El barrio, en juego. Un clásico siempre despierta un plus diferente, tanto en los protagonistas como en los hinchas. La expectativa, en la previa, se vive de manera especial. La adrenalina sube. Los corazones laten más fuerte de los habitual. Se sufre. Se goza. Se disfruta.

Pero a la hora de la verdad, con la pelota rodando sobre el verde césped, San Lorenzo y Huracán defraudaron. Si, quedaron totalmente en deuda. Esa es la triste realidad. El cero final los califica de cuerpo entero lo que se vivió en el Bajo Flores.

Nada por aquí, nada por allá. Un espanto. Y la despedida, con una estruendosa silbatina de los hinchas del Ciclón, reflejó la bronca y el enojo hacia un equipo híbrido, sin actitud, que nunca pudo encontrarle la vuelta para vulnerar a un rival que, a pesar de un jugar con un hombre menos durante la media hora final, se plantó bien en el Nuevo Gasómetro.

Fue empate y la serie quedó abierta hasta el próximo viernes cuando, en Parque Patricios, se definirá quien de los dos logrará el pasaje a los octavos de final de la Copa de la Superliga.

San Lorenzo manejó la pelota de entrada e intentó desequilibrar por los costados, con Salazar por derecha y Barrios por izquierda, pero siempre le faltó profundidad ante un Huracán que se limitó a esperar ordenado, recuperar rápido e intentar salir de contra, aunque tampoco pudo ser efectivo para cumplimentar esa idea.

Un par de remates de media distancia débiles, que controló Pellegrino y una jugada sucia que comprometió al arquero del Globo. Muy pobre todo.

Huracán cambió la imagen en el complemento. Y, cuando arriesgó, estuvo cerca de abrir el marcador. Levantó el nivel Roa, que hizo a esforzar a Monetti, y el explosivo Briasco, entrando sólo por derecha, volvió a destacar al arquero con una gran atajada. 

La expulsión de Merollo no modificó la actitud del Globo, que siguió bien ordenado, esperando sorprender con una contra letal. Y casi lo consigue otra vez por intermedio de Briasco, pero llegó muy exigido a la definición.

San Lorenzo, continuó con su ritmo lento e intrascendencia en los pases, sin ideas, acabando con la paciencia de los hinchas que sentenciaron el final con una despedida a pura silbatina.

San Lorenzo y Huracán no se sacaron diferencias. (Foto: Hernán Nersesian)
Tanto el Ciclón como el Globo se prestaron la pelota en el mediocampo. (Foto: Hernán Nersesian)
Por ratos, el partido se tornó muy luchado en el mediocampo. (Foto: Hernán Nersesian)

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