Por más que a lo largo de su extensa carrera, Chiquito Romero ha tenido la particularidad de no atajar mucho en los diferentes equipos por los que pasó, la trayectoria en la Selección Argentina lo hace un jugador convocante. 

Es por ello que su repentina llegada a Boca, cosa que se acordó en pocos días, ha llamado mucho la atención e incluso hasta ha despertado polémica porque se había entrenado en Racing y hasta se había mostrado, una vez más, identificado con esos colores. 

En el medio de todo el escándalo desatado, máxime luego de sus declaraciones en la primera conferencia de prensa, Chiquito se juntó con la gente del Canal Xeneize para contar sus sensaciones. 

El arquero reveló que cuando el viernes visitó el predio de Ezeiza fue para "saludar a un amigo" y no para discutir la chance de sumarse al club: “Aproveché para ir a saludarlo y me mostró el predio, pero hasta ahí no habíamos hablado nada de venir a Boca. La cosa surgió después”, afirmó.

El futbolista contó que después recibió el llamado de Juan Román Riquelme: “Directamente me llamó. Yo pongo la amistad por delante de las cosas. Si se daba, se daba; y si no se daba, no se daba. No se mezclaban las cosas. La pregunta fue muy concreta, muy directa. Si tenía ganas de estar acá, pertenecer al club y hacer las cosas para que al club le vaya bien”, contó. 

"Cuando llegó la propuesta de Boca, no había mucho que pensarlo, fue bastante rápido todo”, expresó Chiquito, flamante refuerzo del conjunto de la Ribera. Y además, sentenció: “Logramos cerrar todos los papeleríos que se hacen largos, la revisación médica y acá estamos”.

-SU PRIMER ENTRENAMIENTO EN SU NUEVO CLUB, EL SEGUNDO EN LA ARGENTINA

Poco antes de las 9, Chiquito pisó el predio de Ezeiza y apenas bajó de su vehículo se encontró con Roberto Pompei, integrante del tridente técnico encabezado por Hugo Ibarra, y entabló una breve charla.

EL REENCUENTRO CON SU AMIGO Y COMPAÑERO DE LA SELECCIÓN MARCOS ROJO

Cuando Marcos Rojo llegó al predio de Ezeiza, el arquero ya estaba dentro del vestuario. Ni bien el defensor abrió la puerta, el arquero se acercó con una sonrisa gigante para estrecharlo en un abrazo, que obviamente fue filmado. 

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