En un partido en el que sólo se jugaba por el honor y por cerrar de la mejor manera posible el torneo, los dos que andaban por el fondo de la zona Campeón A entregaron un duelo de ida y vuelta, con muchísimas chances de gol y con un ganador que terminó siendo justo.

En líneas generales Arsenal fue más que Huracán, sobre todo en la primera parte, en la cual marcó por intermedio de Báez lo que sería, increíblemente, el único gol del encuentro. En esos 45 minutos iniciales, el local se adueñó del medio y desnudó todas las falencias del Globo, que estuvo partido en todo momento, perdido, sin orden ni hambre.

E incluso se complicó aún más al irse expulsado infantilmente el ingresado Cordero. Pero en el complemento la cosa cambió. La visita realizó algunos cambios, se acomodó mejor y, al menos con vergüenza, fue al frente. Los del Viaducto, confiados, bajaron el rendimiento y sufrieron más  de la cuenta. Primero lo tuvo Ramírez, pero Rivero evitó el empate milagrosamente.

Y después el travesaño le negó el gol a Bonifacio. Pero claro, de tanto ir, Huracán se descuidó atrás y, a medida que pasaban los minutos, también crecían las chances de Arsenal, que de contra pudo haber liquidado el encuentro en cuatro o cinco oportunidades claras que tuvo, las cuales no se concretaron un poco por Cambeses y otro por la mala puntería, sobre todo de Pons. Se le acabó el tiempo al conjunto de damonte, que sumó su cuarta derrota seguida y finalizó último cómodo, incluso con la continuidad del DT en duda.

Y celebró Arsenal, que redondeó un muy buen torneo y demostró que, con Rondina en el banco, todo es posible, al tiempo que, en el elenco de Parque Patricios dejó muchas preocupaciones e incógnitas por el lado de Israel Damonte.

 

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