Como ocurre en todas las grandes capitales del mundo, Buenos Aires concentra una enorme cantidad de cafeterías, cada una con su estilo. Las más tradicionales y barriales conviven con las grandes cadenas y los comercios con público centennial. Entre tanta oferta, el ritual de ir a tomar un café permanece intacto. Sin embargo, la gastronomía siempre encuentra la manera de renovarse. En la búsqueda por atraer a nuevos consumidores, surgieron propuestas internacionales un tanto curiosas.

Ser original en el rubro cafetero no es fácil, pero los dueños de estos lugares lo lograron con robots que sirven los pedidos e inodoros que se convierten en mesas. Te mostramos algunos de los comercios más extraños para ir a tomar un café.

Moomin Café, en Tokio

Esta cafetería encontró la compañía perfecta para sus clientes, en cada mesa hay un enorme peluche de los personajes de un programa de dibujos animnados llamado Moomin. El lugar abrió sus puertas en 2003 y es un éxito en la capital de Japón, al punto tal que se transformó en franquicia.  

Café Neko, en Viena

Los amantes de los gatos encontrarán en Café Neko un paraíso felino. La tienda es también el hogar de un grupo de tiernos gatitos que deambulan entre los clientes a la espera de una caricia o una tarde de juegos. Tienen sus "chiches", camas y hasta un poste para afilarse las garras. Aunque el concepto de las cafeterías con animales nació en Japón, ésta es la primera que abrió sus puertas en Europa.

¿Te gustan los gatitos? Podés tomar un café entre felinos en esta cafetería.

Velokafi, en Zurich

La bicicleta volvió a ser uno de los medios de transporte más utilizados. En Zurich encontraron la forma de ofrecer un café "drive-in" para los ciclistas y así evitar perder tiempo mientras se estaciona y se le coloca un candado.
El lugar se convirtió en un punto turístico muy popular que atrae a ciclistas de todo el mundo.

Mahika Mano, en Tokio

Los clientes que acudan a esta cafetería se van a encontrar sin una sola silla. En Mahika Mano solo ofrecen hamacas colgadas del techo para ubicarse a tomar un café. Un lugar ideal para cortar con la rutina, leer un libro o dormir una siesta. 

Cafetería sin sillas, la propuesta con hamacas paraguayas.

The Attendant, en Londres

Y si de mobiliario extraño hablamos, la propuesta de The Attendant en el Reino Unido no se queda atrás. Este café/bar está inspirado en los antiguos baños públicos para caballeros que había en la zona de Oxford Circus hace más de un siglo. Conserva los urinarios y los usa como mesas para el café. 

Robo Café, en Osaka

Japón es uno de los pioneros en avances tecnológicos, así lo demuestra esta cafetería, donde los mozos son robots. No serán muy cálidos pero sí muy eficientes. Están preparados para recibir clientes, oír y registrar los pedidos y luego llevarlos a la mesa. Los dueños de esta particular propuesta quieren lograr que los cocineros también puedean ser reemplazados por robots.

En Londres está la cafetería que utiliza antiguos urinarios como mesas.

Rimsky-Korsakoffee House, en EE.UU.

Este espacio está ambientado con el objetivo de horrorizar a sus clientes con sus mesas realizadas con ataúdes que se elevan, rotan y vibran. Algunas personas creen que la cafetería está encantada pero muchos la eligen para disfrutar de una taza de café rodeado de símbolos mortíferos. No apto para temerosos.

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