En el fútbol argentino no se estila que los jugadores emigren de un grande a otro. Los clubes sostienen que no quieren "reforzar" a posibles competidores y prefieren venderlos al exterior. La excepción se dio en el corriente mercado de pases, en el que Pablo Pérez -capitán de Boca- cruzó el Riachuelo para vestir la camiseta de Independiente. Cuando fue presentado, el mediocampista dijo que desconocía si su llegaba le generaba agrado al hincha del Rojo y que él iba a hablar dentro del campo de juego. A priori, el primer contacto entre las partes fue auspicioso: el ex Xeneize tuvo una buena performance y al ser reemplazado en el complemento recibió un cálido aplauso de los presentes. 

A los pocos días de ser presentado, una peña del Rojo, en Nueva York, le envió un mensaje que tuvo gran repercusión en los medios: "Acá se aplaude más una buena jugada que una buena patada", le indicaron.... A su vez este domingo, cuando el micro llegó al Libertadores de América y los hinchas le daban la bienvenida a los jugadores, un simpatizante -al bajar el mediocampista- le gritó "Pérez, mirá que esto es una caldera, eh...". A su manera, trataron de marcarle la cancha para que cambiara el chip del Xeneize y se pusiera rápidamente el del Diablo, algo que finalmente pasó.

Pablo Pérez cumplió en los 60 minutos que vio acción (Rubén Paredes -diario Crónica-).

En la hora que jugó, le dio mucho equilibrio al mediocampo, siendo uno de los futbolistas más destacados del conjunto local. Sin ir más lejos, a partir de su salida (a los 15 minutos del complemento ingresó en su lugar Braian Romero) se vio la peor versión del Rojo. Y la gente se lo reconoció...

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