salada? Agregar una pizca de azúcar para compensar el exceso de sal, o sumergí unas rodajas de papa cruda pelada, que absorben el exceso de sodio y esperá a que estén cocidas para retirarlas.

¿Qué hacer si la salsa quedó insípida? Poner un cubito de caldo, o unas 4 cucharadas soperas de vino previamente hervido. También podés agregarle una pizca de nuez moscada, unas gotas de tabasco o mostaza.