En el juego no difirió de la mayoría de los que afrontó por Superliga o Libertadores; en el resultado, tampoco. Aún muy por debajo de lo que puede ofrecer, a Boca parece alcanzarle siempre -o casi siempre- para resolver los partidos. Su jerarquía es tal que le permite disimular performances pobres y le es suficiente para imponerse y no precisamente de manera exigua. En su debut en Copa Argentina, un Xeneize de escaso vuelo, se impuso por 2 a 0 a Estudiantes de Río Cuarto y accedió a los 16avos de final, donde se las verá con Almagro.

Es cierto que reservó a varios titulares pero aún con una formación alternativa, Boca puso en cancha un 11 que sería envidia de la mayoría de los equipos de primera división. A un conjunto con hombres desequilibrantes, no se le puede otorgar la más mínima ventaja. Estudiantes venía llevando bien el trámite pero a los 18 minutos, Lucas Suárez cometió una terrible macana y Wanchope Ábila la mandó a guardar. ¿Justicia? En absoluto. Pero a Boca no se le puede regalar nada porque si esto ocurre, es muy probable que el rival termine sacando del medio. Y eso ocurrió.

Wanchope aprovechó el horror de la defensa para abrir la cuenta (Prensa Boca).

Además de jerarquía, el equipo de Alfaro tiene esa dosis de fortuna que siempre se necesita. Un ejemplo claro de ello se dio a los 33 minutos cuando en una misma acción, zafó en cuatro ocasiones de la igualdad por dos intervenciones de Marcos Díaz, un rebote en el palo y un cruce milagroso de Lisandro López.

A pesar de que su primera etapa fue tan pobre como tantas otras en este ciclo, Boca se las ingenió para sacar una linda ventaja. Sobre el epílogo, Mauro Zárate movió en un tiro de esquina, Almendra se la devolvió, y luego de amagar en dos oportunidades, amplió el marcador con un zurdazo bajo al primer palo.

Zárate lo gritó con alma y vida (Télam).

El segundo período perdió el interés de entrada. La correcta expulsión de Ferreira le quitó fuerzas a los riocuartenses que, no obstante ello, hicieron más de lo pensado y en tres ocasiones estuvieron cerca de arribar al descuento. Aunque del otro lado, Boca se encargó de dilapidar ocasiones, en especial Pavón, que falló desde todas las ubicaciones. 

Boca pasó el primer examen sin convencer. Pero le bastó con la jerarquía de Mauro Zárate (cada día más jugador) y una aparición de Wanchope para dejar en el camino a un rival interesante que en la próxima semana puede ser noticia si mete dos resultados y pega el salto al Nacional B. Con este triunfo, el equipo de Alfaro tomó impulso para ir con todo a Ibagué a buscar un buen resultado ante Tolima que prácticamente lo instale en octavos de la Libertadores.

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