El humilde club de barrio que vio nacer a Leandro Paredes y hoy lleva su sello
El Club Social y Deportivo La Justina, de San Justo, formó al mediocampista de la Selección argentina cuando la cancha todavía era de tierra. Con el tiempo, y gracias a una donación del propio jugador, la institución renovó por completo sus instalaciones.
A escasos 70 metros del Club Social y Deportivo La Justina, en la localidad bonaerense de San Justo, creció Leandro Paredes, hoy multicampeón con la Selección argentina. Vecinos del barrio recuerdan que, desde los 3 años, el pequeño Leandro ya mostraba una picardía y una lectura de juego distintas mientras corría detrás de la pelota junto a sus primos mayores. "Se lo veía pícaro, inteligente, era distinto", lo describe Claudio "Caño", allegado histórico a la familia en diálogo con Crónica TV.
Aquellos primeros años estuvieron marcados por el esfuerzo y la precariedad típica de un club de barrio, con una cancha completamente de tierra. Allegados a la institución rememoran las épocas en que debían pasar un pesado rodillo de cemento y regar el suelo para alisarlo antes de cada partido, en un predio rodeado por un simple alambrado. Pero incluso cuando el futbolista siguió su formación en otros clubes y más tarde en las inferiores de Boca Juniors, el lazo con sus raíces nunca se cortó.
El punto de inflexión llegó de la mano de la propia familia del jugador. A través de su madre, Miriam, se coordinó un proyecto que transformó por completo las instalaciones: gracias a una importante donación de Paredes, La Justina cuenta hoy con un tinglado de primera calidad y la renovación total del suelo de la cancha de Baby Fútbol. "Vino Miriam, la mamá... Dijo que el proyecto era hacer el techo de la cancha. En 10 o 20 días estaba hecho", recordó Enrique "Quique", vecino y excompañero del padre de Leandro, que resumió el gesto con una frase contundente: "Hizo más Paredes que los políticos".
Hoy el club alberga a más de 100 chicos y diversificó sus actividades con disciplinas como el patín artístico y el fútbol femenino. En una de las paredes del tinglado resalta un imponente mural del futbolista con la camiseta de la Selección -al que se le van sumando las sucesivas estrellas-, donde los más chicos se fotografían con orgullo.
La Justina sigue funcionando a puro pulmón y ad honorem gracias a los profesores del barrio. "El club de barrio es la cuna de oro del fútbol argentino, por eso hay que cuidarlo. Es lo que a los chicos los saca de la calle", aportó el exseleccionado Sergio Vázquez, invitado en el piso de Crónica TV. Una postal que demuestra que los grandes campeones no olvidan de dónde salieron.

