Un escándalo se originó en Reino Unido luego que saliera a la luz que once de los doce lavabos del Parlamento de Westminster, que fueron sometidos a prueba, dieron positivo por trazas de cocaína.

Los lugares donde se encontraron rastros de cocaína están repartidos por todo el edificio, e incluyen los baños mixtos en una de las zonas de prensa, así como lavabos de hombres y mujeres cercanos al despacho del primer ministro, Boris Johnson, y el asiento del presidente de los Comunes.

“Las informaciones sobre consumo ilícito de drogas en el Parlamento (...) son profundamente preocupantes y las elevaré con urgencia a la Policía Metropolitana esta semana”, declaró Lindsay Hoyle, presidente de la Cámara de los Comunes, a la BBC.

Un día después que se revelara la información, el gobierno de Boris Johnson anunció un plan para proporcionar rehabilitación a los adictos al crack y la heroína para evitar posibles delitos y reforzar la persecución de las redes de menudeo de drogas, que implican muchas veces a menores.

No obstante, The Sunday Times asegura en su información que “muchas fuentes han descrito consumo ocasional de cocaína por parte de un grupo de diputados”, y detalla que dos vendedores de droga fueron arrestados y otras 13 personas detenidas por poseer sustancias ilícitas “dentro o en el entorno del recinto parlamentario” durante el último año.

Según datos oficiales, las muertes relacionadas con las drogas registradas en Inglaterra y Gales figuran ahora en su máximo nivel desde 1993 —cuando comenzaron a contabilizarse estos datos—, y solo en 2020 fallecieron 4.561 personas por esta causa.