No tiene tatuajes, no usa un corte de pelo atípico, no tiene fanatismo por las redes sociales y no siente apego por las cuestiones mediáticas. La mención es para Ignacio Fernández, quien se aleja del perfil de jugador moderno pero es dueño del fútbol de River así como también fue protagonista principal de la polémica en Mar del Plata. ¿El motivo? A los 25 minutos del segundo tiempo se metió en el área ajena dispuesto a lastimar a Aldosivi, pero Leonel Galeano le rozó el pie derecho al mediocampista, quien se quedó en medias y aprovechó la situación para despilfarrarse como si estuviera en una pileta de verano. De todos modos Mauro Vigliano no compró: le sacó amarilla, otorgó saque de arco para el Tiburón y desde ahí llegó el empate del conjunto local. 

La paridad en el fútbol argentino es tan grande que cualquier jugada puede ser determinante para empardar el marcador entre el campeón de América y un equipo que peleó por la permanencia.

Tal es así que Nacho puso el grito en el cielo y profundizó su malestar cuando vio el cartón amarillo, situación que le dio vida al dueño de casa. Sin ir más lejos, Luciano Pocrnjic ejecutó el saque de arco, Lucas Villalba le puso un pase por afuera y a la carrera al recién ingresado Facundo Castillón, quien tiró un centro perfecto para que Cristian Chávez cierre la acción con una buena definición.

Esos cuatro toques vulneraron el récord de Franco Armani y elevaron la bronca de Nacho, quien una vez consumado el encuentro expresó: "Me pisa de atrás y me saca el botín. Intenté seguir pero cuando vi que no tenía el botín me tiré. El árbitro dice que tardé en tirarme. Era más creíble si me quedaba parado. Lamentablemente después de esa jugada llegó el gol de ellos".

Y de inmediato agregó: "Íbamos ganando pero el empate está bien, fue un partido muy parejo. De local hay que definirlo. En nuestra casa tenemos que salir a ganar como lo hacemos siempre".

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