Los agentes de la seccional marplatense de Plaza Mitre fueron alertados por una vecina que tomaba mate en su balcón y vio que un hombre yacía sobre el techo de la seccional.

Al enterarse de la situación, los uniformados llegaron hasta el hombre para indagar por las razones que tenía para estar allí.

Con sorpresa descubrieron que el sujeto se refugió del viento al encontrar un buen escudo en las paredes que bordean la terraza, y se tiró al sol. Entre el abrigo de Febo y algunas copas de más que le subieron a la cabeza, el chico quedó entregado a los brazos de Morfeo.

Luego de que las autoridades lo despertaran, averiguaron sus antecedentes y al constatar que no era prófugo de la justicia pudo seguir viaje hacia su domicilio, donde encontró en su cama un descanso reparador.