¿Será la suerte del ascenso? La cuota de fortuna con la que debe contar todo equipo que logra cosas importantes la tuvo Atlanta: en su visita a Isidro Casanova, la pasó muy mal en gran parte del juego ante Almirante Brown, aunque en un de las ocasiones claras -y prácticamente en la única- la mandó a guardar y se marchó a Villa Crespo con un triunfazo, que lo mantuvo firme en posición de ascenso directo, ya que quedó tercero y se distanció a seis puntos de Acassuso. Para el Mirasol, adiós a una racha de cuatro juegos sin derrotas.

La tónica del encuentro se repitió en gran parte. El dominio fue del dueño de casa, que al comienzo ya tuvo una chance muy clara que Tomás Molina no pudo definir. Luego entró en función el arquero Francisco Rago, que comenzó a gestar su buena tarde al taparle un remate a Sebastián Carruega. ¿El Bohemio? Recién a los 42 avisó con un centro de Colombini que no llegó a conectar Horacio Martínez.

Atlanta es un abrazo triunfal en Casanova (Gentileza Arístides González).

El Mirasol siguió mejor en el complemento, aunque al no aprovechar las dos chances que tuvo (sendos remates de Ibáñez que tapó Rago), lo terminó pagando muy caro. A los 27, tras un pase entre líneas de Fernando Enrique a Colombini, llegó un centro que el ingresado Joaquín Ochoa Giménez no desaprovechó con el arco a su merced.

De ahí en más, el juego se terminó. El local sintió el golpe, los nervios tomaron protagonismo en sus jugadores (Dáttola se fue expulsado por una fuerte patada) y Atlanta lo terminó aprovechando al máximo. La ilusión en Villa Crespo es gigante, con un equipo que desde la llegada de Alejandro Orfila enderezó el rumbo y se perfila para lograr el salto de categoría.

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