Para los que no son expertos en la materia, la variedad de cervezas artesanales disponibles en el mercado puede resultar algo abrumadora. Los expertos indican que, para comenzar a aventurarse en el mundo cervecero, lo mejor es ir educando el paladar de poco, iniciarse con opciones ligeras para aclimatarse a los sabores y luego incorporar las más intensas.

El mundo cervecero es amplio y crece cada día más, con novedosas y originales propuestas. Pero para conocer las bases de esta refrescante bebida alcohólica hay que comenzar por dos grandes familias de cerveza que tienen a la levadura como ingrediente característico: las lagers y las ale.

Las primeras requieren temperaturas de fermentado bajas por largos períodos de tiempo.  Lo ideal para fabricar cerveza lager es una fermentación a menos 10 grados durante uno a tres meses. El frío necesario para su desarrollo hacen que solo se puedan elaborar en invierno o en cámaras frigoríficas.

Las lagers son cervezas con poco lúpulo, de tono claro y graduación alcohólica baja (entre 3,5 y 5%) y se toman bien frías. A su vez, dentro de esta familia existen muchas variedades: algunas reciben su nombre según el lugar de origen como la Pilsen, una de las más consumidas en el mundo que se destaca por ser ligera, clara y refrescante. La Viena, más dulce y rojiza o la Munich, de color más oscuro y sabor a malta. Otras, en cambio, son denominadas según las características de su elaboración, como la Bock, la Steam, las negras o de centeno.

Las cervezas ale, a diferencia de las lagers, son de fermentación alta y a temperaturas que rondan los 19 grados. El período mínimo de fabricación es de 5 a 7 días, aunque muchas veces llevan una segunda fermentación.

Esta variedad lleva una buena cantidad de lúpulo y una graduación alcohólica más alta, además son las favoritas en EEUU e Inglaterra.

Las cervezas Pilsen están entre las más consumidas en el mundo.

Entre las ramas más conocidas de esta bebida se encuentran las Pale ale (India Pale Ale o IPA) que se caracteriza por ser más clara que las ale, pero conserva un alto grado de alcohol y un sabor predominante a lúpulo.

La Stout es amarga, de color casi negro debido a que es elaborada con malta de cebada tostada y caramelizada. Es espesa y cremosa con aroma a malta y su graduación alcohólica es elevada.

Considerada el paso previo a la Stout, se encuentra la Porter, intensa y de buena consistencia aunque un poco menos oscura. Entre los estilos más famosos de las ale cabe mencionar la Dubbel, Tripel, la Kolsch y la Bitter Ale.

Para todos los gustos

Las cervezas de trigo, una variante muy consumida en Alemania, están hechas total o parcialmente con malta de trigo, pertenecen a las rubias y poseen una baja graduación alcohólica. Se caracterizan por un dejo a sabor afrutado y su consistencia algo densa debida a la malta.

Una buena forma de adentrarse en el mundo cervecero es realizar una degustación. 

Las Belgas son cervezas de sabor intenso, con una buena cuota de lúpulo pero con un sabor dulzón. Suelen ser de color rojizo aunque existen ales belgas que son rubias. Todas ellas superan el 6 o 7% de contenido alcohólico.

Por último, no se puede dejar de mencionar a las Bock, pertenecientes a la familia de lagers. Son cervezas ricas en malta tostada, lo que les otorga un color oscuro. Su característica espuma blanca contrasta con los marrones, pero hay que beberlas con precaución, ya que suelen tener más de un 7% de graduación alcohólica.

CroniTip: ¿Existe algo mejor que disfrutar de una cerveza helada? Por supuesto que no. Pero no alcanza con enfriar la botella, el secreto está en llevar el vaso unos minutos al freezer para que mantenga la temperatura por más tiempo.