El ministro del Departamento de Desarrollo Internacional pirata, Michael Bates, renunció a su cargo avergonzado por una actitud intolerable para los estándares británicos. No se trata de repudiar una invasión a un país, tener colonias o robar territorios, sino que no pudo soportar haber llegado tarde a una comparecencia ante la Cámara de los Lores por ¡dos minutos!

Quiero ofrecer mi sincera disculpa... por mi descortesía por no haber estado en mi lugar”, comenzó su exposición Bates, tras su tardanza, y agregó: “Durante los cinco años en que tuve el privilegio de responder preguntas desde este lugar, en nombre del gobierno, siempre creí que debíamos ascender a los más altos estándares posibles de cortesía y respeto, como respuesta del gobierno a los legítimos interrogantes de la legislatura”.

Su intervención, que no duró más de un minuto, concluyó: “Estoy completamente avergonzado de no haber estado en mi lugar, por lo que ofreceré mi renuncia a la primera ministra (Theresa May) con efecto inmediato. Lo siento”. Risas y miradas incrédulas despertó su conducta motivada por sólo dos minutos de demora, aunque nadie pudo hacerlo recapacitar.