No todo es lo que parece, dice el dicho. Y el mismo bien aplica para Georgia Shortall, una estadounidense embarazada de 30 semanas que quiso enseñarle a una amiga el tamaño de su panza.
 
Para eso, se sacó una selfie en el espejo pero no advirtió que su hijo mayor apareció en escena.
 
Gracias a un efecto óptico, una de las piernas del pequeño, que parece estar intentando subirse al sillón, queda a la misma altura que la entrepierna de su madre, dando la sensación de que esta tiene pene.

" Cuando la pierna de tu hijo cambia una imagen" tituló Georgia la desopilante foto que recorrió el mundo.