Las historias de personas que se las ingenian para no pagar las cuentas en los restaurantes abundan, aunque casi siempre terminan mal. Un claro ejemplo de eso es un sujeto que se fue de un restorán sin pagar un ticket de 52,50 euros ($6.354), pero que terminó pagando una suma ocho veces mayor en una multa.

El hecho ocurrió el año pasado, más precisamente el mediodía del 24 de abril de 2021, cuando el acusado llegó a un restaurante de la zona del parque Rosalía de Castro, en Lugo (España) acompañado de otra persona -que no fue identificada- y ambos se sentaron a comer.

Tras finalizar el almuerzo,  la moza les entregó la cuenta, por importe de 52,50 euros, y esta persona intentó pagar con su tarjeta de crédito, pero no fue probado por el banco.

Luego, dijo que iba a ir hasta su auto para buscar efectivo, pero nunca regresó a saldar su deuda. Ni tan siquiera cuando la Policía le comunicó que lo habían denunciado, según consignó El Progreso.

Los responsables del establecimiento gastronómico decidieron seguir adelante con la denuncia y los investigadores lograron identificar al cliente "prófugo" gracias a las cámaras de seguridad: fue imputado por el delito leve de estafa.

El procesó judicial continuó y esta semana el magistrado del Juzgado de Instrucción número 2 de Lugo le impuso una multa de 420 euros y le obligó a pagar la deuda. El hombre presentó un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Lugo, pero fue rechazado y finalmente se confirmó el fallo.

El tribunal llegó a la conclusión de que existían pruebas suficientes para vulnerar la presunción de inocencia del acusado, al considerar "plenamente creíbles" los testimonios del dueño del restaurante y del agente de la Policía Nacional que habló con el acusado tras identificarlo.

El efectivo explicó que llamó a hombre y le dijo que "cuando cobrase el paro (desempleo), iría a saldar la deuda", pero no lo hizo, "siendo ello, desde luego, un dato indicativo de que el denunciado no tenía intención de abonar la cantidad correspondiente. Existiendo, por tanto, engaño bastante para incardinar la conducta en la figura del delito de estafa", explicó la sala.

De este modo, la Audiencia Provincial de Lugo confirmó la condena impuesta por el juzgado instructor, por lo que la comida le terminó costando al acusado un total de 472,5 euros (unos $57.194), es decir, ocho veces más.

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