En India, los pequeños son arrojados a montañas de excremento.

Es sabido que en la India las vacas son consideradas sagradas. Pero en la pequeña villa de Betul, en la provincia de Madhya Pradesh, le suman una tradición aún más extraña a los ojos occidentales.

Una vez al año, lo pequeños son lanzados y refregados sobre una montaña de estiércol de vaca. Según la creencia local, ese rito les hará tener una vida saludable sin enfermedades y les traerá suerte.

La costumbre se realiza después del Diwali, el festival de las luces, la principal festividad india que tiene lugar cada año a mediados de el mes corriente.


Durante semanas, los habitantes de Betul colectan el estiércol y forman montículos en los que después son arrojados los niños que son llevados al lugar por sus propios padres. Luego de rezar a los dioses hindúes, los infantes, que deben tener al menos 1 año de edad, son lanzados al excremento.
Ocurre en la pequeña villa de Betul.
El ritual se repite una vez al año.

Los arrojan sobre una montaña de estiércol de vaca.
Creen que el rito les hará tener una vida saludable.

La actividad continúa durante todo el día, hasta que todos los chicos del pueblo hayan experimentado el curioso ritual.