En sector gastronómico fue uno de los más afectados por la pandemia del Covid. De a poco el sector comenzó a salir adelante, pero las despiadadas críticas de los clientes pueden ser  un obstáculo, por lo que una chef argentina se hartó de la situación y compartió una reflexión al respecto en su cuenta de Instagram.

Olivia Saal, más conocida en la red social como @lachica.pajaro, es la propietaria de Oliba, un café y panadería gourmet ubicado en el barrio de Palermo. Hace dos días, tras revisar las reseñas de Google, hizo un pedido para cortar con la epidemia de comentarios maliciosos  que pululan en internet.

En un largo posteo en su cuenta, Olivia reflejó su cansancio y malestar con algunos de sus clientes: "Jamás le presté atención a las reseñas de Google. Pero después de abrir Oliba me encuentro en la siniestra situación de abrir y leer. Hay cosas que me sirven. Cuando reiteradas veces se presentan en comentarios, por ejemplo que tarden las comandas, falta de personal, etc.”, empezó reconociendo la cocinera.

“Pero alguien sabe lo que es ser y liderar un equipo de 25 personas? Atravesadxs por la pandemia, la situación social/política actual, emprender y apostar a este país? Aca laburamos sin parar. Lxs gastronomicxs somos sobrevivientes, y total devotxs por el oficio", continuó

"Malas reseñas en Google intencionadas con mala onda pueden destruirnos, apagarnos, darnos ataques de pánico y noches sin dormir. Ya sé que es parte del oficio. Pero para que sea un poquito más leve me gustaría que el mensaje que quede de este descargo sea: 'PENSÁ DOS VECES ANTES DE ESCRIBIR UNA MALA RESEÑA EN GOOGLE'", subrayó.

El posteo en cuestión rápidamente se llenó de mensajes de apoyo y recibió avalado por sus colegas gastronómicos, quienes contaron situaciones similares.

La reseña que provocó el descargo en Instagram

Días atrás, un cliente visitó la panadería gourmet de Palermo, pero según la devolución que hizo en Google, no quedó muy conforme.

"Pedí la selva oli, el bizcochuelo súper seco y una cereza abrillantada de lado que daba un aspecto feo. La música muy fuerte para el espacio y la gente que había", escribió el comensal.

Sobre ese punto, Olivia replicó: “Y acá está literalmente la porción de al lado de la que se comió el chico que hizo esa reseña tan mala leche. Somos una panadería, no un restaurant Michelin. Vengan a disfrutar y a bajoniar".

"Si tienen un problem me escriben personalmente y generamos un vinculo de ida y vuelta ��gracias", concluyó.