Un británico identificado como John Fletcher encontró a su tortuga terrestre sin signos vitales y decidió hacer maniobras para resucitarla.

La tortuga, de nombre “Freda”, había pasado unos largos minutos lejos del alcance de Fletcher y es por esto que comenzó a buscarla. Grande fue su sorpresa cuando la encontró ahogada en un pequeño estanque de agua.

Al principio la tortuga parecía muerta y sin signos vitales, pero después de una hora de intentar reanimarla e incluso de darle respiración boca a boca, "Freda" comenzó a reaccionar.

Para evitar otro accidente, el hombre decidió construir un cerco alrededor del estanque, con el fin de prevenir otro contratiempo de ese tipo.